Kirmen Uribe: ''Si los ideales no tienen una base ética no tienen ningún fundamento''

El escritor vasco lee uno de uno de sus poemas. | Fotografía de Xabier Cañas. 
La última novela de Kirmen Uribe (Ondarroa, 1970) habla del exilio tras la guerra civil española y la posguerra hasta el inicio de la democracia a través de una pareja aguerrida. La hora de despertarnos juntos -título que surge de un verso de Ezra Pound- es la investigación sobre una familia y también la historia de un cuadro.  


En más de una ocasión ha contado que su familia le contaba historias siendo un niño y escuchaba debajo de la mesa. ¿Cree que esa oralidad ha influido en la elección de los personajes de sus novelas, vascos sobre todo?
La oralidad que he vivido desde niño en la familia me ha incidido a la hora de cómo escribir. Desde pequeño me han contado historias, sobre todo las mujeres de la casa. Situar mis historias en el País Vasco es una forma de buscar mi lugar en el mundo. Igual que Faulkner escribía desde un condado de Estados Unidos o muchísimos libros de García Márquez están inspirados en una pequeña comarca. Creo que el lugar donde uno nace es muy importante a la hora de escribir, pero en mis novelas hay un elemento de desplazamiento siempre, hay muchos migrantes. Aunque las novelas se sitúen en Bilbao u Ondarroa, los protagonistas viajan mucho, generalmente por razones políticas o económicas. Creo que el desplazamiento nos define como época.


La hora de despertarnos juntos habla de exilio y refugio. ¿Encontró algún paralelismo con las imágenes de los refugiados sirios, por ejemplo?
Uno puede escribir sobre el pasado pero al final está hablando sobre el presente. Cuando veía las fotos de exiliados republicanos que iban en grandes transatlánticos me venían a la mente imágenes de Siria. Además, venimos de lo mismo. Creo que es una manera de recordarnos a nosotros mismos que vivimos esos exilios hace muy poco tiempo, en la época de nuestros abuelos. No es posible hablar de un lugar sin tener en cuenta todas las migraciones que se están dando y se han dado a lo largo de la historia. Creo que buscar la especificidad y hechos aislados en el lugar donde se vive es absurdo. Siempre ha habido comunicaciones entre diferentes lenguas y culturas y eso se refleja en mis libros.


La idea de la novela surge de un cuadro de Antonio de Guezala, Noche de artistas en Ibaigane.  Y los protagonistas son una pareja muy aguerrida, Karmele Urresti, enfermera, y Txomin Letamendi, un músico que acaba trabajando para los servicios secretos de Estados Unidos. ¿Qué sabía de ellos antes?
Karmele Urresti era un personaje que conocía cuando era pequeño. Era amiga de mi madre. Las cercanías suelen ser peligrosas porque uno no tiene en cuenta muchas veces a las personas cercanas. No le di la importancia que tenía en su época, luego murió, no pude entrevistarla y al final he tenido que hacer muchísima labor de investigación. Pero hacía mucho tiempo que tenía en la mente que la pareja formada por Karmele Urresti y Txomin Letamendi más Manu Sota, que era el contrapunto de persona culta y abierta al mundo, tenían una gran novela detrás. Para mí era importante no hacer ficción con la vida de estos personajes y que el narrador no sea omnisciente, sino que duda, investiga y va descubriendo cosas poco a poco. Voy en esa línea de Emmanuel Carrère, incluso de Javier Cercas, que se plantean nuevas formas de narrar. Es verdad que la historia es muy potente en sí, pero no me apetecía hacer un libro convencional.


Ha hecho mucho tarea de documentación. ¿No pensó que el relato podía quedar encorsetado por la fuerza de la historia, por ser fiel a los personajes ?   
Para mí ha sido bonita esta forma de trabajar porque es como si estuviese al lado de los personajes. Y el propio autor no sabe qué va a pasar con la historia, va descubriendo poco a poco cosas  y al final el escritor está a la misma altura de los personajes y del lector. Todos juntos van completando el puzzle. Es una visión del autor mucho más democrática.


En este libro también surgen reflexiones en torno al final de la dictadura. Como que si no hubiera Guerra Fría, probablemente el franquismo habría acabado antes.
Creo que la historia hubiera sido muy diferente si Roosevelt no hubiera muerto y si Truman no hubiera empezado con la Guerra Fría. El historiador Josep Benet -que fue miembro de la Resistencia-  apuntó que no había una alternativa clara al Franquismo. La república tenía una especie de reino de taifas en la que se peleaban entre ellos y era difícil para los aliados pensar una alternativa práctica al franquismo. Pero creo que los americanos y los británicos lo que le pidieron a Txomin Letamendi era información financiera y militar sobre el régimen de Franco para luego invadir España o por lo menos ir debilitándola.


En la novela aparecen personajes Manu Sota, amigo de Hemingway, o el lehendakari José Antonio Agirre. ¿Los vio como protagonistas en algún momento?
Hubo mucha gente que me decía que iba a acabar escribiendo la novela de Manu Sota. Es un personaje que decide la novela porque el final no se entiende sin él, además con un detalle en el que descubres muchísimas cosas. Pero lo que me interesaba era que los protagonistas fueran anónimos. Si hubiera sido el presidente Aguirre hubiera sonado demasiado a biografía o biopic. Me gustaba que fuera personajes de un pequeño pueblo, que van a Bilbao, luego a Nueva York, a Caracas… se meten en los servicios secretos. Además, creo que el lector se identifica más con estos personajes que son más anónimos.

La modernidad que cae por la represión o el exilio está reflejada en el propio Manu Sota, Txomin Letamendi o el propio Guezala.
Sí, es verdad que en la novela muchos de los que acaban en los servicios secretos como Luis Mitxelena o el propio Txomin eran gente de cultura. Ese ‘boom’ de los años 20 en Bilbao cambia totalmente con la Guerra Civil. El cuadro de Guezala lo que describe es una escena propia del Gran Gatsby, de la alta burguesía con los artistas en Bilbao. La pregunta que me hago es si los personajes que se ven en la pintura hubieran sospechado que dentro de unos años habría una guerra.


Hay críticos que dicen que hay una analogía entre Patria, de Fernando Aramburu, y su novela
En esta novela al final se habla de ETA. Y se habla de los años 80 y 90 sin contarlo porque leyendo esta novela uno entiende el devenir del nacionalismo vasco. Lo que pasó está contado sin contarlo, hay un asesinato y ahí se ve lo que luego va a venir que es el final de un sueño. Se trunca por la violencia cuando se deshumaniza ETA. Todo lo que vino después -que fue una espiral cruel y muy inhumano- está en la novela.  Para mí, si los ideales no tienen una base ética no tienen ningún fundamento.

En una entrevista decía que para hablar de ETA con material literario deben pasar muchos años.
Tiene que pasar mucho tiempo para que el lector pueda leer con tranquilidad esta novela. Creo que mi novela va a envejecer muy bien porque no cuenta las cosas de una manera descarnada ni efectista, sino que va al corazón de las causas.

El fútbol también está presente en su obra. Se habla de Ángel Zubieta en este y se mencionaba a Drogba en Bilbao-New York Bilbao.
Soy de esos escritores a los que les interesa la cultura de masas y el fútbol es el deporte más mediático. En esta novela incluso el protagonista va a un partido de fútbol con su hijo  y aparece el Palacio de Ibaigane que después será la sede del Athletic de Bilbao. Me interesa introducir marcas, escritores, lugares, artistas... Uno va situando los personajes en una época determinada también por el fútbol, por ejemplo con ‘Bala roja’ (Gorostiza) o el propio Manu Sota, que fue presidente del Athletic. No lo incluyo porque sea aficionado, sino porque lo veo interesante a la hora de escribir.

En la siguiente novela, ¿la ficción va a tener más peso?
Sí, me apetece ficción. Voy a hacer la prueba a ver qué pasa. Me apetece cambiar, en mis novelas y en mis poemas suelo buscar otras vías. Me gustaría hacer una trayectoria colorida con libros muy diferentes y que se vea que he tratado de innovar formalmente buscando otras maneras de contar historias.


0 comentarios:

Publicar un comentario

 

Nuestro timeline

Resaca en Facebook

Recibe Resaca en tu email

Publicidad