The Art Warriors, el malagueño que retrata juguetes rotos


Antonio Gamboa Gámez, aka The Art Warriros. Fotografía de Óscar Arribas.
Antonio Gamboa Gámez (Málaga, 1983), conocido artísticamente como The Art Warriors, es un hombre alto, muy alto. Y sabe mucho. De lo que le interesa, claro. Un universo que no deja de ser variopinto y que abarca la literatura, el cine, las series, los cómics, la música, el hip hop, el rap español en concreto y, por supuesto, la pintura. El arte. Los llamados "juguetes rotos". Director creativo en el área de acciones especiales e innovación de Arena (Havas Media), ha trabajado para revistas como Esquire, FHM o Hip-Hop Nation. Sus ilustraciones, principalmente retratos, son fácilmente reconocibles por una temática y estética muy propias.

Hace un solazo en Málaga que disfrutamos en la terraza del Café Con Libros de la Plaza de la Merced, céntrica. El entrevistado pide una pinta que luego solicita rellenar. Los entrevistadores, más apurados en el bolsillo, se conforman con dos cañas. Hablamos durante una hora de muchas cosas y, ya en confianza, pasamos a hablar de otras tantas más. Del universo que interesa a The Art Warriors.

¿Cómo le ha influido Málaga en su percepción del arte?
Málaga me influye en el sentido de, por un lado, la luz que tenemos aquí, los colores, los azules, el cielo, la luz… He vivido hasta los dieciocho años en Marbella y me influye un montón. Por otro lado me influye la gente, el trato, en ese sentido lo que decía El Niño Snake, el calor de un buenos días o un cigarro para cuatro. El buen rollo de aquí, el sentimiento andaluz de la tranquilidad, la afinidad, el respeto. Eso me ha influido. Luego, el mundo del arte de aquí, el flamenco, la pintura…

Habla de luz y de confraternización. Sin embargo, en su arte, uno puede ver mucha soledad en los personajes que retrata.
Claro, para mí, para que haya luz tiene que haber oscuridad. Tienes que estar mal para estar bien, es una forma de recordarte que siempre puedes estar peor. Me gusta la estética de terror porque el miedo y la soledad nos hace a todos iguales. El tío más machote también se acojona en una situación de pánico y se puede encontrar solo en un momento dado, con la única compañía de su gato. Es una forma de recordarnos que siempre existe ese lado negativo que todos tenemos dentro. Me gusta pintar cosas oscuras para recordar que hay que pasar por ahí para estar aquí. Lo que decía Rafael Lechowski de que para ver el arcoíris hay que soportar la lluvia; yo a veces vivo un poco en la lluvia aunque poco a poco tiro más al color.


" Para que haya luz tiene que haber oscuridad. El miedo y la soledad nos hace a todos iguales"

Pero, ¿es el fin el arcoíris?
Claro. Aunque me rodee de tinieblas siempre tiene que haber color en la vida. Pero es una forma de recordarte que eso está ahí y que forma parte de nosotros. Hay que normalizarlo.

Jepp Gambardella (Toni Servillo), de La Grande Bellezza.
¿Quiénes forman exactamente The Art Warriors?
Básicamente yo (risas). Fuimos más, empecé yo solo, lo creé como colectivo y metí a más gente pero no podía exigir a los demás el nivel de implicación que yo tenía a nivel de producción. Yo me puedo levantar un domingo a las nueve de la mañana, tomarme un café, ducharme y me pongo a pintar, y estoy hasta las doce sin levantarme ni para comer. No puedo exigirle eso a nadie. Al margen, empezó como algo para mí y preferí seguir yo solo. El que sí que está siempre como un pivote es Sage, Marcos Pérez, que es mi mejor amigo desde hace un montón de años, de la universidad, y que ha hecho todos los logotipos de The Art Warriors. Siempre me echa una mano en todo. También se puede considerar que Sceno es parte, porque pinto un montón con él. Es como, soy yo, pero al mismo tiempo toda la gente que trabaja conmigo, que de alguna forma me deja algo de ellos y yo le dejo algo mío, de The Art Warriors, a ellos. Aunque sea yo solo siempre tengo colegas que están ahí metidos.

¿Cuándo y con qué técnicas comienza a trabajar? ¿Cuál es su formación artística?
Mi formación artística es ninguna (risas). Yo estudié Publicidad y Relaciones Públicas e hice un máster en Dirección de Arte en Madrid. De chico pintaba en el pupitre todo lo que me imaginaba  y luego mi padre me ha dado alguna clase alguna vez, él pinta siempre en verano y me ha enseñado óleo, que he pintado dos en mi vida, y me metió en el mundo de acuarela un poquito. Iba probando en mi casa en Madrid. Mi madre se enfadó mucho cuando compré un caballete porque iba a ensuciar mucho al tener una casa muy chica pero fui probando y poco a poco con la pintura acrílica, viendo vídeos en Youtube en mexicano y en inglés, fui sacando punta a los pinceles y haciendo un poco de técnica. Pero formación técnica ninguna, Youtube se puede decir.

Se puede decir, entonces, que su formación es la curiosidad.
Tal cual, tal cual. Ahora estoy trabajando más con pintura sumi-e, que me han regalado unos pinceles japoneses. Al final lo que hago es, como en el tatuaje, intentar hacer todo lo que me guste. Al principio son churros descomunales pero al final, a base de prueba y error, echarle muchas horas y quemar papel, vas cogiendo el punto a lo que te gusta.

Digital, acuarela, rotuladores… ¿qué técnica prefiere y qué le aporta cada una?
Depende un poco de lo que te pida el cuerpo a cada momento. Yo cuando afronto una ilustración siempre parto de lo que quiero hacer y veo qué técnica viene mejor. Cada una es distinta. La tinta china te aporta por ejemplo las gradaciones, o la acuarela, la mancha, esa textura, que es un poco como un gato, que hace lo que le sale de las narices. No puedes controlarla al cien por cien. El digital te permite meter unas profundidades que no puedes meter en papel, te permite trabajar mucho más rápido. A veces lo que hago es pintar una cosa en digital, la dejo ahí como me mola y la traslado a acrílico, por ejemplo, que me gusta mucho porque es un paso intermedio entre acuarela y rotuladores. Los rotuladores también te dan un punto muy interesante. Últimamente estoy intentando mezclar lo más posible. Partir por ejemplo de acuarela, trasladarlo a digital y en digital completar. Meter en digital por ejemplo la parte más oscura de líneas y de negros y meter los colores en acuarela porque le da siempre un matiz mucho más rico y una forma mucho más oscura. O digital y llevarlo luego a un lienzo. Ahora mismo lo que más me mola es hacer las cosas a mano. En digital intento replicar lo que haría en tradicional porque es mucho más rápido y ligero y por lo menos voy calmando un poco las ansias.

H. P. Lovecraft.

Cuando pinto en digital siempre pinto con una tableta gráfica de WaCom, utilizo la mano. Tiene ese punto. Intento llevarlo a Photoshop y, con pinceles diferentes, darle algo más parecido a lo que sería la acuarela. Incluso con el iPad hay muchas aplicaciones que imitan la pintura y por lo menos para desestresarte un poco y ensayar, te viene bien. Al final lo más rico siempre va a ser el papel porque te vas a equivocar, vas a manchar con la mano sin querer y nunca salen dos grabados iguales, aunque lo hagas con plancha. Tiene una riqueza diferente, por eso me parece más interesante trabajar a mano.


Hasta que no veo los ojos, lo que me transmiten, o reconozco al tío que estoy pintando, o me dicen los ojos pena, alegría, consternación… no termino de estar a gusto" 

¿Cómo describiría el proceso? ¿Es cierto que empieza por los ojos?
Sí, no sé, ya es una manía. Desde que empecé con esto se me ha quedado enquistado. Hasta que no veo los ojos, lo que me transmiten, o reconozco al tío que estoy pintando, o me dicen los ojos pena, alegría, consternación… no termino de estar a gusto. Me parece lo más importante. Si los ojos te captan la atención y te hacen de foco, lo demás da un poco igual que esté a medias o menos construido. Al principio del proceso, empiezas con algo de ‘horror vacui’ y luego, si estás con mono de pintar, al final se te pasa rápido y estás deseando verlo terminado. Para mí es una especie de carrera de fondo contra mí mismo. En un primer momento es rayante porque es una puta mierda, luego es menos puta mierda y al final lo ves completado y con detalles. Empiezas apretado y luego vas despacito y con detalles.

Lovecraft.
El tema de los mensajes.
Claro, los mensajes los suelo meter por el medio. Suelo pintar la parte de líneas o de negros, que los llamo yo, los contornos de base para que el dibujo se reconozca. A partir de ahí empiezo a trabajar los colores, empezando por los ojos, la cara y el pelo, que me cierra la estructura de la cabeza. Me mola meter los mensajes por medio. Cuando tengo la cabeza perfilada estoy deseando meter tatuajes, códigos, alguna mancha… tengo que ver que eso coge forma y que el mensaje esté integrado. Para el final siempre dejo el fondo y los detalles.

¿En qué momento se te ocurre pintar a Poe y meterle códigos cercanos para ti pero sin ninguna relación con el autor?
A Poe lo conocí en el colegio. Yo era campeón de lectura o algo así por ser el que más libros leía y me acuerdo que di con quince años con “El escarabajo de oro y otros relatos”. Mi madre me lo compró y lo tengo en casa, típico que tiene más notas al pie que texto de Poe, una locura gordísima. Me acuerdo que en la portada salía Boris Karloff en La Momia, por lo que ya ahí me cogió por las tripas. Me flipó. Me leí ese y “Los crímenes de la calle Morgue y otros relatos”. Flipé y dije: “este tío está colgado”. Me puse a investigar y en una feria del libro de Marbella pillé una edición completa de Poe y me maravilló. Pensé: “tiene un universo en la cabeza que no es ni medio normal”. Me encantó tanto que el primer libro que me leí en mi vida en inglés entero fue durante mi primer trabajo real en una agencia de publicidad, cuando el jefe de cuentas me dejó toda la poesía completa de Poe. En esa época leía cuatro horas al día porque tenía dos horas de viaje en metro para ir y para volver y me acuerdo que me costó Dios y ayuda leerlo entero porque era como leer el Quijote, y en inglés. A partir de ahí asumí que era un genio a nivel de literatura, en poesía con sus entonaciones (“Nevermore, nevermore…”) y al mismo tiempo, como publicista, entendía que si lo adoptaba como icono la gente iba a reconocer que me gustaba la literatura gótica de terror, el horror en general, y, además, leer libros. Así me distinguía de mi competencia y tenía una personalidad, un trasfondo. Es un elemento de marketing usar a Poe. Pero no es algo falso. Transmite códigos.
Edgar Allan Poe.

La importancia del simbolismo, ¿no?
Exacto, The Art Warriors ya es mi personalidad. He adoptado a Poe como santo patrón, al igual que Johnny Cash, Ol’ Dirty Bastard o James Dean, que transmiten mucho de mi marca. La gente sabe que no va a encontrar arcoíris sino oscuridad.

¿Qué características tiene que presentar un personaje para que lo retrate?
En principio, quizás ser un juguete roto.

¿Por qué esa atracción?
No lo sé (risas). He tenido una infancia feliz, mis padres siguen felizmente casados después de treinta años, tengo dos hermanos pequeños a los que adoro, tengo una gata a la que adoro, o sea, mi familia nunca ha tenido un problema. Yo he sido algo problemático pero nada fuera de lo normal, nunca me he metido en nada raro. Sólo lo típico y clásico. No sé por qué tengo esa atracción por los juguetes rotos. Quizás por el “qué hubiera pasado si…”. Recuerdo cuando leí la historia del hijo de Gérard Depardieu, Guillaume Depardieu, que se queda cojo tras un accidente de moto, se mete en la droga, le pasa de todo, dije “buah, tengo que ilustrar a este tío”. Igual es el ver que siempre hay alguien que está más abajo que tú. Dash Snow, por ejemplo, que lo he ilustrado siete veces, era el hijo creo que del comisario del MoMA –Museo de Arte Moderno de Nueva York- y se fue a vivir con trece años a los suburbios de Nueva York. Desayunaba coca con cereales. Empezó a hacer sus instantáneas con Polaroid para acordarse de lo que hacía la noche anterior. Murió de sobredosis de heroína dejando una niña con 24 o 26 años. Hay algo ahí que me atrae, no sé el qué. En mi obra casi todos son gente perturbada, pero es que me encanta. Bukowski, por ejemplo. Poe mismo. Hay algo ahí que me mola mucho y no sé por qué. Creo que es el trasfondo de saber que yo estoy bien pero siempre hay quien va a estar peor.


" Cómo gente tan maltratada por la vida pueda hacer algo tan bello"

Quizás la distancia de universos, el saber que dentro de tu mismo espacio se dan circunstancias tan diferentes y a ellos la vida los ha llevado a estar en una posición tan jodida y estigmatizada. El por qué han llegado a ese lugar.
Y sobre todo el cómo es posible que una persona tan jodida como Caravaggio pueda tener esa emocionalidad, esa delicadeza en los cuadros. Un tío que se cargó a un pavo a hostias porque estaba borracho. Cómo hay gente tan sensible con las vidas tan duras que llevaban. Hay mil casos. Todos los que ilustro tienen una sensibilidad especial. Igual es eso: que gente tan maltratada por la vida pueda hacer algo tan bello.

Y el arte sigue eterno. ‘Ars Longa Vita Brevis’.
Justo. Cómo importa mucho más la obra de Picasso que el que fuera un putero y tratara a las mujeres como puta mierda. Nos quedamos con su arte. No importaba que Bob Marley tuviera dieciséis hijos de dieciséis mujeres a los que no prestara atención. Nos quedamos más con su trabajo que con su vida. En mis cuadros cojo la esencia de lo que han vivido para trasladarlo al relato.

¿Cómo funciona su inspiración? ¿Está pendiente de la actualidad diaria?
Estoy pendiente de la actualidad diaria como cualquier persona, leyendo el periódico todas las mañanas. Hay que estar al día de todo. La inspiración me viene a veces viendo fotos hasta que hay alguna que me atrapa, siendo de una persona anónima. Y me apetece ilustrarlo. Otras veces sí que busco algo concreto. Según lo que me pida el cuerpo, busco algo que se adecue a lo que tengo en mente. Igual alguien con los ojos cerrados, alguien mirando abajo, un abrazo de una película... Depende un poco. Eso sí, tengo una carpeta con imágenes que quiero dibujar. A veces las encuentro de la forma más inusitada.

¿Pinta lo que necesitas en cada momento? ¿Intenta poner algo suyo en los personajes que pinta?
Sí, siempre procuro hacerlo. Cuando pinto y he tenido problemas, se nota al ser más oscuro y triste, igual que cuando estoy bien o estoy en una época de cambio se ve más color y más optimismo, menos oscuridad. Intento reflejar lo que tengo dentro. Según cómo esté, tiro de imágenes de archivo o busco algo que refleje mi estado anímico. Cansancio, ilusión… lo que sea.

¿Cómo valoraría su progresión artística?
He dejado de soltar la mano, pero lo estoy intentando recuperar, salirme de mi zona de confort, hacer algo más automático y dejar la cabeza sola, hacer cosas más abstractas. He dejado un poco de lado las composiciones diferentes, las escenas, pintar animales… Me da un poco de pena. Estoy incorporando pintura original a la digital, combinarlas un poco más. Uno de los últimos que hice fue una escena de Fight Club, en un descanso en la agencia. Experimenté con pinceles y salió una cosa que me pareció guay. Estoy intentando incorporar el color y el capeo de color. Estoy probando cosas nuevas con colores distintos; meter azules, rojos, y pintar los blancos por encima de todo, arriba del todo, como un graffiti. No está triunfando mucho pero me da igual, pinto para mí. Estoy evolucionando hacia algo diferente.

Marla (Helena Bonham Carter) en Fight Club.

Al tener un estilo tan definido, retrato y oscuridad, supongo que estará orgulloso y no querrá perder su esencia.
Claro, yo quiero que evolucione siendo lo que es. Por eso cuando pinto retrato en acuarela o en lo que sea se suele reconocer que es mío… También por la temática y los personajes. Pero siempre procuro experimentar sin que se pierda la esencia. Quiero integrar cosas nuevas a algo que ya existe para que sea algo más completo y crezca, como un niño adolescente que se convierte en adulto. Me queda mucho curro por delante.


" Quiero integrar cosas nuevas a algo que ya existe para que sea algo más completo y crezca, como un niño adolescente que se convierte en adulto"

¿Qué hace especial a la cultura hip hop?
Por un lado, que es la cultura de la calle. Que un tío como Galinier (Dheformer) te va a contar la historia del cáncer de su madre, o la vida en su barrio, o Iker (N-y de MDE Click) te va a contar un storytelling de lo que sería un tío encarcelado 25 años en Estados Unidos. Dano te va a contar una visita a Buenos Aires… Por un lado son como novelas modernas hechas en un tono de poesía pero al mismo tiempo es música. No tiene por qué ser estrictamente calle, yo no nací en un barrio. No me representa la calle. He estudiado en un colegio privado, una universidad privada y tengo mi vida y mis experiencias. Pero me representan igual Tupac que MDE Click, son cosas que te llegan, no tienes por qué haber pasado por penurias para sentirlo.
Dheformer Galinier.

Al mismo tiempo también es la forma estética, mucho más cuidada que en otros estilos musicales. Así como el jazz a nivel técnico está mucho más construido que una letra de una canción de los Red Hot Chili Peppers, el rap te permite modelar las palabras como si fuera una obra pictórica sobre un colchón musical también preparado por alguien que sabe muy bien cómo manejar esa música. Me parece una forma de expresión muy sincera, muy bestia, y esa forma maleable del cómo tú a las palabras le das una forma por cómo tú las escribes, cómo tú las entonas y cómo tú las integras en la música. Me parece que es un estilo muy completo. Aparte, por la cadencia que tiene se te mete dentro y son constantemente citas. Son poetas, si lo hacen bien al final son poetas. Me parece un estilo fascinante.

Sinceridad, pureza, poesía, uso de las palabras, referencias… ¿es eso lo que le hace seguir unido a una cultura algo estigmatizada?
Yo reivindico la cultura hip hop, aunque con matices. Evidentemente, no todo el hip hop me gusta. Gente como Troikadedra por ejemplo, te puede gustar más o menos, pero tiene unas referencias increíbles. Cómo Insulino, por ejemplo, juega con las palabras. Tiene una frase que dice: “estamos en casa de Mejicano Dead Man dando de comer al perro de Francis Bacon”. O “vemos la fría Gran Vía con Antonio López García”. “Os vemos desde lejos, en la torre de Babel de Brueghel el Viejo”. Me está metiendo una de cuadros y referencias que es una pasada. Capaz habla de mil películas de terror brutales, Elphomega mete frases de cómics… es una locura. Es muy completo y me parece que hay que reivindicarlo. Hay mucha gente con mucho talento que lo hace muy muy bien, aunque, como en todo, también hay gente más mediocre o con menos mensaje. Merece muchísimo la pena el movimiento desde lo más antiguo a lo más nuevo. Wu-Tang Clan dice cosas muy serias y tiene muchos códigos. Como en el trap, en el que se escribe con 'x' y 'v' y me contó Hozone que viene del lenguaje de traficante. Las canciones de MDE Click son una locura. Cuando está bien hecho, el rap puede ser sublime.

¿Cree que esa libertad que tiene el rap lo hace más curioso?
Yo creo también que además es muy fácil de hacer, no necesitas una gran voz. Es más accesible. Siendo un chaval con menos recursos, si te lo curras y lo haces bien tú solo con tu libreta, has encontrado un estilo con el que expresarte. Te puede llegar un mensaje de puta madre sin haber estudiado canto. Puedes bajarte una base de Internet y sobre ella rapear. A la vez tiene la complicación extrema de los skills que decía Guru. Me parece que es una combinación de cosas que permite a la gente expresarse de forma muy rápida. Igual que el graffiti.


" Cuando está bien hecho, el rap puede ser sublime"

¿Qué piensa de aquellas personas que dicen que serie, cine y literatura no son compatibles, que no hay tiempo para todo?
Creo que no se debe escoger, hay que empaparse todo lo posible. No hay tiempo para nada, pero todo es combinable. Te puedes ver True Detective y acceder a otra serie como Hannibal o a otro libro como “El Rey Amarillo”. O puedes conocer a Lovecraft. Puedes ver Watchmen y conocer a Alan Moore. Son cosas que van de la mano. Puedes ver la película y luego leer el libro. El tiempo hay que maximizarlo. Hay que ver lo de calidad, pero hay que disfrutar de todo.

¿Está de acuerdo con que siempre va a transmitir más una lectura que una imagen?
No tiene por qué, yo creo que son formatos diferentes. A Alan Moore no le gusta ninguna adaptación de sus cómics porque tienen un lenguaje, mezcla de gráfico y lectura, y el cine tiene uno totalmente diferente, el de imagen en movimiento y música. Soy de esa opinión. Cada cosa tiene su lenguaje y hay que verla en su lenguaje, yo no mezclaría. Tan válida es una buena canción, como un buen videoclip, como un buen libro o como una buena película. No creo que uno pueda estar por encima de otro. Cada uno tiene su punto, para mí ninguno es mejor que otro.

Luego está el tema de la original y la adaptación.
Claro. Por ejemplo, El cabo del miedo es una película maravillosa y es un remake de la original, que está de puta madre. Es de las pocas veces en que el remake, la versión nueva, casi que supera a la original. La optimista me parece mejor. Siempre se puede hacer una copia mejor, siempre. Es complicado, pero se puede hacer. Eso sí, el original tiene que existir. Ahí tienes a Warhol con todo lo que ha hecho y con una lata de sopa hacer un icono para todo.

¿The Wire o Los Soprano?
Fotografía de Óscar Arribas.
Jesús bendito. Depende. Omar Little o Tony… Son cosas diferentes. Igual por ritmo, estética y por mediterráneo, me quedaría con Los Soprano. Es complicado, es un tema de gustos. Las dos son bestiales y no se puede decir objetivamente “esta es mejor que esta”. Por afinidad me quedaría con Los Soprano. La comida, la familia… me es más cercano, yo no me he criado en Baltimore con una escopeta (risas).

¿Violadores del Verso o Hablando en Plata?
Hostias (risas). Yo soy una loca del coño de Hablando en Plata desde que los descubrí en Radio Televisión Marbella en un programa que se llamaba “Este es tu Kelly”, con 16-17 años, y me encantó. Luego los vi en un Viñarock con Elphomega haciendo coros teniendo yo 18. Los conocía un poco, pero cantaron “Entrenados en el lado oscuro” y me quedé loco. A Doble V los conocí con 17 o así que me los pusieron en un walkman y escuché "estoy pensando en follarme a mi osito de peluche" y pensé: “esto qué coño es”. Hasta entonces sólo escuchaba rap alemán y americano. Ahí algo hizo un click y me jodió el coco. No podría quedarme con ninguno de los dos, pero por afinidad Hablando en Plata.

¿Conoce a El Niño de las Pinturas?
No en persona pero sí su trabajo. Me parece bestial, me lo enseñó Sage. Soy consciente de que las ha pasado putas por pintar en la calle. Un tío al que le pagan por hacer a Federico García Lorca en el Soho de Nueva York. Sólo por eso tendrías que estar callado, es decir, “pinta lo que quieras”. Como si quiere ser una picha gigantesca. Para mí el graffiti debe ser ilegal porque desde su nacimiento lo es. Y debe morir así. Pero no soy quién para decirle a una persona  que hace graffiti que no está haciendo graffiti porque es una cosa pagada. No soy quién. Máximo respeto porque es lícito y muy complicado ganarse la vida con ello.

¿Algo que quiera añadir para terminar?
Que nunca dejen de estudiar nuevas técnicas ni idiomas para, por ejemplo, ver documentales. Que nunca dejen de interesarse por cosas y aprender nuevos estilos. Que no tengan miedo a probar nuevas cosas. Y que, y lo siento por el Amazonas, quemen mucho papel.

Y que, aunque no se tenga formación, “may the curiosity be with you”, ¿no?
Tal cual.



La página web personal de Antonio Gamboa Gámez como The Art Warriors es http://theartwarriors.com/.

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