García Montero, a caballo de la poesía y la política

El poeta y escritor Luis García Montero.

Hizo que Sabina volviera a coger una guitarra tras una depresión de dos años. Aznar dijo que era uno de sus poetas favoritos. Es militante de Izquierda Unida desde su creación en 1986. Hace dos meses fue distinguido como Hijo Predilecto de Andalucía. Hay un documental sobre su vida, Aunque tú no lo sepas.
Luis García Montero (1958, Granada) prefiere identificarse como profesor de literatura española antes que como poeta. Es el mayor de seis hermanos. Y dice que ha llegado a un acuerdo con sus sueños: “Convivir con ellos, pero en habitaciones separadas”. Habitaciones separadas es el libro con el que ganó el Premio Nacional de Literatura en 1994.
”Soy la oveja negra de una familia conservadora”, afirma en entrevistas. En las cenas de navidad hay un pacto: está prohibido hablar de política. Uno de sus hermanos, Juan García Montero, fue concejal de Cultura durante el mandato del exalcalde de Granada José Torres Hurtado (investigado por un supuesto delito de malversación) y aspira a ser el presidente del Partido Popular de la provincia andaluza.
Es habitual que ambos aparezcan en los medios granadinos. Cuando están en corrillos, los periodistas evitan repetir sus apellidos. Hablan de García Montero solo cuando se refieren a Luis. A su hermano Juan, el edil popular, lo conocen como 'García Embustero'. El director del documental sobre el poeta, Charlie Arnaiz, trabajó durante dos años con la familia. "Es curioso observar esas diferencias y darte cuenta de que son todos una piña", dice.
El poeta granadino está casado desde hace 20 años con la novelista Almudena Grandes. Con ella tiene una hija, Elisa. Por separado cada uno de ellos tiene otro, de relaciones anteriores. Se corresponden además como los primeros lectores recíprocamente. Hace dos años se publicaron los poemas de amor dedicados por García Montero a la novelista bajo el título Almudena (Valparaíso).   
En la memoria del poeta granadino pesa la imagen de su padre recitándoles poemas. Era el único que aguantaba –“lo hacía por timidez”- los más de cien versos de A buen juez, mejor testigo, de José Zorrilla. El resto de hermanos salía corriendo en cuanto podían. A esa edad también se iniciaba como caballero (montaba a caballo) en el Club Hípica de Granada. A finales de los 60, un profesor de Los Escolapios le pone en clase los versos de Machado cantados por Serrat.
Su afición a montar a caballo se desmoronó al poco de entrar a la universidad. Alguien en el club se enteró de que había ido a un homenaje a Lorca - en el que conoció a Blas de Otero- y le pintaron una cruz gamada en la montura. “Hay tres personas que le han marcado de forma profunda. Juan Carlos Rodríguez; Rafael Alberti, de quien se hizo muy amigo en su juventud y, años más tarde, Ángel González”, cuenta Arnaiz. Rodríguez fue su maestro -teórico del marxismo y de la literatura- en la Universidad e impulsor de la corriente poética ‘La otra sentimentalidad’ de la que formó parte junto a otros poetas como Javier Egea o Álvaro Salvador. Fue también su mentor político.
Uno de los peores momentos de su carrera fue como profesor en la Universidad de Granada. En 2008 lo condenaron por injurias a otro profesor del departamento por un artículo en El País. En él, García Montero llamaba perturbado al profesor José Antonio Fortes que defendía en sus clases que el autor de Yerma era un fascista.
Tras la condena, Montero pidió la excedencia y dejó la Facultad de Filología Hispánica (a su última clase asistieron un centenar de personas). Cuatro años después volvió a la universidad. Lo hizo porque Fortes había pedido la prejubilación –aunque no se la concedieron-, por lo que tuvieron que coincidir.
Sobre la familia poética, García Montero dice que Ángel González fue el hermano mayor que no tuvo. Y que Rafael Alberti fue como un padre (“aprendí de él la generosidad”). Lo conoció a su vuelta del exilio y se doctoró con una tesis sobre el poeta gaditano.
Precisamente, es la generosidad el rasgo de Montero que más destacan los amigos del poeta granadino. El escritor vasco, Kirmen Uribe, que comparte editorial (Visor de Poesía) afirma que es “una de las personas más generosas” que conoce. “Siempre está dispuesto a ayudar”.
Tal vez fruto de esa generosidad, García Montero aceptó presentarse hace dos años, en 2015, como candidato de Izquierda Unida para presidir la Comunidad de Madrid tras la dimisión de Tania Sánchez –que se integró en Podemos-.
“Era consciente de que era un momento muy difícil. Antes de abandonar el barco y ver solo la parte funcional, él coge el timón", opina Kirmen Uribe. Izquierda Unida en Madrid se hundió, obtuvo el peor resultado de su historia y no logró representación.
“En mis mejores sueños veo a Izquierda Unida ganando por mayoría absoluta”, decía entonces en una entrevista en televisión. Cuando a García Montero le preguntan si hay algún poema que le haya cambiado la vida, no es capaz de quedarse con uno, y elige el título de una obra: La realidad y el deseo.

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