Alberto Rey: ''España es como el pueblo que sube la cabra al campanario y luego la tira''


Fuente | El Mundo
Toda disciplina artística tiene su crítico. El cine tiene a Boyero; la música, a Carlos Tena; y las series tienen a Alberto Rey, más conocido como Alberto en serie. Este catalán se ha convertido en una de las voces más expertas en lo que a series de televisión se refiere, principalmente debido a Asesino en serie, el blog temático que gestiona desde hace ya cinco años en El Mundo, de donde ha dado el salto a otros rincones de Internet como Serielizados o Spoiler Hotel.

Esa autoridad que se le presupone le ha servido para que Canal+ cuente con él para su Festival de Series, que del 27 y 28 de noviembre estuvo en Málaga por segundo año consecutivo.

¿Quién era Alberto en serie antes de las series?
Antes de dedicar la mayor parte de mi trabajo a ver series, o trabajar con ellas, escribía sobre otras cosas, también sobre series pero de forma minoritaria. Básicamente me he dedicado a la comunicación, en un lado y en otro, durante toda mi vida.

Salvo su blog en El Mundo y el que tiene El País (Quinta Temporada), no parece existir una respuesta por parte de los grandes medios hacia el fenómeno de las series
Lo que hicieron esos dos medios fue importar cosas de fuera, es decir, atraer gente que estaba fuera y contratarla. Ese fue mi caso, yo escribía en el blog de una distribuidora de televisión y me contrataron tipo mercenario en El MundoEs verdad que el contenido de series, hace años y todavía ahora, no ha encontrado un sitio concreto. Por ejemplo en El País hay un clásico según el cual de las series buenas escribían los de cine y de las malas, o menos buenas, los de televisión. 

Ahora las series ya tienen un hueco, que no llega a estar en la sección Cultura como llevamos pidiendo mucho tiempo, pero ya no estamos necesariamente al lado de la última payasada que se haya dicho en el reallity de turno.

¿Es realmente Breaking Bad tan buena como la pintan o es solo un fenómeno fan sobredimensionado?
Cualquier periodista de crítica, especialmente cultural, tiene que entender que el criterio formado es una realidad, algo que también tiene que entender el espectador.  Es decir, hay cosas que están bien hechas y pueden medirse objetivamente, pero los gustos siempre están ahí y la subjetividad hay que saber aceptarla, que los gustos de uno afectan. La labor del crítico, y quizá es aplicarme labores que no me corresponden, es explicarle al lector porqué esto sí y esto no.Yo soy una de las personas que creen que Breaking Bad está sobrevalorada por la crítica, pero intento encontrar el por qué, ya que al final las cosas nos gustan o no, es innegable, pero si a nosotros nos pagan por escribir algo medianamente razonable, lo mínimo que debemos es intentar escribir algo que vaya más allá, es decir, el espectador y el lector tiene todo el derecho del mundo, y yo lo aplaudo, a expresar su opinión, pero también estoy convencido de que con una opinión más formada o documentada, el espectador aprende.

Es como obligar a leer El Quijote a niños de 12 años, una tortura absoluta, pero, es uno de los libros que más he disfrutado en mi vida, cuando me llegó el momento de leerlo. Con las series pasa lo mismo, en el Birraseries yo expliqué por qué Sexo en Nueva York, era una buena serie, por qué estaba bien escrita e interpretada,… y estoy convencido de que esto sirve para que el espectador tenga más datos, aunque la opinión siempre va a estar ahí, por ejemplo a mí me encanta Empire (risas). Si hay algo que justifica la crítica es tener personalidad. Tu opinión tiene que estar basada en hechos, más o menos objetivos, y explicar a los lectores, pero nunca jamás denigrar sus gustos.

El otro fenómeno fan por excelencia es Juego de Tronos, incluso Pablo Iglesias lo considera como una de las mejores series. ¿Hasta qué punto puede llegar el movimiento fan?
Las series están en un punto muy curioso, en el que son cultura popular básica pero algunas han alcanzado el grado de ítem cultural elevado. Ya no hablamos de The Wire o Los Soprano, que se asumen prácticamente como clásicos literarios, sino que series vivas, que se emiten actualmente, se entienden como que son lo que hay que ver, lo que mola, lo que es cultura,…

Aunque creo que en el caso de Juego de Tronos y Pablo Iglesias se le ha ido un poco la mano (risas), porque al final si Juego de Tronos es algo, es un culebrón. En la televisión se tiende mucho al sobreanálisis, a ver donde no hay; si algo tiene esa serie es que es fácil de seguir, una vez que colocas a los personajes claro; al contrario de lo que pasaba antes con El ala oeste de la Casa Blanca o ahora con The good wife, que sí tienes que pensar más.

¿Qué finalidad tiene un festival de series como el de Canal+ cuando solo estrenan capítulos que en un par de días estarán en televisión?
Los eventos relacionados con las series tienen diversos problemas logísticos que poco a poco se irán solucionando. Yo abogo por festivales que no sean solo un punto de encuentro, sino que exista realmente el concepto de estreno, pero es complicado por el sistema industrial y comercial de televisión.  Los calendarios de televisión son superconcretos y engancharlos a un festival es difícil.

Sí se podría conseguir, sobre todo ahora que la industria nacional está fuerte, hacer una mezcla, pero los festivales tienen también una parte importante que es la promocional, por ejemplo este es de Canal+ y utilizará su material propio y es perfectamente libre de hacerlo.

Lo que pasa es que en televisión no existe como en el cine la película de festival. Yo he intentado buscar fórmulas, por ejemplo en Barcelona hemos hecho alguna cosa con los chicos de Serielizados, que trajeron una serie francesa sin distribución aquí, pero ese tipo de producciones se venden mucho peor. Lo ideal sería un festival en el que no hubiera tanta presión del estreno, que se estrenasen cosas inéditas. La ilusión de mi vida sería que se pudiesen ver los pilotos que se hacen para Los Ángeles y no llegan a ningún lado, pero eso sí es verdaderamente imposible.

¿Existe realmente la Tercera Edad de Oro de la televisión?
Al final todo esto es por poner nombres, hacer titulares y tener cosas vistosas que explicar, pero la televisión no se inventó con Perdidos, no se inventó con Buffy, ni con Los Soprano, ni siquiera con Twin Peaks. Siempre ha habido muchas series buenas, aunque es verdad que ahora la cantidad de producción es muy alta, hay muchísimo mercado y proporcionalmente la técnica ha aumentado y está prácticamente al nivel del cine; en ese aspecto si podría llamarse “Tercera edad”, pero es que me parece bastante cursi.

Sí que es verdad que en los últimos años el contenido televisivo ha explotado. No creo que le haya quitado demasiado terreno al cine, pero sí que hay una seria relación entre el aumento de visionado de series y la pérdida del hábito de lectura. Al final el rito de sentarte en tu casa a leer es más parecido al de ver una serie que salir a ver una película, y en ese aspecto creo que la televisión, para bien o para mal, está viviendo un momento de explosión.

¿Afirmas entonces que la televisión nos vuelve más incultos?
A mí me quita muchas horas de lectura, y hablo con mucha gente que me dice “me he quitado de leer”, pero no necesariamente nos hace más incultos, aunque yo como me hago más mayor intento no caer en eso de “antes éramos más listos”, “los niños antes sabían más”,… porque creo que es lo mismo que debían decir cuando llegó la televisión o cuando la radio.

Al final son avances y es cierto que hay productos televisivos que no son de consumo fácil. El clásico de “me siento a ver una serie y desconectar” no me lo creo del todo, porque no creo que nadie sepa desconectar su cabeza porque sí, y no me parece de menor nivel una serie que un libro. En este caso coincidio con Javier Olivares (El ministerio del tiempo), que decía que las series son las que son y los libros te obligan a pensar, eso es una realidad y puede que tenga razón.


Los españoles vemos, de media, algo más de cuatro horas diarias de televisión. ¿Cuánto ve la televisión un crítico de series?
Lo de las cuatro horas no sé cómo se calcula, pero no llego (risas). Creo que estoy un poco por debajo. La típica pregunta es de dónde saco el tiempo. La respuesta es que duermo poco y no veo acontecimientos deportivos por televisión. Creo que hay mucho consumo de deportivos, que para quien le guste bien, pero si no te interesa… un partido son tres capítulos, así que calcula cuántos capítulos ves y multiplica. Yo sé qué series veo y sé que tengo una vida, no es incompatible.

De todas formas, cuatro horas es lo que dura Sálvame, con que veas ese programa ya has hecho la media (risas). Yo me obligo porque siempre me toca hablar de televisión en general y me obliga a estar al día, pero de cualquier forma cuatro horas jamás. Me gustaría saber cómo se calcula exactamente esa cifra. Además, viajo mucho y utilizo la tablet para ver series. Hay algunas que me parece un pecado verlas en una pantalla tan pequeña, pero otras no me importa y creo que no se está computando eso como tiempo televisivo.

Muchas veces parece que el sello HBO es sinónimo de éxito y fama. ¿Existe algún tipo de parámetro para indicar qué serie es de culto y cuál no?
Durante muchos años lo que consiguió HBO, que realmente no ha conseguido nada después, es ser una marca. Las series de HBO, incluso entre los críticos, había que verlas sí o sí, y resulta que en los últimos años, si miras en retrospectiva HBO tenía muchas series y algunas no las hemos visto aunque digamos que sí, y en los últimos años eso se ha acentuado un poco más y ya no es tan marca, ha tenido fracasos estrepitosos en todos los sentidos, y es más difícil triunfar. 

El concepto de serie de culto se ha redefinido mucho, por ejemplo antes eran las series de ciencia ficción las que recibían ese nombre. Mi pregunta es The walking dead, que tiene todos los elementos para ser una serie de culto, pero que se consume masivamente, que es la serie de cable más vista en Estados Unidos y el producto de pago más visto en España después del fútbol, ¿es de culto? The leftlovers, una serie que no ve absolutamente nadie pero de la que todo el mundo habla, ¿es de culto?

¿Qué es más de culto, una audiencia superdispersa pero muy grande, o una muy pequeña pero concentrada?  Ahí está el problema. El concepto de “culto” es como el de “tercera edad”,  inventamos el concepto y luego queremos llenarlo de significado.

Antes ha hecho referencia a la industria nacional. ¿Estamos creando mejores series en España?
Indudablemente en los últimos años, por mil factores, uno de ellos el miedo a que un envejecimiento de la audiencia no se compense con la entrada de espectadores más jóvenes, las series españoles se han puesto mucho las pilas, y técnicamente cosas que antes eran muy caras, como un plano aéreo, ahora se pueden hacer con un dron. Sigue habiendo una gran diferencia entre España y Estados Unidos, pero eso es un problema de industria, la nuestra es más pequeña y no le dio tiempo a evolucionar. La industria española ha tenido dos grandes frenazos: en los años 70, porque en aquella época el país no estaba para hacer televisión; y en los 90, que sí que hubo un tipo de series que marcó unos parámetros que todavía se usan, pero que cerraron la puerta a determinadas evoluciones creativas.Esto ha hecho que las series españolas fueran, durante un tiempo, un género propio. Eso está bien porque si tienes un mercado que consume ese producto, solo se lo vas a poder ofrecer tú, pero está mal porque estás comprimido dentro de un pequeño grupo. Afortunadamente, en los últimos años se están viendo series distintas.

Aunque también es verdad que la relación de las series nacionales con los críticos es muy rara, porque las series han querido ponerse al nivel de Estados Unidos, pero el rasero sigue siendo el mismo y volvemos al punto de partida, es decir, si estamos haciendo series buensas, ¿por qué seguís pensando que son mediocres? España es como el pueblo que sube la cabra al campanario y luego la tira. El problema es que hay que tener un colchón, para no caer sobre el suelo y estamparte. Los productores deberían tener más capacidad de reacción, no a lo que diga la crítica, sino al público, pero últimamente van bastante a la par, ni la crítica es tan elevada, ni el público es un ente tonto absurdo. Podemos poner el ejemplo de series como Rabia, que intentaron pegársela al público, pero no compró. Ya no estamos en la mesa de los niños, estamos comiendo con los adultos.

Reparto de la serie 'Rabia'. | Vía FilmAffinity.

En un artículo de Serielizados, se habla de que existen muchas series españolas escritas pero que no han llegado a estrenarse por el tema que tratan. ¿Hasta qué punto es cierto esto?
Hay algunos casos curiosos sobre series que no llegaron a producirse por el tema, como la que escribió Cobeaga sobre un piso franco de ETA. Creo que existe un poco de leyenda en este asunto, la gente que dirige ficción en las grandes cadenas tienen muy buen ojo, a veces rechazan cosas porque son malas, aunque el guionista dirá que fue por el tema que trataban. Esos casos existen, pero no son tantos. Me gustaría pensar que hay miles de proyectos guardados por ahí, pero son mil proyectos con un mal guion, que son inviables,… sí que hay algunas que por el tema no se han producido, pero este año que ha sido el año, por ejemplo, de Vis a Vis o Mar de plástico, el tema de los intocables es cada vez menor.

Vis a vis que, de cierta forma, es un plagio de Orange is the new black.
El caso es que no lo es. Yo fui el que más se rió del proyecto, siempre vas a hacer paralelismos, pero son series muy distintas. Hay cosas comunes como el hecho de centrarse en una cárcel femenina, pero esto responde a una tendencia. Los ejecutivos de las televisiones encargan estudios de tendencias y eligen las que les interesan, esa era la que le gustaba y se mantuvo.

Es curioso cómo la explosión de series sobre familias de policía en Estados Unidos hace cinco años, nadie las acusaba de plagio, porque entendíamos que era una tendencia. Hay determinadas fórmulas o tendencias, por ejemplo que el cásting sea femenino, que haya violencia,… y al final varias productoras llegan a la misma conclusión. Por ejemplo aquí en el Festival, los guionistas de Mar de plástico a ellos no le hacían gracia que la comparasen con La isla mínima porque ellos tenían el guion escrito antes de que se estrenase la película.

Las coincidencias existen, pero si las analizas profundamente ves que no son tales. Eso es algo con lo que la televisión tiene que aprender a convivir, por ejemplo El ministerio del tiempo siempre se la ha acusado de ser Dr. Who, pero ahora vemos una serie norteamericana, Time, que es literalmente El ministerio del tiempo. Entonces hay que tener cuidado con lo de los plagios, sobre todo ahora que todo es una mezcla de mil cosas.

Aunque parece que hay infinidad de series, la realidad es que la inmensa mayoría proceden de Estados Unidos. ¿Por qué no vemos series de otros países, por ejemplo Francia o Portugal?
La colonización cultural es una realidad y el marketing son carteles en la calle y anuncios en los medios, por lo que el espectador se entera antes de lo que pasa en Estados Unidos. También se debe a que el mercado estadounidense es netamente exportador en cuanto a espectáculo, y cada vez más, es decir, cada vez su mercado interno es menor y dependen más del externo, por lo que ponen mucho esfuerzo en que las exportaciones funciones. Ahora el esfuerzo que se hace para vender series a los comerciales extranjeros en Los Ángeles es mayor que el que se hace para los propios anunciantes.

La colonización es potente, sí, pero muchas veces hay que decir “bendita colonización”. Cuando hablamos de las series francesas porque hemos visto Les Revenants, o las italianas por Gomorra, en realidad no vemos que hay otras muy malas. La televisión francesa es horrorosamente mala y ellos exportan lo que quieren, la proporción de exportación respecto a Estados Unidos es menor. Lo siento pero es así.Su gastronomía será muy buena, pero en series no destacan.

No podemos negar el nivel de la industria de entretenimiento de Estados Unidos. Los indios por ejemplo no necesitan exportar porque tienen a millones de personas dentro a los que vender Bollywood, pero los norteamericanos están obligados a hacerlo y lo hacen bien.

Imagen promocional de Les revenants

¿Qué opina de las series de YouTube como Malviviendo?
Yo era de los que creía que el futuro de las series sería ese, pero el futuro no está yendo por ahí. El caso de Malviviendo, que a mí me encanta, era utilizar simplemente el formato, es decir, la serie con un poco más de producción podía ser emitida en televisión facilmente. YouTube, sin caer en el fenómeno youtuber, está funcionando cuando paradójicamente mejor replica el modelo televisivo. Pensé que en dos años tendríamos un mercado potente de webseries, pero es verdad que el porcentaje de webseries malas es grandísimo. Recuerdo el caso de Cristóbal Garrido, que empezó haciendo una película y luego se pasó a Internet, haciendo una serie con pelos en la lengua, para llamar la atención; él decía que la gente que empezaba las series, no las acababa. Y es verdad, Internet está lleno de series empezadas pero sin final, y eso les quita bastante potencia. Al final parece que YouTube está funcionando más como accesorio o canal alternativo, que como medio en sí mismo.

Pese a todo, la web tiene muchas posibilidades. Recuerdo que una de las primeras cosas que escribí sobre televisión, sobre una serie de HBO, Voayer, sobre una casa cortada y en la que podías ver a la gente haciendo su vida. Era una manera de explorar lo que podían hacer, explorar un mundo intermedio entre la imagen de cine y televisión, y los videojuegos, investigar dónde está límite. Creo que por ahí va el futuro.

Cuando hablamos de series extranjeras, siempre surge el debate de doblaje o versión original. ¿En qué bando se encuentra usted?
Creo que no hay ningún debate. El doblaje es un mal necesario, es un pegote para poder entender mejor la serie, pero la altera y estropea, jamás lo mejora. No le demos más vueltas. El doblaje es como el kétchup. Cualquier plato al que le eches  un litro de kétchup se vuelve comestible, ¿lo mejora? no, pero te lo puedes comer. Es un tema difícil que levanta ampollas en España porque parece que estás insultando a quien lo defiende.

Una cosa es lo que nos gustaría que fuera, y lo que es. El doblaje ha permitido ver películas que de otra forma no hubiese podido, pero hay gente que opina sobre el trabajo actoral de actores a los que nunca ha oído su voz, y es algo que me molesta, porque la voz es la herramienta de trabajo fundamental.

A la par del doblaje está el tema de la piratería.
Sí, van muy pegados. Si dices que hay que doblar una serie porque no tiene mercado en España, ¿por qué te quejas de la piratería que es versión original? Antes, el discurso de los críticos televisivos se dividía entre los radicales y los que intentábamos negociar y ser diplomáticos, eso ha cambiado. No hay un derecho a ver series, eso no existe, y el producto audiovisual alguien tendrá que pagarlo, sino se morirá como se han muerto muchas artes. Aunque la distribución se ha puesto las pilas para que el espectador tenga los productos con una velocidad asombrosa. Sí que es verdad que no existe un sistema de distribución global de contenidos, en el que todos se puedan repartir los beneficios, que las operadoras de red mantienen un silencio cómplice con los piratas, sin ofrecer una plataforma de contenidos, que la televisión de pago se estuvo vendiendo así mismo como producto de pago, sin serlo,… Pero actualmente existen posibilidades como Netflix, que son 10 euros al mes, eso no es dinero, y la calidad está a otro nivel. ¿Tú has visto Juego de Tronos en 4K? Es otra cosa. Hay que explicarle eso a los espectadores.

¿Con la presencia que actualmente tienen las series, se puede seguir considerando a la televisión como un medio de comunicación?
Más que un medio de comunicación, la televisión es un cacharro, una pantalla. La televisión, al final, solo quedará para el directo. Ahora hay muchos programas que solo los justifica el directo, como Gran Hermano o el TelediarioLa parte del rito colectivo la televisión la tiene muy presente. De hecho ahora, el fenómeno de la segunda pantalla (ver un programa y comentarlo en redes sociales), no llega a ser más que un intento de volver a esa costumbre de ver todos juntos la televisión, para poder venderlo a anunciantes, para que sepa dónde colocar su espacio.  

Actualmente, si ocurre algo trágico, la primera reacción no es poner la televisión, sino conectarse a Internet. Vimos en los atentados de París que a la televisión le faltaba capacidad de reacción de directo, pero igual esa capacidad no tiene por qué estar en la televisión, puede estar en Internet, con personas mandando imágenes o vídeos.

Un punto intermedio entre información y comunicación podrían ser los políticos que “van a divertirse” a El Hormiguero.
Es lo que decíamos, lo que le queda es la espontaneidad, no saber qué va a pasar. Si este año Bertín Osborne ha sido la revelación, imagínate si el programa fuese en directo, no veríamos otra cosa. Los políticos cada vez necesitan más llenar su opinión pública con los valores de cercanía, impulsividad,… y la televisión en directo es perfecto para eso. Ese es, por ejemplo, la clave del éxito de Telecinco. Es un canal que tiene una programación muy extendida en la parrilla y que puede pasar cualquier cosa, es una televisión.

Una de las teorías que mantiene Owen Jones en Chavs es que la televisión perpetúa los estereotipos y denigra la clase obrera. ¿Tiene realmente la televisión ese poder?
La televisión es ficción, y la ficción tiene que ser verosímil y no verídica. Pero en un año como este, en el que parece que el espectro político se divide entre quienes creen que la lucha de clases está superada y quienes piensan que está más viva que nunca, al final todo depende del cristal desde el que se mire.

Has escrito un libro, Ni rubia ni pelirroja (Planeta, 2015), de nuevo con televisión como protagonista, ¿no cansa escribir siempre de lo mismo?
Es verdad que soy un poco monotemático, pero la novela me la propusieron con el clásico “no hay cojones”, pero a mí me apetecía escribir algo de ficción, relacionado con la televisión, pero a la vez no.Tengo el ego muy cubierto y no tenía pretensión literaria y no quería aburrir, es una novela rápida y entretenida, pero tiene que ver con la televisión porque a muchos de los que trabajamos en ella nos preguntan sobre su funcionamiento interno. A veces nos hacemos los interesantes hablando sobre estas cosas y me apetecía darle un enfoque más divertido, hay que saber reírse de uno mismo. 

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