Trump (en una bestia)

Trump en la jura del cargo. | Fotografía de Doug Mills para el New York Times. 
“¡Hoy empieza todo!”, dijo en Twitter el día de su toma de posesión. Luego desayunó con Barack Obama en la Casa Blanca. Las ganas de Donald Trump de llegar al poder se notaban. Tres escalones antes de pisar el rellano de la residencia presidencial, Trump extendía su brazo derecho para darle un apretón de manos.

Luego se dirigieron al Capitolio en el mismo coche. “La bestia” es el apodo de ese Cadillac One que puede acelerar de 0 a 100 en cinco segundos. La velocidad de los cambios bajo el mandato del nuevo líder sigue siendo una incógnita.

La diferencia de ego entre Trump y su antecesor se nota en el discurso y destaca en los gestos –sobre todo en la sonrisa de cada uno-. “El mundo ha cambiado y con él debemos cambiar nosotros”, dijo Obama en su primer discurso de investidura. Trump maneja otra retórica: para él, “todo empieza” (ya lo avisaba en un tuit) justo el día que le toca jurar el cargo presidencial. 

Vestido de traje, con corbata roja sobre camisa blanca, el empresario de "éxito" cuatro de sus empresas acabaron en bancarrota e icono televisivo estuvo acompañado por su familia, a excepción de uno de sus hijos. También por Melania, vestida de azul cielo, que se confirmaba como la segunda dama extranjera en la historia de Estados Unidos. La primera fue Louisa Adams, en 1825, esposa de Quincy Adams, sexto presidente de Estados Unidos. 

En el camino al Capitolio había más seguridad que seguidores. Donald Trump juró del cargo como 45 presidente de los Estados Unidos con el labio apretado frente al juez del Tribunal Supremo, John Roberts. Una fotografía de Doug Mills, en el New York Times, muestra a su hijo menor, Barrow (diez años, ya juega al golf) mirando al juez con cara de altanería. En la misma imagen, la coronilla del juez Roberts se da un aire a la de Vladimir Putin.

Al acabar su discurso, Trump cerró el puño como si fuese un líder asambleario. Otro fotógrafo pillaba a Bernie Sanders -que perdió las primarias demócratas ante Hillary- mirando al suelo. Ay, Bernie. La única fotografía en la que se ve a Hillary sonriente es cuando saluda a Obama guiñándole un ojo. La lluvia era intermitente, y entre el público, George Bush, mostraba alguna dificultad para ponerse un plástico y protegerse.  

Trump juró el cargo sobre dos biblias: la de Abraham Lincoln y una que le regaló su madre al graduarse en primaria. El nuevo presidente se despidió como manda la tradición en su primer discurso. “Dios los bendiga y Dios bendiga a Estados Unidos”. Daba comienzo la era Trump.

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