Confeti de Odio: ''En ‘Tragedia Española’ hay un drama muy exagerado, algo de luz y un poquito de humor''

Después de varios años como artista en solitario publicando canciones en formato EP, Confeti de Odio ha publicado su primer LP, ‘Tragedia Española’. Un trabajo íntimo y mucho más serio que los anteriores sin dejar atrás el toque millenial que tanto le caracteriza. Nueve canciones de pop triste con las que nos invita a dar un paseo por el desamor, el narcisismo, el desencanto e incluso la muerte. Charlamos con Lucas de la Iglesia sobre su nuevo trabajo y sobre la situación actual de la música española.

- ¿Cómo es sacar tu primer LP como Confeti en plena cuarentena? 

- Un poco triste, como lo que te dirá toda la gente que está sacando discos ahora, pero por otra parte está la ilusión de sacar el primer disco. Es una mezcla de sentimientos extraña. La fecha estaba prevista desde hace meses, y según se fue desarrollando la situación decidimos mantenerla. Por una parte me da mucha pena porque no puedo hacer los conciertos, pero por otra creo también que, al estar todos confinados, lo ha escuchado muchísima gente que no lo hubiera escuchado. Ha habido un aluvión de mensajes positivos, de reviews, de crónicas...que me han amenizado bastante la cuarentena. 

- No es tu primer LP, ya que anteriormente has sacado dos discos como Lucas Vidaur, en inglés. En una entrevista anterior revelaste que una de las razones por las que dejaste de cantar en inglés es porque habías asumido que no ibas a ser estrella internacional. ¿Es esa la razón principal o te sentías más a gusto con el castellano? 

- Fueron muchas cosas. Al principio yo creo, al menos en mi generación, que lo normal es crear temas con un rollo americano, como Green Day, Billy Talent, System of a Down… Yo ya tenía grupos, incluso antes de Lucas Vidaur, en los que cantábamos en inglés, al final porque lo que acostumbraba a escuchar estaba en inglés y me parecía lo lógico. Es un proceso de ir creciendo, conforme creces te vas dando cuenta de la buena música que hay en España, por no hablar de lo cómodo que me siento escribiendo en mi propio idioma, que cuando lo probé por primera vez, pensé “guau, aquí puedo expresar mucho más”. Fue empezar a escribir en castellano y no pude parar, me parecía un vicio y me sentía mucho más libre, sumado al descubrimiento del producto nacional y el de Latinoamérica. Ahora me parece que cantar en inglés es una cosa muy de la adolescencia, que es divertido y está bien, pero me parece que no tiene mucho sentido. 

- Después de sacar varios EP, has optado por una obra más seria, con un lenguaje menos 'millenial'. ¿Te despertaba más respeto el formato LP o ha sido evolución? 

- Ha sido evolución. Confeti de Odio empezó un poco como una broma, con unas canciones que grabé y acabé borrando. ‘Llorar de fiesta’ es un proyecto con mucho humor y muy desenfadado. No era lo principal porque de mientras tocaba con otros grupos, y cuando decidí que Confeti de Odio iba a ser mi principal manera de expresarme y ocupar el cien por cien de mi tiempo, se me juntó la broma con lo serio; porque ya no hago otra cosa, solo tocar la guitarra con Axolotes Mexicanos, pero ahí no compongo. Como el cien por cien de mi composición está en Confeti de Odio, ahí tiene que salir todo. Quería que sonase más atemporal, no quería que sonase alguna palabra que fuese a caducar, porque quiero pensar que el disco va a estar más tiempo que yo, y no quiero que haya palabras pop como ‘likes’ o ‘storie’ que haya que explicar. La única referencia que puede haber es Ted Bundy.

 

- Tanto la portada como el título es muy Almodóvar, algo muy Marca España. ¿Crees que España es un país dramático? 

- Sí, tragedia española es súper Almodóvar, que es una cosa que me encanta. Aparte de las interpretaciones que puede tener, que pueden ser varias, quería un título que se quedase, que resultase complicado de olvidar. Además, la palabra ‘española’, como que nos da rabia, y a la vez suena muy alto, quería que la gente se quedase con eso. Es un disco que tiene mucho drama, creo que representa a la perfección las canciones que hay dentro. Lo estoy viendo ahora, que me llegaron ayer los vinilos, y ha quedado precioso, la verdad. 

- Parece que el drama está de moda. Los millenials tenemos ese mood constante de que todo nos sale mal y nos gusta reírnos de ello, es por eso que tus canciones describen perfectamente a toda una generación. ¿Crees que, escuchándolas dentro de unos años, nos seguiremos viendo reflejados? 

- No sé si mezclar el drama con el humor es algo generacional o no, no me gusta hablar de tanta gente, yo soy solo una persona, pero lo que está claro es que yo soy así, incluso mi propio nombre artístico es esa mezcla entre el humor y el mal rollo. En el disco se ve bastante todo esto. Hay un drama muy exagerado, algo de luz y un poquito de humor, a lo mejor no tanto como el que me hubiese gustado. Sí que pienso que me ha salido un disco más ‘seriote’ de lo que me esperaba, pero sí creo que engloba una foto de cómo me sentí. Hace unos días me escribió una persona de cincuenta años diciéndome que le había encantado mi disco, aunque no sabía si era el target, y yo pienso que esto no es ni para los jóvenes ni para nadie en concreto: si tú conectas con las canciones, tú eres el target. La tragedia española no es solamente millenial, incluso haberle llegado a gente más mayor y más sabia que yo para mí es un piropo más grande. 

Portada de 'Tragedia Española'
- Abres y cierras con la muerte. Aunque a lo largo del disco no es lo que más predomina, este hecho es, cuanto menos, curioso. ¿Elegiste este orden por alguna razón? 

- Claro, es un ciclo, una historia. Las muertes en el disco no son muertes tan reales, la única vez que trato de la muerte como algo real es en ‘Última visita al hospital’. Las demás muertes que se ven en el disco son bastante metafóricas y como recurso estilístico: en ‘Todo muere’ se habla de cuando estás enamorado y no es correspondido, que no importa nada más. La última canción, ‘Mi funeral’, es un ejercicio de narcisismo, de imaginarme las reacciones de los demás si yo no estoy, es como muy egocéntrica. No estoy preparado del todo para hablar de la muerte, estoy convencido que alguno de mis discos hablará de la muerte, pero aquí solo me he atrevido a hablar de ella de una manera alejada. 

- Al final, lo que más predomina en el disco es el amor o, mejor dicho, el desamor. ¿Tienes miedo de que te pase como a Álex Ubago y que, si en algún momento te va bien, te quedes sin letras?

- No creo, me inspiran muchas cosas. De hecho, yo ahora estoy bastante bien, en mi medida. Soy muy nervioso, muy ansioso, pero lo que es mi vida ahora mismo está bastante bien, aunque eso no quita que haga canciones tristes. Sí que es verdad que mucha gente, y es una paradoja interesante, que para poder hacer lo que les gusta, lo que les hace felices, tienen que estar mal, y si no están mal, no pueden hacer lo que les hace felices; es una cosa muy extraña que se dice de los artistas y de los cómicos. La verdad, ahora mismo no me da miedo, tengo muchas ideas de todo lo que quiero hacer, me veo sobrepasado por mi cabeza. 

- Hay un tono de autocompasión al que recurres en muchas de tus letras. Como si hubiera una lucha entre un odio hacia ti mismo y un grandísimo amor propio. ¿Cuál gana?

- No lo sé. Es algo muy de mi psicología, que tampoco la tengo muy estudiada. Hay mucho narcisismo, y lo que tiene eso es una inseguridad tremenda detrás, creo que son las dos fuerzas que van luchando, algunas veces gana el narcisismo y otras, la gran mayoría, gana la inseguridad y el sentirte un fraude. Es esa eterna lucha que creo que todos tenemos dentro de nuestra cabeza. También me gusta intentar hablar de cosas que no están machacadas. Una de mis canciones que más me gustan es ‘Para mí’, y conectó con muchísima gente, porque apenas hay canciones dedicadas expresamente a uno mismo. Me gusta tocar esos temas. El narcisismo, aunque sí que se ve en la música urbana en plan chulería, tratado de una manera más seria y en otros géneros no lo he visto tanto. 

- Bueno, ‘Para mí’, más que como narcisismo, yo lo catalogaría como amor propio... 
- El amor propio también es un tema que se trata mucho en el disco. Siempre me han preguntado sobre el amor, y me gusta mucho decir que no hay tanto amor de pareja en Tragedia Española, solo se puede ver en ‘Muchísimo’. Estas son las canciones que más fácil salen, te lo va a decir cualquier artista, y estoy muy contento de haber conseguido que los amores que trato sean bastante diferentes. La mayoría de ellos son de amor propio, como en ‘Ansiedad’, amores familiares o de amistades como en ‘Dale una oportunidad al amor’, que no tiene por qué hablar de un amor de pareja...creo que he conseguido hacer un disco que no sea tanto de amor despechado que es lo más típico.


 

- Algunos de tus referentes son My Chemical Romance o Perfume Genius. ¿Tienes algún artista español que te haya inspirado a la hora de convertirte en Confeti de Odio? 

- Llevo alrededor de tres años escuchando música en castellano, antes no lo hacía tanto, en este disco he tenido muchos referentes internacionales porque es algo que siempre he tenido dentro. Ahora mismo, como referente en España, La Estrella de David me parece una inspiración como letrista, Carolina Durante me flipan, son mi grupo español favorito, con las guitarras a tope y las letras de Diego, que creo que también es uno de los mejores...tengo muchos grupos que me encantan, Triángulo de Amor Bizarro, Los Punsetes...hay muy buenos, de mucho tiempo, y grupos nuevos que no dejan de salir todas las semanas. También en el panorama latinoamericano tienen grupos maravillosos, como El Mató a un Policía Motorizado, o Bestia Bebé, que enfocan las canciones de manera completamente diferente, con tres frases por canción, pero frases muy buenas. No creo que la música en castellano tenga nada que envidiar a lo que hay fuera. 

- Además se está viendo, la gente está empezando a acoger a los grupos, y es un gustazo ver cómo pinchan este tipo de canciones en salas grandes y que la gente se las sepa y las disfrute. 

- Antes estaba de moda odiar todo lo que salía de este país, y mola ver que las generaciones nuevas le están dando otro enfoque y le está dando oportunidades, pueden demostrar su talento. Hace unos años había muy pocos grupos, ahora te encuentras con trescientos grupos, porque al final se ve que hay aceptación y la gente se anima a montar su banda...es un buen momento en España para tener un grupo y montar conciertos. 

- En una entrevista a MondoSonoro, dijiste que, si en algún momento sacabas un LP, de diez canciones, siete tendrían videoclip. ¿Lo mantienes? 

- Lo he intentado mantener y nos ha pillado el coronavirus de repente. Voy a esperar a que se puedan hacer vídeos otra vez. Por ejemplo, ‘Dale una oportunidad al amor’ iba a ser un vídeo súper chulo, que se ha quedado en una cosa muy mona que me encanta, pero más como un documento de la cuarentena. Ahora lo que quiero es ver cuándo se pueden hacer vídeos otra vez y cuánto tiempo ha pasado, porque igual no tiene sentido empezar a hacer vídeos dentro de tres meses. Mínimo otro va a haber, que de nueve cuatro tampoco está mal. Mantener el siete de diez lo veo complicado, pero más por tiempo que otra cosa.

- Vivir de la música nunca ha sido algo fácil. ¿Ahora cómo está siendo?  

- Con un poco de pena, porque yo vivo de la música actualmente, y de hecho me hice autónomo una semana antes de todo esto. Hay nervios, he conseguido tener mis ahorros, pero yo estoy independizado, y cada mes que pasa que no hay conciertos significa tirar de ellos. Cada mes duele un poco más. Es una pena porque sé que con uno o dos conciertos al mes puedo vivir tranquilamente, y al no haberlos y no saber cuándo se va a poder...tengo que empezar a pensar a ver cómo lo podré hacer. Por ahora, con la salida del disco y mis ahorros, voy bien. 

- ¿Qué es lo que más ha escuchado, visto y leído en esta cuarentena? 

- Me ha dado por obsesionarme con creadores y consumir todos sus trabajos. De libros, me he empeñado en leerme todo sobre mi autor favorito, que es Richard Brautigan. Si no habéis leído nada de él recomiendo ‘En azúcar de sandía’, que lo edita Blackie Books, y ‘La pesca de la trucha en América’, su libro más famoso. Una delicia. Como pelis estoy viendo todo de Paul Thomas Anderson, y recomiendo ‘El hilo invisible’, que tiene una historia que me voló la cabeza y una banda sonora muy buena, compuesta por Jonny Greenwood, de Radiohead. Música...estoy escuchando lo último de Soleá Morente y Triángulo de Amor Bizarro, que han salido en cuarentena, y hay que apoyar a todos los artistas españoles.

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