Sofía, en la retaguardia


Aixa de la Cruz (1988, Bilbao) entró a los 18 años en la Escuela de escritores de Antonio Gala. "Él fue quien confió en mí cuando yo ni siquiera tenía claro que quería ser escritora", cuenta. El cuarto libro, tras 'Cuando fuimos los mejores', 'De música ligera' y 'Modelos animales' (compuesto por siete relatos). En su nueva novela 'En la línea del frente' (Editorial Salto de página) pasea ETA pero no es tan reconocible en sus personajes. Esa reflexión es la que le interesa a la autora: "Cómo nos tocó a la población en Euskadi convivir con un conflicto que podías intentar eludir pero siempre te acaba rozando o llegando de alguna manera".

La protagonista es Sofía, una joven que rebusca en su ex novio que está en la cárcel una conciencia política que no tiene. De alguna manera lo relaciona con el escritor -militaba en ETA y se suicidó en el exilio- al que estudia para su tesis doctoral.

Menciona el porno que hacía chiribitas en el Canal Plus, Sofía baja al Mercadona, escucha música en su Ipod... Y hay un desfile de referencias que puede retraer a la sensación de leer por primera vez a Ryu Murakami -trozos de 'Azul, casi transparente'-. No lo sé. Sofía está también llena de dudas.

En los últimos años han proliferado libros con cierto reconocimiento (o público o publicidad) como 'El eco de los disparos' y 'Mejor la ausencia' de Edurne Portela o 'El refugio de los canallas', de Juan Bas. O, también 'El comensal' (2015), de Gabriela Ybarra, anterior a la salida de 'Patria' de Aramburu; Aixa de la Cruz cree que es injusto que se hable de una oleada de de novelas que traten el conflicto vasco a partir de la novela de Aramburu. "Creo que es el primer libro que ha movilizado una gran cantidad de lectores que lo tenía como tema. Lo que sí es posible que ocurra es que ahora se le dé más voz porque ha habido un fenómeno determinado gracias a Aramburu", cuenta. "Puede ser que novelas que antes no interesaban a los editores ahora empiecen a salir. En cualquier caso creo que llevamos mucho tiempo en Euskadi reflexionando sobre esto. Y no veo un auge en particular tras 'Patria', sino más visibilidad".

Su novela habla sobre todo de la idealización y de sus peligros. Y de cómo hay recuerdos que es no mejor rozar. Se puede sentir el papel y la decisión que tomaron quienes no estaban en la línea del frente -nombre de una canción de Kortatu-, es decir, que no han militado en la banda o en un bando. Su sitio estaba más allá de la retaguardia, con la vista en otro derrotero simplemente o manejando dudas desde un balcón sobre la legitimidad de los atentados. Se menciona al escritor Sarri. Joseba Sarrionaindia. La canción más famosa de Kortatu se refiere a la fuga del etarra, lo hizo escondido en un bafle, y acrecentó su leyenda.

"La idealización del militante, que es uno de los temas en los que indaga mi novela, consiste en concebirlo como a alguien que se sacrifica por una causa digna y cuyo sacrificio, dentro del imaginario, es doble", afina Aixa. "Por una parte se expone a la condena penal y a la condena íntima, ética". La protagonista de 'La línea del frente' siente culpa por no haber actuado nunca, se pregunta si es posible cambiar las cosas sin romperlas.

La novela también recorre el Bilbao actual. Con olor a kalimotxo agrio, gentrificación y un recorrido diario (por trabajo) o de vacaciones, de Laredo a la Villa, como el de muchos. Y es muy musical, lo primero que uno se encuentra al abrir el libro es un verso de The Killers: 'I've got soul but I'm not a soldier'. "No pude ir a su concierto en el BBK", dice. Casi mejor.


También están The Clash y Negu Gorriak, también Barricada. "Ofrece una explicación emocional, cercana y comprensible con la que legitimar la lucha armada: "anónimo luchador, nunca tendrán las armas la razón, pero cuando se aprende a llorar por algo, también se aprende a defenderlo".

- Aixa, ¿me puedes hablar de 'No hay tregua' y la frase de The Killers? - pregunto por mail-.

- 'No hay tregua'. Esta canción de Barricada ofrece una explicación emocional, cercana y comprensible con la que legitimar la lucha armada: "anónimo luchador, nunca tendrán las armas la razón, pero cuando se aprende a llorar por algo, también se aprende a defenderlo". La idealización del militante, que es uno de los temas en los que indaga mi novela, consiste en concebirlo como a alguien que se sacrifica por una causa digna y cuyo sacrificio, dentro del imaginario, es doble: se expone a la condena penal y a la condena íntima, ética. Dice: "nadie quiere apretar el gatillo, pero a veces es necesario hacerlo". La protagonista de La línea del frente, cuya culpa es la culpa por no haber actuado nunca, se pregunta si es posible cambiar las cosas sin romperlas. Y 'I've got soul but I'm not a soldier': este coro de The Killers no está en la novela, sino en su paratexto y, por tanto, creo que alude a mí más que a mi personaje: tengo alma pero no soy un soldado, tengo compromiso político, pero me niego al fanatismo.


Aixa De la Cruz tiene mucho que decir en lo que puede aparentar ser algo simplón. Busca apelar a lo concreto, dice. "Ningún personaje pertenece a ningún bando clásico. Hay personajes que estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado".












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