Fotografía de Ernesto Valverde


Ernesto Valverde, entrenador del Barcelona.  
Pensó dedicarse a la fotografía. Y el objetivo acabó apuntando al Barcelona. Ernesto Valverde (53 años) pasa del rojiblanco al azulgrana, de la banda de La Catedral al Camp Nou. Ya jugó a las órdenes de Johan Cruyff.  27 años después regresa al conjunto catalán, como entrenador. Ese camino de ida y vuelta es continuo. Fue jugador y entrenador en el Espanyol, en el Athletic de Bilbao y ahora regresa Barcelona. 

Ya el propio Cruyff apuntó la posibilidad de que un día pudiera entrenar en Les Corts. Fue tras la marcha de Frank Rijkaard en 2008. “Da gusto que haya entrenadores que aparte de jugar, dejen disfrutar a la gente”, dijo el holandés de él cuando entrenaba a los ‘pericos’. 

Valverde acabó convirtiéndose en uno de los discípulos del 14’. Sus palabras en la despedida del genio fueron: “Como entrenador era duro, exigente y perfeccionista. Su forma de ver y entender el fútbol ha marcado, en elegancia y efectividad en su juego”.  

Los jugadores y los aficionados pasaron medio año esperando el anuncio oficial del fichaje. Nueve años desde que se marchara Rijkaard. El presidente del club catalán, Josep Maria Bartomeu, le dio la bienvenida diciendo que "tenia un estilo de trabajar propio de este club”, además de “una alta capacidad de trabajo”. Y además, su atención al fútbol base.

Ese conocimiento del fútbol de las categorías inferiores, la experiencia dentro del propio Athletic cuadran en el conjunto. De hecho, Valverde se ha reafirmado en su apuesta. “No me resulta difícil subir jugadores del filial. Lo difícil es que jueguen cien partidos con el primer equipo”. Una veintena de jugadores debutaron en sus dos etapas como técnico rojiblanco. Una prueba de ello en el Athletic (en la primera etapa) fue el debut de Andoni Iraola -que se convertiría en capitán-, más reciente es la apuesta por Yeray o Williams. 

Valverde se despidió del Athletic con la voz entrecortada. También como parte de su historia siendo el entrenador con más partidos en el banquillo. “Uff, ahora me tengo que parar”, decía emocionado en su última rueda de prensa. Hasta tres pausas tuvo que hacer para no derrumbarse. Tenía claro que no quería “salir mal de aquí”. Se refería a Bilbao. “No quiero que me enseñen la puerta de salida del club”.

Cuando le preguntaron quién quería que ganase en la final de Copa del Rey celebrada en el Vicente Calderón. No lo dudó. Dijo que quería que ganase el Barça. La celebración del título copero fue breve, deslizando una ruptura en un escenario de adiós: fin del trienio Luis Enrique y despedida del Vicente Calderón. Una Copa del Rey no basta para ser entrenador del Barcelona. Lo remarcó el presidente azulgrana: “Somos un club autoexigente que siempre buscamos la excelencia”. “He ahí el reto, seguir con los éxitos deportivos". 

Con el Athletic, Valverde ha logrado cuatro clasificaciones para Europa, 140 victorias, 68 empates y 98 derrotas. Y logró un título con el conjunto vasco 31 años después: la Supercopa. Fue precisamente contra el Barcelona, en octubre de 2015. “Ha ganado el Athletic y creo que lo hemos merecido”. Otra vez los caminos entrelazados.

En esa ocasión puso en evidencia a Luis Enrique. Le dieron el título un gol de San José de volea desde mediocampo y tres de Aduriz. El delantero determinaba el modelo -“Aduriz nos marca el estilo de equipo” dijo en alguna ocasión- de la misma manera que lo puede hacer Leo Messi. 

Es propio del técnico -nacido en Viandar de la Vera (Cáceres) que se crió en Vitoria- adaptarse y su cabezonería para sacar lo mejor de ellos. Empezó entrenando a uno de los equipos cadetes del Athletic. La primera vez que llegó al primer equipo como técnico fue en 2003. Era la tercera opción, dos entrenador franceses rechazaron la oferta, Guy Lacombe (Sochaux) y Elie Baup (Burdeos).
|Fotografia del propio Valverde.
En ese paso de hormiga -eso signfica ‘Txingurri’ en euskera- a gigante suele repetir que los triunfos son un premio de todos. El apodo de ‘Txingurri’ se lo puso Clemente. por ser delgado y pequeño. En las fichas de finales de los ochenta, como jugador, su talla es 1,69 metros; 61 kg. También era un extremo rápido y ágil. No era raro verle a ras de suelo en cualquier intento de remate.
Su perfil es de un entrenador sereno que rebaja la euforia  y que tiene buen trato con los jugadores. Al mismo tiempo, su intensidad evita que las malas rachas se perpetuen. De los fracasos suele decir que es el único responsable. Y los ha habido: la última decepción fue la derrota del Athletic en Nicosia, donde cayó ante el Apoel. Por contra, hasta cuatro veces ha metido al conjunto rojiblanco en Europa.

En 2007 le preguntaban si el fútbol había sido justo con Valverde. “Creo que sí, soy un tipo con suerte, no lo niego”.  En esa suerte, las quinielas han estado repartidas por hacerlo entrenador lejos de Bilbao. Rechazó varias ofertas, entre ellas, la de Monchi para sentarse en el banquillo de la Roma. También se barajó su nombre para sustituir a Ancelotti en el Real Madrid. Se dice que precipitó la llegada de Zidane. 

Pasión por la fotografía
La otra pasión de Valverde es la fotografía. Ha ido de la mano. Con su primer sueldo en el Alavés como futbolista se compró una cámara. Incluso hizo fotos con la cámara escondida desde el banquillo cuando era suplente o sustituido. Compaginaba su trabajo en el Espanyol como entrenador con el aprendizaje en el Institud d'Estudis Fotografics de Catalunya (IEFC). Su hermano Mikel es un conocido ilustrador vasco.

“Los jugadores y los entrenadores estamos en una ciudad y yo tengo la sensación de que siempre estás de paso, de que no eres de ese sitio”, reflexionaba en una revista cultural. Trazaba un paralelismo entre el revelado y el fútbol. Tituló ‘Medio tiempo’ a su libro de fotografías, y el prólogo lo escribió su amigo, el escritor Bernardo Atxaga.

|Fotografia del propio Valverde.
Dijo de sus fotos que son “al mismo tiempo delicadas y duras, como si estuvieran hechas por dos manos”. De alguna manera se parece a las posibilidades de sus equipos, sobre todo, en su última etapa en el Athletic. 
Delicado como el equipo en el que dio el salto Ander Herrera -ahora suena para las filas azulgranas-. Valverde le dio el empujón definitivo que hizo que Louis van Gaal se fijara en él. O duro como el empeño de Aduriz acertando en la diana y siendo la referencia para todo el conjunto. Cabría pensar que el ocaso que algún día tiene que llegarle al delantero vasco ha influido en la decisión de Valverde.

Además de su afición por la fotografía, hay también en Valverde un interés por el mundo de la literaria. Una anécdota revela su cercanía con este mundo. El escritor y guionista Luis Alegre le advirtió en un partido en el que el Athletic se enfrentaba al Barcelona que “el mayor peligro eran "los primeros 20 minutos de Messi”. Valverde le respondió: “Te equivocas. El mayor peligro son los primeros 90 minutos de Messi”. La mejor manera de frenar esa amenaza era tenerlo en la foto de su equipo.

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