Nacho Vidal quiere romper con España

Sin saber nada del cuadro, cuando los criados entran en la habitación de donde venía el grito se lo encuentran como siempre lo recordaron: un joven de rizos rubios e imponente belleza presidía el lienzo. A su lado, sin embargo, había una figura que nunca antes habían visto. Un viejo consumido en sí mismo, lleno de heridas faciales y verrugas indescriptibles, yacía junto al trozo de tela rasgado. Dorian Gray había vendido su vejez a cambio de un infinito hedonismo sin miramientos morales.

Fotografia: Mari Carmen Granados

Audiosalud no es el sitio donde esperas quedar con Nacho Vidal. Situado en el cruce entre la Avenida Ortega y Gasset y Juan XXIII, hace de mirador de uno de los puntos con más tránsito de coches de Málaga capital. Está aquí para estrenarse como actor de teatro. “¿Pero actúa vestido o desnudo?” es lo que más oigo cuando cuento con quién he quedado.

Ignacio nos espera dentro. Llama la atención su media melena, peinada hacia atrás. No le gustan las entrevistas convencionales. Las tiene aborrecidas. 22 años empalmado debe agotar. No se acuerda de cómo fue su primera película, ni le importa. Tampoco se preocupa cómo les contará a sus hijos quién es su padre. Lo descubrirán como el resto, dice. Quiere contarles a sus nietos que el abuelo hizo fuego en una isla desierta, condujo un Fórmula 1 o hizo reír a casi mil personas con un monólogo en televisión.

Es prepotente, todo lo prepotente que se puede ser cuando se tiene una polla de 25 centímetros. Pero también es una persona que se preocupa de ser feliz. Y nada más. “Me dedico a esto porque soy feliz con ello y porque me ha dado de comer durante 22 años”. Además no le gusta rendir cuentas a nadie, ni deberlas. Cuando se plantea proyectos nuevos los prepara por su cuenta, llevando la iniciativa en todo lo que pueda. “Cuando me dieron el guion del monólogo era tan previsible que pregunté si podía escribirlo yo. Y lo hice”. Ha sido su proyecto más difícil hasta ahora, “por la soledad del escenario”. Acostumbrado a desaparecer cuando algo no le gustaba, el programa de televisión Supervivientes llevó al extremo al actor. “Cuando me di cuenta de que aquello era un Gran Hermano sin comida me quise largar. Pero no puedes, porque la multa es de 250.000 euros”.

“El machismo existe en cualquier negocio, no sólo en la pornografía. Y por parte de ambos sexos. El porno feminista es absurdo. No es ni machista ni feminista”. Nacho Vidal no vota. Iba a hacerlo pero le da que la gente votó en clave de revancha, esperando que los nuevos le roben menos. “¿El porno está mal pagado? ¿400, 500, 600 euros por una escena está mal pagado? Debería estarlo más, pero si no siempre tienes un McDonald’s”.
No le gusta España porque “aquí estás encasillado para siempre”, por eso se va a vivir a Londres, donde puede pasear por la calle sin que la gente le pida constantemente fotos. “Hazte una foto con Ghandi, con alguien que haya hecho algo de verdad”. Quiere poder comer con su madre sin que le molesten nueve personas seguidas. Salir con sus amigos sin tener que ser el mono de feria de la discoteca. Está convencido de que eso se lo ha hecho la televisión. Dice que tampoco va a llorar por culpa de la fama, “que llore quien ha perdido su casa, quien no puede caminar”. Para él la vida son experiencias, y quiere llevarse las máximas posibles. “El que haga cosas por ser famoso está perdido, porque realmente no sabe lo que es esto”.

Que una compañía de teatro decida apostar por Nacho Vidal como actor es un arma de doble filo: habrá gente que vaya a ver qué puede mostrar en un escenario, y los culturetas ni se plantearán acudir porque es Nacho Vidal. “Soy algo más que una polla, es lo que siempre quiero demostrar”. El de Mataró está cansado de lo que la televisión ha hecho a la marca Nacho Vidal: no poder caminar tranquilo, que la gente le juzgue sólo por su trabajo en el mundo del porno, someterse a las mismas entrevistas una y otra vez. Para él la vida son experiencias, y quiere llevarse las máximas posibles, aunque sin ese retrato que mostrar al mundo, Nacho Vidal nunca hubiese hecho un monólogo, no habría participado en Supervivientes ni sabría conducir un Fórmula 1.

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