Cinco películas recomendadas de 2019


El drama social 'Parásitos' acerca de la familia de Gi Taek es la obra maestra de la temporada | 'Parasite'

Fin de los años diez. 2019 ha sido el año de 'Dolor y Gloria' de Pedro Almodóvar. 'Mientras dure la guerra' de Alejandro Amenábar. Dos de los cineastas más reconocidos del cine español han estrenado películas cuyo recuerdo traspasa su presencia en las salas. Las diferencias entre ambos son evidentes, como cuenta habitualmente Fele Martínez, actor que ganó el Goya por 'Tesis' (1996) con la que despegó su carrera y más tarde fue chico Almodóvar con 'Hable con ella' y 'La mala educación'. "Pedro es más constante en la estética y Amenábar puede tocar más palos". La estética frente a la técnica. 

Pero no ha sido el año exclusivo de los dos grandes estrenos. Ni mucho menos. 'Lo que arde' de Óliver Laxe, 'La hija de un ladrón' de Belén Funes, 'El hoyo' de Galder Gaztelu y 'La virgen de agosto' de Jonás Trueba están más que recomendadas. Del costumbrismo gallego y madrileño a la distopía. Lo de hablar del 'cine español' como un género, eso sí es una leyenda negra. Por otra parte, el estreno de 'Madre' de Rodrigo Sorogoyen ha conseguido algo previsible: no estar a la altura del corto al que también le da nombre. Entre los recuerdos del plano internacional 'Retrato de una mujer en llamas', de Céline Sciamma, sigue iluminando secuencias memorables. 'Día de lluvia en Nueva York' se pasó en un suspiro. Woody Allen volvió a hacer de su cine un paseo divertido y luminoso. ¿'Joker'? Joaquin Phoenix está genial. Vale, ¿y 'Joker', 'Guasón' en latino, qué os ha parecido? "Una película superficial que no es divertida y tampoco se puede tomar en serio", decía una crítica del New York Times a la que nos remitimos. "No es tanto una película que hable del nihilismo sino una historia sobre nada". Estas cintas son solo algunas que merece reseñar. No somos de listas. Aquí van otras cinco películas que nos han gustado bastante, mucho, sobremanera


'PARÁSITOS' de Bon Joon-ho. La obra maestra del año. Se llevó la Palma de Oro en Cannes y la palma como una de las películas más recomendadas de este curso. 
Bendito sea su director. "Junto a la riqueza más evidente siempre aparece una pobreza igual de desmedida", decía en una entrevista a El Mundo acerca de este filme cuyo decorado es la desigualdad en Corea del Sur. Hay quien prefiere llamar a esto contrastes. Ese es el país por el que se deslizan dos familias (una pobre y otra rica). La que tiene menos recursos busca ganarse la vida como sirvientes de la millonaria con todo tipo de artimañas. El costumbrismo de esa primera parte se rompe a mitad del filme. Entonces el ritmo cambia. Pasa de la balsa de aceite a un torrente de imprevistos que coge al espectador por el cuello de la camisa y los estampa por las diferentes habitaciones de la gran mansión de la familia rica. La mejor etiqueta para definir la película es la de drama social. ¿No son eso las sociedades con diferencias tan marcadas? Incluso los fenómenos meteorológicos se ceban con los más pobres. Ahí está la reflexión. Con más tensión que humor se narra la historia de unos "parásitos" que cada espectador decide quiénes son. Por cierto, el arranque muestra a una familia que se dedica a doblar cajas para una pizzeria mirando un tutorial en Internet. La globalización tiene que ver también con acceder a grandes lujos y vidas deseables a través de una pantalla.

Como curiosidad: la mansión que aparece, su estructura, se inspira en la de 'Psicosis' de Alfred Hitcock.


'ÉRASE UNA VEZ EN HOLLYWOOD' de Tarantino. El desmadre. Polanski, Sharon Tate, Charles Manson, cine del oeste, jipis de mierda y el fin de ese símbolo de la paz en forma de logo de Mercedes. 165 minutos sin aburrir, aunque haya espectadores que confiesan aburrirse en todo momento. Parece que las fobias que ha despertado el cineasta a lo largo de su carrera no se toman un respiro. En ningún momento. Con esta película vuelve a dejar momentos memorables. Aunque sea con una escena virulenta (o dos, tres, cuatro...). Grandes momentos. Porque la novena de Quentin es un alarde. Una lección de entretenimiento y un homenaje al cine cargada de referencias. La relación de un tal Rick Dalton (DiCaprio), un famoso actor venido a menos, y su 
doble (Brad Pitt), camino del paro por consecuencia, basta para sostener sus aventuras por Hollywood. Ambientada en los años sesenta con un colorido extraordinario es tal la maestría del largometraje que ni siquiera necesita de un gran guion. El juego de tensión, acción y la tragicomedia basta. ¿Qué pasará con Sharon Tate, vecinos de estos profesionales del cine? 
Los colegas Leonardo DiCaprio y Brad Pitt reviven los años de mayor esplendor en Hollywood. | Once Upon a Time in Hollywood

'ROLLING THUNDER REVUE: A Bob Dylan Story' de Martin Scorsese. Para entender al músico que ganó el Nobel de Literatura no basta el género documental. Hay que intentar aproximarse a sus sentimientos, si es que posible, y entender cómo le afectaba todo lo que sucedía a su alrededor. En un momento del documental (con partes inventadas, no se tomen muy en serio a Sharon Stone) aparece Joan Baez disfrazada de Dylan. Era algo que le gustaba hacer de vez en cuando en los ensayos de la gira que se narra, la de 1975 junto a una banda itinerante que decidió hacer por
 pequeños escenarios, a pesar de que era una figura mundial. En esa escena, la cantante cuenta cómo le sorprendió el trato que recibió en un momento dado cuando le confundieron con el propio Bob Dylan. Todo el mundo a su alrededor estaba encima, se preocupaba de una manera inexplicable, le veneraba y le atendía por ser el autor y voz de canciones como 'It ain't me, baby' o 'Hurricane'. Ese es uno de los momentos claves de un documental lleno de música en directo que salió en Netflix antes de 'El irlandés' -que también hay que ver- y se acerca nuevamente la figura del gran cantautor. Dylan, además, aparece en estado de gracia en las intervenciones más actuales acerca de aquella gira 'Rolling Thunder Reveu'. La cinta rodea su universo, algo que ya intentó Todd Haynes con 'I'm not there' (2007).
Dylan sigue con sus giras sin final en el año en que se recuerda una de las más especiales. | 'Rolling Thunder Reveu


'ELS DIES QUE VINDRAN' de Carlos Marques. Historia, no de un matrimonio, de un nacimiento. Una pareja que lleva poco tiempo junta vive un embarazo. Ni más ni menos. Hay pocos momentos en la vida en la que los sentimientos, las preocupaciones y los deseos se agiten tanto. Más si cabe en un contexto social donde la precariedad está a la orden del día. A partir de esos nueves meses de gestación, el director explora la maternidad, como ya hizo en 'Tierra Firme', y la paternidad. Lo hace con una cercanía, casi hogareña. También como si fuera un cronista de uno de los problemas a los que se enfrenta la sociedad: el envejecimiento de la población (los nacimientos han caído casi un 30% en España en la última década). 

En un momento de la cinta, ella se hunde en el sofá y en la incertidumbre -sube el alquiler, encadena contratos temporales- y dice con humor: "Mi madre me paga el móvil y el dentista. Soy un fraude de persona". Lo comenta a su pareja tras hacerse la prueba del embarazo. Positivo. Si quieren algo de lo que llaman generacional se pueden asomar a las películas del director catalán que ya deslumbró con '10.000 km', una de las puestas de largo más interesantes de los últimos años.  
Maria Rodríguez y David Verdaguer, protagonistas de 'Los días que vendrán'. | Avalon


'LA TRINCHERA INFINITA'
de Garaño, Goenaga y Arregi. De los protagonistas Antonio de la Torre y Belén Cuesta. Historia de la represión franquista desde un escondite. Los vascos de 'Loreak' se cuelan en el refugio de un alcalde andaluz, cuyo personaje está basado en diferentes testimonios y hechos reales. Muchos de ellos se narran en el libro de Manu Leguineche y Jesús Torbado 'Los Topos', una colección de reportajes acerca de las personas que vivieron ocultas tras la Guerra Civil para evitar la represión franquista. La necesidad de alumbrar estas historias sigue vigente. Acerca de esa necesidad de memoria ha hablado en más de una ocasión el periodista Torbado que ha contado que cuando sacaron dicho libro en 1978 hubo un editor alemán que quiso comprar los derechos, pero no se creía los reportajes. Algunos 'topos' pasaron más de 30 años escondidos. "Le dije que muy pronto habían olvidado la historia de Ana Frank". Esa sensación de incredulidad también puede sacudir al espectador. Lo que se cuenta pasó. Con otros nombres. Con los mismos y con otros acentos. Esta hipnótica historia de una familia sirve como símbolo de la claustrofobia que causaba vivir en un régimen como el franquista. 

Antonio de la Torre y Belén Cuesta, dos de los mejores actores del momento. | 'La trinchera infinita'



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