Carmen Boza: ''Lo peor que le puede pasar a un artista es que no trascienda''

Carmen Boza durante la entrevista 
Algo tiene la Línea de la Concepción cuando crea y embruja a sus habitantes. Algo crece entre sus calles, algo se mueve entre tanto mar, quizás ese aroma salino que se transforma en aura de muchos de sus protagonistas. Hace casi 29 años nació Carmen, alguien que absorbió mucho de lo que aquí se relata. Su hogar, Málaga y Madrid la han cambiado, le han hecho crecer, mutar, vivir. Ahora la conocen como Boza.

Llegó tarde, volvía a Málaga y no podía dejar escapar una nueva cita con su mar y sus espetos. Venía, esta vez, para hablar y no cantar. La Térmica organizaba unas jornadas sobre gestión musical y quién mejor que Carmen Boza para relatar cómo crear y hacer prosperar una marca personal. Aquella que arrancó subiendo ‘covers’ a YouTube y acabó produciendo su segundo disco gracias a una oleada de fans que rompió todos sus registros en apenas horas.

Málaga fue el lugar que le vio crecer artísticamente y La Botica su familia musical, ¿cómo supo de su existencia?
Cuando llegué a Málaga no tenía colegas aquí, me salió un trabajo y me vine. La verdad es que no recuerdo cómo la descubrí, conocía a una chica de aquí y ella me presentó a alguna gente. Iría algún día a algún concierto porque estaba muy en la onda de cantautores que tocaban en la Botica. Me debieron llevar a algún concierto, y allí flipar, porque el ambiente que había era genial.

¿Cuánto creció en aquella época y qué recuerdos tiene de aquel momento?
Tengo la sensación de que pasaron muchas cosas. Viví aquí dos años, y cuando vine apenas había hecho conciertos. Fue aquí donde empecé realmente a tocar en directo, en La Botica, a conocer a gente de mi edad que estaba haciendo cosas y relacionarme con el rol del músico, a familiarizarme con eso. Lo recuerdo como si hubiese venido siendo una niña pequeña. Me fui sintiéndome un poco aventurera, ya que estuve aquí dos años trabajando en tres sitios distintos a la vez que estaba empezando a tocar y subiendo vídeos a YouTube. Era como si viviese varias vidas a la vez. Yo subía vídeos y tocaba, y cada vez venía más gente a verme. Me iba a Madrid a tocar y se agotaban las entradas, pero luego tenía que volver a la oficina. La experiencia de vivir en Málaga es una de las épocas que más me ha enseñado, también a nivel humano, ya que pasé la etapa de los 22 a 24 años, que creo que es clave y me marcó mucho.

A pesar de su crecimiento en Málaga, ya había descubierto el amor por la música mucho antes, cuando cayó en sus manos la primera guitarra. ¿Con qué edad tuvo su primera guitarra? 
Con 14 o 15 años, una guitarra española del novio de mi madre. Era terrible esa guitarra, la típica con un dedo de separación entre el mástil y las cuerdas, para empezar a aprender. Pero sólo el hecho de poder tocar la guitarra, y sacar música de un aparato inerte (sé que suena un poco místico) a mí me parecía un mundo. Luego me dejaron una Yamaha PX4, la odiaba, era dura como una piedra. Pero ahí estaba, no paraba de tocarla. Porque cuando empiezas, a no ser que tengas algún familiar que tenga una guitarra buena, la primera que te sueles comprar suele ser una prueba de fuego, si aguantas con ese instrumento es porque de verdad te gusta.

¿Qué ha cambiado en Carmen Boza desde aquella primera cover que subió a YouTube ("Y ahora", Manuel Carrasco), hasta el disco La mansión de los espejos?
Ha cambiado totalmente. Han pasado ocho años, todo lo que puede cambiar la vida de una persona, al margen de que haga canciones o no en ese tiempo. He hecho cuatro intentos de vivir en sitios distintos, he grabado un disco, he hecho crowdfunding, he tenido tres relaciones sentimentales… Mi vida ha cambiado mucho. En lo que respecta a la música, la verdad es que a veces tendría que hacer más el ejercicio de pararme a pensarlo… Os cuento una anécdota. El otro día hablaba con una amiga que me contaba una historia de un libro: hablaba sobre un caballo que siempre ganaba las carreras pero nunca se paraba a recoger los premios, para seguir corriendo y no perder la inercia. Pienso que me pasa un poco eso, aunque en mi vida han pasado muchas cosas no me suelo parar a pensarlo como si fuese el final. Creo que en Internet se puede ver cómo ha cambiado, esa es la maravilla de la vida moderna (risas).

¿Se imaginaba entonces llegar hasta donde está ahora?
Para nada. Nunca he tenido la pretensión de vivir de la música (mirad, tengo aún arena en el pantalón de haber ido a la playa (risas)). Realmente, a mí me apasiona la música, me encanta tocar la guitarra, hacer canciones, cantar… Y en el momento en que lo descubrí, no planeaba que todo esto iba a pasar, e igual que no lo planeaba entonces tampoco lo hago ahora, simplemente intento disfrutar mucho de lo que estoy haciendo, porque no sé lo que va a pasar mañana o dentro de un año. Además, cuando empecé YouTube tampoco era lo que es hoy en día, no era tan viral, abrió en 2007, y yo subí mi primer vídeo en 2008. Y claro, en aquella época no era lo que es ahora, yo no pensaba que eso iba a trascender de ninguna manera y tampoco es lo que buscaba. Yo hacía esos vídeos en mi casa, veía que quedaba bien y pensaba que estaría guay compartirlo.

¿Dónde busca la inspiración para sus letras, qué hay detrás?
Me inspira todo, en realidad. Me siento una máquina de crear tópicos (risas). Me inspira estar aquí dos horas, haber ido a la playa, me inspira que mis amigas me cuenten sus problemas, estar triste o estar súper bien, viendo una película… Pero en realidad, de lo que más he escrito, al margen de lo que encienda la chispa creativa, es sobre amor.

¿Recuerda el día que realmente comprendió que se podía dedicar a la música, vivir de ella?

No lo recuerdo exactamente, pero digamos que fue un cúmulo de catastróficas oportunidades. El momento en que diría que acabé dándome cuenta, de hecho porque lo estaba haciendo, fue cuando estuve trabajando para Auryn tocando el teclado, estuve con ellos un año y medio, y me ganaba la vida con eso. Antes de esto, yo me fui de Málaga a Madrid a probar suerte, ya que me di cuenta de que cada vez tenía mejor respuesta del público. Decidí dejar mi trabajo y me fui, pero una vez que llegué me di cuenta que tampoco era lo que yo quería en ese momento. Dedicarse a la música es bastante más duro de lo que parece, estás siempre manipulando un material muy sensible, canciones que hablan de ti (en caso de que sean tuyas), de tus experiencias, de cosas que has sentido y que tienes que traer al presente constantemente. Pero en ese momento, aunque podría haberme dedicado a eso porque los números daban para yo dar acústicos y poder pagar mi alquiler, sin lujos, me di cuenta de que no era eso lo que quería. El vivir de la música para mí es mucho más que pagar facturas, es estar cómodo con ese rol, ya que tiene muchos contrapesos y la carga emocional que supone puede afectar a cada persona de una forma. Para mí por ejemplo es una espada de doble filo.

Lleva ya mucho tiempo de gira, ¿qué anécdota destaca por encima del resto en este tiempo?
Lo más reciente es cuando me vi el otro día en el San San Festival tocando delante de 3.000 o 4.000 personas, muchísima gente. Salí ahí por primera vez delante de tanta gente, y estrenando formato ya que antes íbamos a cuatro en la banda y ahora somos tres. Ha sido mucho trabajo por parte de la banda, pero también sales con miedo, por si no salen las cosas como esperas ya que estás en un sitio con cierto nivel, en el que tocan muchas bandas. Pero el subidón de salir ahí y ver a la gente bailando y dándolo todo es genial, sientes que esa gente realmente quiere estar ahí. También me acuerdo de uno de mis primero conciertos, en un bar de Motril, y al terminar la dueña me dijo que tendría que mejorar un poco, que quizás dentro de un año o así ya me volvería a llamar (risas). Entonces pienso, “mira eso y mira lo que ha sido tocar en el San San”. Trabajo mucho, amo hacer esto, y es tanto fruto del esfuerzo como de un factor que podría ser la suerte, y por eso estoy yo aquí y otra gente no.

Recientemente pasaron por Sesión de Micros Abiertos y volvió a tocar con Road Ramos y Patricia Lázaro, y no es la primera vez. ¿Hay futuro en ese trío musical?
Ojalá. Lo que pasa es que nos peleamos mucho. Somos muy amigas. Ya hicimos una gira que se llamaba Carretera y Mantra que duró un mes. El primer concierto fue en la Caja Blanca de Málaga y el último fue en un bar, Jamón, Jamón, en Burdeos. Hicimos en 30 días pudimos hacer 20 conciertos. Fue muy loco. Yo espero que haya un futuro ahí. También te digo que después de ese mes necesitamos por lo menos cuatro o cinco meses cada uno en su casa. Fue muy precioso. Lo que nos aportó a nivel personal, como amiga, y a nivel musical no lo puedo cuantificar. Ahora llevo mucho tiempo con mi propio proyecto y me apetece hacer cosas con otra gente. El otro día hablaba con Road de montar, una paranoia mía y de ella, que nos encanta tocar. “Acho, Boza, tenemos que montarnos algo a dos guitarras, rollo mirándonos”, decía que ella es de Murcia. Me encantaría hacer una gira como esa pero no tan batallera, con más planificación, con un repertorio especialmente para eso. A parte tengo otro proyecto con David Martínez, Rayden, que combinamos música pop y rap. Tengo muchas cosas pendientes.

¿Con qué artista español le gustaría cantar? ¿Y extranjero?
La semana que viene voy a un festival en Ibiza y allí tocan Zahara y Carlos Tarque, con esos dos no están mal (risas). Con una gente que me molaría tocar es con Leon Benavente, tienen un disco que es increíble que se llama Dos.
A nivel internacional John Mayer. Me podría poner a decirte gente y no parar. Yo pienso que todo se puede dar, si estás en el sitio adecuado y conoces a la gente adecuada, pero bueno, con Mayer no estaría mal (risas). Aunque yo lo admiro mucho, he pasado una época muy dura, muy viciada, escuchando casi sólo su música. Ya lo he pasado gracias a Dios, pero él ha influido mucho en mi música y es una de las personas que más me ilusionaría para participar en un caso hipotético. Si alguna vez me encuentro una lámpara se lo pediré.

Y después de esta gira, de tantos conciertos y festivales, ¿qué proyectos tiene? ¿Tendremos nuevo disco?
Estoy escribiendo ahora para el disco nuevo que lo quiero grabar a final de año si todo sale bien. Eso quiere decir que si tengo los temas, si esos temas son buenos y están para sacar otro disco. Los planes que una tiene, están bien tenerlos, está bien marcarse metas porque hay que responder a plazos, pero lo más importante, cuando se trata de arte, música, cultura, lo más importante es que tenga alma, que tenga la capacidad de emocionar a otras personas y para eso no sólo tienes que responder a unos plazos. Yo en junio puedo tener 20 temas, puedo rimar coche con noche, corazón con avión y todo eso. Me puedo quedar ahí y no trascender. Lo peor que le puede pasarle a un artista es que no trascienda lo que hace, que se quede ahí en un cajón o en la estantería del Lidl. 


¿Crowdfunding?
Creo que no. Hacer dos campañas seguidas de crowdfunding es un poco peligroso. Además, hacerlo sería por aprovechar la inercia de comunicación y todo lo bueno que aporta a nivel mediático hacer un crowdfunding con todo el éxito que tuvo la otra. Financiarlo con crowdfunding está muy guay en el momento que yo lo hice, me salió bien y todo me aportó muchas cosas, además a nivel personal sentía que la gente me apoyaba. En 8 horas ya había superado el objetivo y tenía 40 días. Yo llevaba dos años sin tocar ni aparecer en un escenario, fue un subidón máximo. No lo volvería hacer otra vez porque requiere muchísimo trabajo, mucho más de lo que parece, mucho, mucho, y sobre todo en un caso tan masivo como fue lo mío. Yo no me lo esperaba para nada que fuera a colaborar tanta gente. Casi triplico el número de gente que yo pensaba, por lo tanto se triplicó el trabajo que había que hacer, en vez de mandar 300 mails, 900 mails cada vez que iba a hacer una comunicación. No, no lo volvería hacer.

¿Qué le pide al futuro, cuál es su techo, o al menos al que le gustaría llegar?

Me gustaría llegar todo lo alto que se pudiera. A cantar con PJ Harvey o Radiohead o ser, no sé, la nueva Rihanna. En realidad lo que me gustaría es hacer canciones cada vez mejor, que es lo que a mí me estimula, hacerlo cada vez mejor y poder pagar el alquiler de eso. Ahora es lo que quiero. También soy consciente de que puede que se me pase eso, que deje de querer tener esa exposición, que no necesariamente voy a dejar de querer hacer mis canciones, pero a lo mejor no lo quiero hacer de forma pública. Es importante para mí diferenciar eso y ahora se está dando que las dos cosas van en paralelo. Quizás llega un momento en que no me apetece seguir girando, o no quiero tener ese rol de figura pública. Yo lo que quiero es hacer canciones, porque es lo que a mí me hace feliz ahora mismo, hacer canciones buenas, la escuchen cinco o 5.000 personas y eso es lo que quiero hacer. Mejorar y tocar mejor la guitarra, tocar con gente más guay, quizás en un futuro tocar la guitarra para otra gente, que no necesariamente sea mi proyecto, todo el rato cantando me canso a veces de cantar yo siempre. Estar poniendo la cara a un proyecto, de ser yo el personaje, a veces quiero disfrutar de la música desde otro sitio y quizás un poco más adelante. 

 Entrevista realizada por Ólga Arévalo y Miguel Gutiérrez.

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