Una ojeada a Daniel Johnston

El cantautor en una fotografía de archivo. |EP
'Hi how are you'. ¿Bien? La historia de Daniel Johnston (1961, California) no es la de un artista atormentado. El creador, que murió de un ataque al corazón el martes 10 de septiembre a los 58 años, cantó y dibujó cuando la lucidez conseguía alejar a los demonios. También cuando la locura se apoderaba de él. La locura. Cuando hablamos de la locura nos referimos a una persona con ataques de esquizofrenia y bipolar. Hay que remarcarlo. Maníaco depresivo. La suya no es la historia de un artista trasnochador que interpretaba un papel. Tampoco la de un excéntrico que al bajar del escenario cambia por completo. Es la de un artista con problemas psicológicos que no sabe cuándo arrancarse la máscara.

La vida del músico americano ha quedado grabada en sus creaciones y registrada en un documental llamado 'El diablo y Daniel Johnston' (2005), del que abruma el testimonio de su familia. Escuchando a sus padres hablar con preocupación acerca de qué será de él cuando ellos no estén queda claro que en la demencia no hay ningún atractivo. Bill, padre de Daniel, se convirtió en su manager después de que sus repetidos ataques y crisis preocuparan a toda su familia. Falleció en 2017, dos años antes que él. La medicación junto a esa vigilancia paternal era la manera más apacible de seguir en el mundo.

La locura de Johnston se puede resumir en episodios. En el instituto, cuenta la madre, perdió toda la confianza en sí mismo. "Eso fue el comienzo de su enfermedad". En la universidad empezó a sentir un dolor en el brazo: síntoma de bipolaridad. El título de una de sus canciones es 'I Had Lost My Mind' ('Había perdido la cabeza'), la escribió con 21 años. La adolescencia la pasó en un sótano que hacía de dormitorio y de taller de creación. Pasaba las horas armado con una grabadora Panasonic grisácea y cintas TDK en las que grababa piano y voz. También sujetaba una Super 8 y lápices de colores con los que rodaba y daba color a sus días. 

En 1986 todo se desborda. Una crisis le llevó a creerse un enviado de Dios. La toma de LSD en un concierto influyó. Ese mismo año le rompió una costilla a su hermano cuando le llamó la atención por colgar un disco de los Beatles en el árbol de navidad. Un año antes había aparecido en un programa de MTV acerca de la escena musical en Austin y ese tipo que trabajaba en un McDonald's consiguió encandilar a la audiencia. Sin embargo, ese pequeño reconocimiento no acabó con los delirios que lo llevaban a creer que se encarnaba en personajes populares como Casper y el Capitán América.


Es curioso contemplar cómo desde hace tiempo las creaciones acerca de su figura alzaban al mito de manera que todo lo relacionado con Johnston se presentaba como un homenaje o una retrospectiva. Como si no fuera a durar mucho. En 2012 se le dedicó una exposición en La Casa Encendida de Madrid llamada 'Visiones simbólicas. Una mirada al universo de Daniel Johnston'. Como si todo el manantial que llenó de garabatos y canciones de amor y locura se hubiera secado para siempre.

El episodio más conocido de una crisis, que hace que su familia decida ingresarlo y después centrarse en sus cuidados, es un accidente de avioneta provocado por él mismo. Daniel Johnston iba junto a su padre en el avión. Cuenta la tragedia su padre en el documental de Jeff Feuerzeig. Frente a la cámara,  llora. Le duele recordarlo. Lamenta que en ese momento no se había dado cuenta de que su hijo había dejado tomar la medicación y narra el momento en el que Daniel le quita las llaves de la avioneta y las lanza por la ventana. Se chocan contra un árbol. Acaban vivos de milagro.

- Se creía el Capitán América. - dice el entrevistador.
- No, se creía Casper. - suelta el padre con pesadumbre.

Curiosamente, la popularidad de Johnston coincide con su ingreso en un centro médico. Kurt Cobain empezó a lucir camisetas en las que aparecían dibujos realizados por él. El interés empezaba a descontrolarse y dos discográficas, Elektra (Warner) y Atlantic Records, pujaron por sacar el disco de un tío ingresado en un hospital psiquiátrico. Johnston eligió la segunda disquera porque Elektra editaba a Metallica y pensaba que la compañía era satánica. El álbum 'Fun' (1993) despacha solo 5.800 copias. 'Delusion + Confusion' es una de las canciones.

Otro tema 'The Story of An Artist' habla tanto de la locura como de la creación. No se sabe muy bien dónde está la línea divisoria. "And everyone in friends and familySayin' "Hey go get a job' Why do you only do that only Why are you so odd?' ("Todos tus amigos dicen: ¿Por qué no buscas un trabajo? ¿Por qué solo haces eso y por qué estás tan extraño?"). Jeff Tweedy, Tom Waits, Yo La Tengo o Matt Groening admiraron la obra del cantautor que se enamoró de los Beatles de joven y más tarde de los Beach Boys. Entre sus creaciones laten todavía canciones de (des)amor universales. Como 'Silly love'. 'I've got a broken heart and you can't break a broken heart' ('No me puedes romper el corazón ya lo tengo roto'). 'Hi how are you'. Si esa pregunta te la haces después de escuchar unas cuantas canciones suyas responderás medio aturdido: No sé cómo me encuentro. No tan bien. 

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