Sharif: ''Creo que el rap siempre va a estar al lado de lo justo''



Las ocho horas de carretera que van desde la capital de Aragón hasta Málaga, el rapero Sharif Fernández (Zaragoza, 1980) las pasa escuchando todo tipo de música, desde Canelita a Marea. El motivo del viaje era la presentación de su tercer álbum, Bajo el rayo que no cesa (Boa), título basado en un libro de poemas de Miguel Hernández. Sharif no cumple con el estereotipo rapero: ha publicado un libro de poemas recientemente y también en ese último disco hay una canción dedicada a Joaquín Sabina -"Te debía esta canción"-. 

¿Por qué el título Bajo el rayo que no cesa?
Soy una persona que no se suele complicar mucho con los títulos de los discos porque me parece que existen muchas frases, muchos términos que pueden definir un disco, donde caben muchas canciones, muchas emociones. Soy un gran amante de la poesía, como la de Miguel Hernández, y El rayo que no cesa es el título de uno de sus poemarios. El primer disco se titulaba A ras de sueño y también era el título de un poema de Benedetti. En Sobre los márgenes me permití la licencia de que el título fuese mío, pero vamos, me gustaba robarle el título a un gran poeta que admiro, también para homenajearle.

¿Y por qué el nombre de “La Petite Mort” para la intro?
Me imagino que sabéis que la petite mort es una expresión con la que se define el orgasmo en francés. Me parece que una introducción a veces es eso, un pequeño orgasmo, una pequeña muerte. Y aparte significa muchas cosas para mí, el concepto del orgasmo en el sexo es como un buen comienzo para abrir un disco, y también porque la pequeña muerte representa la vida. Entonces, que en la primera canción haya una pequeña muerte está bien porque da paso a lo siguiente, volver a renacer, volver a vivir.

Has editado un libro de poesía Lo vívido vivido (Arscesis Ediciones), ¿hay nuevos proyectos para el futuro a raíz de este?
Lo que ocurre es que ese tipo de cosas no dejo de escribirlas nunca, porque yo cuando escribo hay versos o ideas que se transforman en canción, y otros, por el momento, por la inspiración o la métrica que sea no terminan teniendo forma de canción. La canción es un poco dictadora porque exige una métrica determinada para que entre en el ritmo. A veces escribo versos que no me apetece someter a esa dictadura del ritmo y se quedan así en el limbo, y con el tiempo se convierten en poesía. Aunque eso no deja de ser una etiqueta.

El libro es editado por la empresa de Lechowski y después de muchos años ha vuelto a tu disco, ¿cómo surgió eso y qué significa para ti?
Primero surgió porque hay una gran amistad, una mutua admiración y sobre todo porque a mí me encanta lo que hace Rafael, la verdad. Para mí en este momento es el mejor escritor que hay, no solo en el rap, sino me atrevería a decir en lengua hispanohablante de la nueva generación. Y en cuanto a nueva generación no hablo de poetas latinoamericanos consagrados que llevan toda la vida escribiendo, sino de los poetas de nuestra edad. Para mí, poca gente escribe como escribe Rafa, y fue un reto invitarlo y que lo hiciera porque escribe muy despacio, es muy meticuloso, muy pulcro, no le gusta hacer cualquier cosa. También había encontrado una instrumental que le podía servir bastante. A él le apetecía inaugurar la editorial conmigo, y llegamos a un pequeño trato: yo editaba con él y él se hacía un tema conmigo. Las dos cosas han sido un placer. 

También hay mitología, como en la canción “Apolo y Dafne”.
Sí, siempre me ha interesado de una manera profana la mitología. Supongo que viene de cuando era pequeño y veía “Los caballeros del Zodiaco”, que había mucha mitología encerrada en ellos. No sé si fue desde entonces, pero siempre me ha gustado mucho la mitología. Siempre he sido muy ignorante en lo que es el arte, pero ahora estoy terminando mitología hispánica y en una asignatura de segundo descubrí a Bernini -escultor del Barroco-, y Apolo y Dafne es una obra suya espectacular. Me gusta honrar al arte.

En las colaboraciones del disco, están Lechowski, Sr. Wilson, Rapsusklei… ¿cómo ves el nivel?
Decir que la de Lechowski es la mejor puede parecer una falta de respeto a los demás, pero en el fondo también mentiría sino lo dijera, y no me gusta mentir. Es decir, con todos lo que colaboro son gente a la que quiero o respeto tanto que comprenden cómo es el proceso de la creación de la escritura como para saber que si digo que la de Rafael es la mejor no es denostarlos a ellos, ni rebajarlos. Lo que pasa es que Rafa escribe muy muy bien, muy muy poco, entonces se juntan dos cosas que se den en mi disco muy bellas. Están todos ahí porque los admiro mucho. 

Haces dedicatorias al final de algunas canciones a diferentes raperos, ¿cómo surge esa idea?
Esa idea iba a ser una canción para el disco, se iba a llamar “Mis maestros”, aunque ese era un título bastante provisional. Lo que ocurre es que no le terminamos de encontrar un ritmo para el disco, sólo se nos ocurría juntar todos los cachos y meterla como a capella, pero tampoco me convencía la idea. Y oyendo el nuevo disco de Kendrick, hace una movida al final de algunas canciones que me parece sublime, que no es exactamente lo que hemos hecho nosotros, pero eso fue el detonante que dije ¡hostias! Tenía 32 versos, no tenía la forma pero quería que estuvieran en el disco, entonces me pareció original hacerlo de esta manera. Es como la misma canción partida en cuatro trozos.

¿Y después de hacer el disco crees que se te ha olvidado alguien?
Muchos, no después, mientras la estaba escribiendo yo ya lo sabía, pero el problema es que no quería hacer una canción muy larga, porque en el fondo la estructura es muy parecida y puede ser cansino. Es verdad que luego partiéndolo en cachos y detrás de letras de canciones se relaja, y puedes permitirte más licencias, podría haber añadido algo más, pero ya no quería escribir más (risas). Lo dejé así como estaba, y me duele haberme dejado muchos fuera. Aldo de los Aldeanos es uno de ellos, y en España hay muchos que también me hubiera gustado meter, y no puedo decir ninguno ahora, porque seguro que si digo algunos se me olvidan otros y no quiero quedar mal con ninguno.

Utilizas la poesía en tus letras, ¿hasta qué punto estás marcado por el género?
No me defino como poeta aunque a la gente le gusta ponerme esa etiqueta, pero yo que leo bastante poesía, te aseguro que no soy buen poeta. Y por la poesía estoy marcado pues por lo mismo que estoy marcado por la literatura, el buen cine o la buena música, me marca de la misma manera. El arte contamina al arte.

¿Con quién te relacionarías más: con el realismo sucio de Bukowski o con la delicadeza de Neruda?
Quizás ni con uno ni con otro. Neruda pasó por muchas etapas, quizás ha sido el poeta con el abanico más amplio de diferentes registros, de diferentes géneros. Empezó siendo una poesía social, él fue el último gran poeta latinoamericano que se podía definir como el “poeta del pueblo”, pero luego pasó por muchos géneros. La poesía que más me gusta es la existencialista, de la generación del 50 española. Me gusta mucho Ángel González, Jaime Gil de Biedma…

¿Salen mejor las letras cuando estás triste o enfadado, o también se pueden hacer buenas canciones desde la alegría?
Sí, aunque lo que me suele ocurrir es que cuando estoy alegre no escribo. Es verdad que la melancolía suele implicar cierto desapego un poco, cierto ostracismo de estar un poco solo, y en ese escenario, en ese caldo de cultivo, es más fácil sentarte a escribir. Pero sí que es verdad que me gusta escribir desde los dos lados del espejo.

El rap siempre ha tenido una base antisistema y de lucha, ¿se está volviendo más comercial?
No me gusta la palabra comercial desde hace bastante tiempo porque creo que ya no tiene sentido. Estamos en un momento en el que Natos y Waor no están en ningún sello y hacen unos números más grandes que los de cualquier rapero con cualquier compañía. Ya no tiene sentido la diferenciación underground-comercial. Lo que ocurre es que hemos vivido una época en la que ha habido una gran crisis, y el rap, como es su responsabilidad, ha criticado mucho eso, pero no deja de ser un tema: lo poco gusta y lo mucho cansa. Simplemente necesita refrescarse. Creo que el rap siempre va a estar al lado de lo justo, de lo humilde.

¿Qué opinas del trap? ¿Crees que toda aportación a la música es buena o hay límites?
Creo que es bueno. Yo no juzgo a nadie, y al final el público es todopoderoso. Es una frontera peligrosa, porque a mí, sí que es verdad que no me representa mucho esa música, pero también puede ser porque yo me he criado en otros registros. Me parece que es bueno para el rap, desde la calidad, derribar barreras en ambas direcciones. Pero no sólo me parece guay el rollo: putas, drogas, fiesta…, esa sólo debe ser una rama del árbol, quiero que haya muchas más. La música es un organismo vivo, y hay que saber adaptarse. Es bueno que haya gente como Natos y Waor, Sharif, Rayden, Foyone… cada uno aporta lo suyo. Y luego que el público escuche lo que quiera.

A parte del rap, escuchas a Sabina, ¿pero qué otro tipo de música oyes?
(Risas) Veníamos hoy en el coche escuchando a Sabina, obviamente. También Camarón, Estopa, Marea, Canelita, rap poco en este viaje. Me gusta mucho Extremoduro, Fito... Raphael también me gusta como canta.

¿Cómo ves el proceso soberanista catalán?
Delicado, creo que no se puede sintetizar en una sola respuesta. Personalmente no me gustaría que Cataluña se independizara. Creo que en esta vida es mucho más importante derribar fronteras que crearlas, y lo que ocurre en Cataluña no es más que un ardid político. Lo que me molesta un poco es que los políticos hayan conseguido vender tan bien el problema de Cataluña para que la gente lo vea como un problema, algo que para mí no lo era. Lo que ocurre es que la cuestión catalana viene desde muy lejos, viene ya seguramente desde la Guerra Civil española, desde el franquismo posterior, esos 40 años en los que se ninguneó a Cataluña, al igual que al País Vasco. Al final cuando estudias Historia hay muchas cosas que tienen sentido, aunque no las puedas justificar, entiendes algunas cosas.

¿Qué conclusiones sacas de las últimas elecciones generales?
Me gusta la pregunta porque soy una persona políticamente responsable desde hace poco, porque te haces viejo y dejas de estar en la calle. Me veo un sábado, y me pongo la Sexta Noche, ¿me lo llegas a decir hace 10 años? Y digo: en la puta vida. Lo que me parece es que la política es una puta mentira, una puta trampa. Creo que en estas elecciones ha habido un cambio importante, me parece esperanzador que se haya acabado un poco ese bipartidismo, pero a la vez desesperante que no haya servido para nada, y creo que tarde o temprano van a terminar cediendo los partidos emergentes, con esto me refiero a Ciudadanos sobre todo. Además antes de unas nuevas elecciones, creo que el pueblo al ver que su voto no ha sido útil porque no se ha formado gobierno no votarían a los emergentes, sino que votarían a los antiguos. Esto es mi intuición, creo que los partidos lo saben y van a intentar mantener el pulso hasta el final, pero cuando sea el momento decisivo pactarán. Pero hablo desde mi ignorancia.

¿Cuál es el último libro que has leído? ¿Cuál recomendarías?
Te recomendaría el último libro que me he leído precisamente, El día del Watusi, de Francisco Casavella. Es un escritor catalán que falleció joven hace no mucho. El tío debía ser un vividor, pero debía ser igual de genio que vividor. Un rollo Bukowski pero en novela muy desarrollada, a la vez muy lírica, con cosas muy poéticas, un realismo catalán porque el grueso de la historia se desarrolla en Cataluña, en la época de los 70-80. Hay mucha droga, mucho sexo, pero a la vez es lo que digo, mucho arte, mucha calle.

 Entrevista realizada por Ángel Mateo y Rafael Bonilla

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