Andrés Herzog: ''Un referéndum es la forma que tienen algunos políticos de no asumir responsabilidades''


UPyD.es

Cuando el pasado mes de mayo Rosa Díez anunciaba que no lideraría más Unión, Progreso y Democracia, pocos se acordaban que un año antes su partido se situaba tercero en las encuestas. Andrés Herzog (San Sebastián, 1974) salió elegido en primarias para sustituirla. Ahora afronta sus primeras elecciones generales como candidato a la presidencia del Gobierno. Su partido, UPyD, pasa por horas bajas -ningún sondeo le da representación en el parlamento a la formación magenta. El abogado y exyudoca pasó un rato al teléfono con la redacción de Resaca Cultural.

¿Por qué empieza en política en un momento en el que la profesión es valorada tan negativamente?
Ha sido un proceso. Empiezo a colaborar en UPYD cuando nace porque descubro que refleja las ideas que yo siempre he tenido en un proyecto político. Comienzo ha colaborar en cuestiones jurídicas. A raíz de las últimas elecciones generales, y de la obtención de grupo parlamentario, me plantearon la posibilidad de dedicarme sobre todo a la labor parlamentaria, como asesor jurídico, ocupando el puesto de Secretario General como parlamentario en el Congreso. A partir de ahí me voy involucrando cada vez más en los temas más políticos y orgánicos.

¿Quién es su político de referencia?
Mi referente a estos niveles siempre fue Fernando Savater. Yo soy vasco como él y para mí es el único intelectual que fue capaz de articular un discurso que desmontara las falacias del nacionalismo. Lo he leído todo de él –tanto libros como artículos en prensa-. Ese espíritu de Fernando Savater, y de movimientos cívicos en el País Vasco como ¡Basta Ya!, es lo que finalmente cristaliza en el proyecto de UPyD. Y por supuesto Rosa Díez. Desde el principio que la conocí en su etapa en UPyD, porque no la seguía en su etapa socialista, automáticamente es para mí un ejemplo de valentía y de honradez. Según fui conociendo más gente me iba gustando más el proyecto. Un partido para mí no es tanto sus ideas como las personas que las encarnan, y aquí solo he conocido gente honesta, como Carlos Martínez Gorriarán.

¿A quién votaba antes de que naciese UPYD?
Como tantos españoles he votado tanto al PP como al PSOE, y sistemáticamente me han decepcionado, sobre todo en el País Vasco. Siempre he buscado un referente contra el nacionalismo obligatorio. Yo contra eso me rebelé, y desgraciadamente en ningún sitio de España ninguno de los grandes partidos fue capaz de articular un discurso coherente para desenmascarar las mentiras del nacionalismo. Por eso mismo a mí siempre me decepcionaron tanto PP como PSOE, por sus mentiras, por no tener un discurso nacional, por su corrupción. Soy un votante moderado, no especialmente sectario.

¿Cómo recuerda el ambiente político en Navarra cuando tenía 20 años?
Estudié en un colegio mayor del Opus, aunque la Universidad de Navarra no lo es. El ambiente político era claramente conservador. Me acuerdo perfectamente de los famosos acuerdos entre Aznar y González. Claramente había un ambiente más cercano al Partido Popular. Pero si te soy sincero, en ese momento no me planteé dedicarme a la política. Estaba estudiando y en principio quería dedicarme al Derecho. Tengo buen recuerdo de la Universidad, y aunque nunca comulgué con los postulados religiosos tampoco me sentí coaccionado de ninguna manera, dentro de esa ideología religiosa había tolerancia.

El deporte también influyó mucho en usted en aquellos años
Cuando era estudiante hacía mucho deporte. Desde muy pequeño empecé a hacer judo, gracias a mi tío que es entrenador. Llegué a integrar la selección española, fui subcampeón de España en el año 92, y los dos años siguientes estuve compitiendo a alto nivel. Me absorbía muchas energías, entrenaba dos veces al día, además de estudiar. Creo que me imprimió un carácter de disciplina que me ha servido toda mi vida. Le agradezco al deporte también la posibilidad de haber conocido mundo representando a la selección nacional.

¿Cómo le marcó el asesinato de Fernando Múgica (familiar) a manos de ETA?
Me marcó, claro. Es una de esas cosas que te hacen ver que la política no te es ajena. Es uno de esos golpes que te da la vida. Recuerdo perfectamente el asesinato de Fernando Múgica. Fue un primer encontronazo con esa parte de mi familia con la que yo no tenía trato habitual, los Múgica Herzog, pero claro que te marca. Después de acabar la carrera estuve trabajando con ellos, empecé a ejercer en el despacho de sus hijos. En ese momento te das cuenta en primera persona lo que significa el terrorismo: mirar debajo del coche todos los días cuando te vas a montar, tener escoltas con pistolas en el despacho. Son cosas que por mucho que te las cuenten hasta que no lo experimentas no te das cuenta de lo que significa, el estado de terror en el que ha vivido parte de la población en el País Vasco. Puede ser que eso haya contribuido a crear en mí una mayor conciencia política.

¿Cómo plantea UPYD esta campaña electoral? Han perdido mucha financiación después de las autonómicas andaluzas y de las municipales.
Con ilusión, es un poco la vuelta a los orígines. Ahora mismo estamos haciendo una campaña con mucha ilusión, con muchos voluntarios, recuperando ese espíritu de los inicios que yo creo que es lo mejor. Y con la confianza de que vamos a seguir en el Congreso de los Diputados, sobre todo porque somos un partido muy distinto a cualquier otro que haya en España. Somos un partido de gente honrada, de gente preparada que es algo que siempre te piden los ciudadanos. Lo más particular es que somos un partido coherente. A diferencia de lo que otros están prometiendo ahora, como los emergentes, nosotros ya lo hemos hecho. En ocho años no hemos tenido un solo imputado por corrupción, hemos renunciado a los repartos institucionales –los de la justicia, los organismos supervisores, las cajas de ahorro- y eso somos el único partido que lo ha hecho en España. Y luego hemos combatido la corrupción, que es otra seña de identidad. Frente a las promesas y el marketing, somos los únicos que hemos predicado con el ejemplo. El clientelismo, las corruptelas, los privilegios de los políticos. Nosotros llegamos a las instituciones y nos bajamos el sueldo, renunciamos a las invitaciones en los palcos. Esto sólo lo ha hecho UPyD en España

Hablando de corrupción, ¿cree que pasa factura política? Usted denunció las preferentes y las tarjetas black y no se ve reflejado en las encuestas.
Por supuesto que te pasa factura. Nosotros hemos pisado muchos callos, nos hemos metido con gente muy poderosa, sólo en Bankia hay más de 150 imputados. Pero no sólo de Bankia, sino de grandes empresas del Ibex, y eso no te lo perdonan jamás. El hecho de habernos negado a los repartos es lo que realmente nos convierte en enemigos. Ya sabemos que PP y PSOE aparentemente pueden estar a la gresca, pero siempre en las cosas importantes se han puesto de acuerdo. El negarnos a todos esos repartos que te he dicho antes es lo que te convierte en un elemento peligroso.
Por supuesto que hemos cometido nuestros errores, pero este último mal año tiene más que ver con que España es un país donde los jueces que denuncian la corrupción suelen acabar imputados los primeros, y eso se puede extrapolar a todo.


ABC.es

¿Qué lectura hace desde febrero de 2014, cuando UPYD era la tercera fuerza política con casi un 16% de estimación de voto, hasta ahora?
La política ha cambiado mucho, sobre todo para nosotros. Hemos sufrido dos factores: la irrupción de los partidos nuevos, que trastoca todo el panorama político, pero que a nosotros nos pilla en un mal momento. Teníamos una líder con una trayectoria profesional larga, cuando parece que se demandaba juventud a toda cosa. Son diversos factores los que nos perjudicaron. Y por supuesto nuestra forma de ser, el llamar a las cosas por su nombre. Nosotros nos hemos atrevido a hablar de lo que nadie quería hablar, hemos llevado grandes debates al Congreso de los que nadie hablaba: soberanía popular, la reforma de la Constitución, los aforamientos. Sin embargo vemos que hay unas formaciones con un discurso mucho más light en estas cuestiones, con mucho más marketing, que han conectado mucho mejor con la gente. Pero estoy convencido de que la gente volverá a valorar la coherencia. La política está sometida a muchas modas. Creo que los partidos emergentes –Ciudadanos y Podemos- van a causar una gran desilusión y los votantes volverán a mirar hacia un proyecto como UPyD.

Alguna vez se ha referido a Irene Lozano, Toni Cantó o la comandante Zaida Cantera como un “show de fichajes”,
La política se ha convertido en un producto de consumo, donde el márketing es lo primero. Lo importante son los fichajes, el espectáculo, da igual si alguien el día anterior defendía lo contrario a lo que defiende hoy. Esta banalización de la política, que está muy ligada con el transfuguismo, es todo lo contrario a la regeneración. Hemos conocido esta situación por culpa de partidos que la han fomentado, como el PSOE, con el caso más sonado de Irene Lozano, pero también Ciudadanos, que ha intentado comprar a todos nuestros cargos ofreciéndoles puestos. Para mí esto es la vieja política en estado puro. Estas elecciones reivindicamos a la gente que no está aquí para conseguir un sillón, sino por idealismo. 

¿Cómo se le explica una política centrista a una sociedad con trayectoria autonómica? ¿Y cómo se encaja eso con un estado federal, que es lo que proponen en sus estatutos fundacionales?
El estado de las autonomías es ya un estado federal. Lo que defendemos es un estado federal simétrico, que consiste en un estado descentralizado en el que todas las comunidades tienen las mismas competencias. Eso supone acabar con los privilegios que tienen algunas comunidades como los derechos históricos, los forales, el concierto y el cupo en País Vasco y Navarra, que además es el espejo donde se mira Cataluña. Me parece increíble que en pleno siglo XXI haya partidos que se llaman progresistas, como el PSOE, y defiendan estos derechos. No hay nada más anacrónico que defender los privilegios de unos sobre otros. Sin embargo en España, no sé si por influjo del Franquismo o por una especie de complejo de inferioridad, la izquierda defiende los derechos históricos. Y de alguna forma ha abrazado al nacionalismo, como si fuera algo progresista. Nosotros decimos que no hay nada más progresista que España. Es como se puede resumir nuestra filosofía política, no hay nada más progresista que la igualdad. Eso pasa porque todos los españoles tengan los mismos servicios; que un niño en Extremadura no tenga distintas vacunas que uno de Madrid, que una carrera en Cataluña no sea un 170% más cara que en Canarias, que no tengamos zonas que tripliquen la tasa de pobreza de otras. Frente a eso creemos que es imprescindible recuperar tres competencias clave: educación, sanidad y justicia para garantizar la igualdad. Y eso no es incompatible con una gestión descentralizada. La educación en España tiene que tener unos currículos básicos iguales, que no se utilice para adoctrinar en las aulas como lleva pasando décadas en Cataluña. Pedimos cosas tan elementales que si se llevasen a cabo serían revolucionarias, porque vivimos en unos reinos de taifas que han creado los partidos políticos para defender sus redes clientelares y sus intereses partidistas.

En una entrevista con Jiménez Losantos, proponía eliminar los topónimos en lenguas oficiales del estado que no fuesen el castellano, ¿cree que eso es una preocupación de los españoles?
Proponemos mantener en condiciones de igualdad el castellano, que está erradicado en muchas comunidades autónomas, está perseguido. Pedimos que el nombre oficial de Lleida sea Lérida. Nos parece bastante básico. Todo sin perjuicio de que en el ámbito de la comunidad autónoma tenga dos nombres oficiales. Lo mismo que no decimos London, deberíamos decir Lérida. Desgraciadamente en España hemos vivido un proceso de erradicación de los topónimos españoles como forma de querer acabar con España. Esto lo he vivido como vasco en la educación y en todos los ámbitos. Por ejemplo, te quitan España de los mapas del tiempo, te cambian la palabra ‘España’ por la palabra ‘Estado’. Es un proceso en los que se llevan invertidos cientos de millones de euros por parte de las comunidades nacionalistas. La palabra odio es un poco extrema, pero se busca crear la desafección a España y la cultura de la diferencia, olvidando lo que nos une.

¿Votaría a favor de retirar la medalla de Calatayud a Franco?
Pues sí. Hemos sido siempre muy respetuosos con la Ley de Memoria Histórica y nunca hemos tenido esas confusiones. Somos igual de beligerantes con todos los nacionalismos. El nacionalismo no es una cosa intrínseca del ser humano, esa es una de las falacias de esa ideología. Tenemos una posición muy razonada y razonable. Esa es una de las muchas cosas de las que nos diferenciamos con Ciudadanos. 

No conozco los detalles en concreto de esta medalla pero creo que hemos sido siempre respetuosos con la ley, que es alo que nos define mucho como partido. Las leyes se pueden cambiar, pero mientras no se cambien hay que respetarlas.

Los medios hacían referencia hace poco a una polémica que tuvo usted con la acompañante de Pablo Iglesias en el homenaje a las víctimas del atentado de París, ¿podría explicar algo más lo sucedido?
Sí, en ese momento ella actuaba como jefa de prensa. Te puedo confirmar exactamente lo que escuché: al doblar la esquina, y después de haber estado reunidos en torno a la embajada de Francia escuchando La Marsellesa, gritaron "putos fachas". En ese momento hubo determinados pitos hacia ellos, y al girar la esquina es lo que gritaron. Lo malo es que les ves su verdadera cara y la verdad es que da miedo. 

Alguna vez ha considerado la resolución independentista como un golpe de estado, ¿como abogado cómo actuaría?
Hay que aplicar la ley. El PP ahora repite constantemente "hay que aplicar la ley y toda la ley" pero a la hora de la verdad no lo hacen, porque toda la ley es también el código penal que nosotros hemos utilizado presentando una denuncia contra un delito de conspiración para la sedición. Toda la ley es también el artículo 155 de la Constitución. No es ya tanto para las cosas que seguro van a seguir haciendo en Cataluña para desacatar la legalidad, como para desmontar las estructuras de Estado que ya existen en Cataluña, como el Consejo Asesor para la Transición Nacional, las embajadas en el exterior, el embrión de la hacienda propia catalana. En esto llevan invirtiendo cientos de millones desde hace mucho tiempo. Nosotros en enero de 2013, defendimos en el Congreso una iniciativa para que el rescate de las comunidades autónomas a través del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) fueran finalistas, fueran para financiar servicios públicos, y no la independencia. Sin embargo el PP no quiso apoyarla, y ahora, siempre tarde, es cuando dicen que no va a haber financiación para la independencia. Hay que garantizar que las farmacéuticas en Cataluña cobren, y que la gente tenga medicamentos y cobertura sanitaria. Hay que evitar que ese dinero vaya a medios identitarios cuando no directamente a los bolsillos de determinados dirigentes catalanes con una corrupción galopantes. El gobierno tiene que tener valentía para defender la ley con la base de que son los golpistas los que han terminado con la autonomía en Cataluña, que emana de la Constitución. Se trata de aplicar el 155 para asegurar la autonomía y la democracia en Cataluña.

En su día Rosa Díez pidió que UPYD no fuese incluido en el pacto antiyihadista, ¿qué haría usted ahora? (esta entrevista se hizo un día antes de la firma de dicho pacto por parte de UPyD).
Sobre esto ha habido una cierta malinterpretación. Nosotros apoyamos totalmente el pacto, lo único que pedimos a principios de este año es que no sirviese sólo para hacerse una foto. Además de ese consenso, tiene que haber una mayor dotación de fondos para los cuerpos de seguridad. Eso es fundamental. Sin embargo nos dimos cuenta de que no era así, sino que era parte de la precampaña. Nosotros pedimos que ese pacto fuera más allá y por eso decidimos abstenernos de esa votación que reformó el código penal. Somos un partido que nació para combatir el terrorismo entre otras cosas. Ahí no tenemos ningún tipo de ambigüedad y creemos que hay que responder con todos los medios a nuestro alcance. 

Ahora que todos los líderes políticos se posicionan sobre un posible ataque sobre el DAESH en territorio sirio, ¿cuál es la postura de UPyD?
Le pedimos a Rajoy que explique cuál será el papel de España en esa ofensiva. El terrorismo hay que combatirlo en todos los frentes, el interno y el externo. Por mucho que queramos negarlo, el conflicto ya existe y lo tenemos a las puertas de nuestras casas. Y además el frente exterior, en Siria. Lo que queremos es que se nos explique cómo va a actuar España, siempre bajo mandato de la ONU, coordinación de la Unión Europea y bajo la legalidad internacional correspondiente. No podemos mirar hacia otro lado en este asunto, a España le va en ello su propia seguridad. 

¿Haría un referéndum?
¿Un referéndum para qué?

Para preguntar a la sociedad española si deberíamos participar en el conflicto sirio, como propone Pablo Iglesias.
Eso de los referéndums me recuerda mucho a Syriza. Es la típica forma que tienen determinados políticos de no asumir las responsabilidades que les corresponden. Cuando te vota la gente es para asumir hasta las responsabilidades impopulares. Eso es precisamente lo que es incapaz de hacer un partido populista como Podemos. El populismo se caracteriza por eso, porque como siempre tiene que hacer lo que responde al ánimo del pueblo, nunca es capaz de liderar nada. Por supuesto que no sería partidario de efectuar un referéndum porque los conflictos no se solucionan con referéndums

¿Cerraría el Senado?
Siempre hemos sido muy críticos con el Senado. En este último programa hemos dado un paso más, siempre veníamos proponiendo su reforma hacia una segunda cámara de representación territorial en lugar de una cámara de segunda lectura carísima. A la vista de que eso es imposible hemos optado por un cierre del Senado. La segunda razón es porque desde el Senado puede venir un intento de convertirlo en una cámara de veto al congreso, y estamos oyendo algunas propuestas preocupantes en ese sentido.

Qué le va a decir a las personas que integren la lista de UPYD a esa cámara.
Los cambios se hacen desde dentro de las instituciones. Lo que queremos es suprimirlo, pero igual que queremos suprimir diputaciones, o fusionar ayuntamientos, y nos presentamos a todos los ayuntamientos. También es verdad que las personas que se presentan al Senado por UPyD saben que es algo simbólico porque la ley electoral actualmente hace casi imposible que podamos conseguir un senador. Es un sistema mayoritario donde prácticamente sólo los grandes partidos, o los nacionalistas, pueden acceder a obtener representación. Hemos hecho una lista al Senado formada por intelectuales -Fernando Savater, Andrés Trapiello, Fernando Iwasaki- que trata de hacer una denuncia pública, su candidatura es totalmente simbólica.

0 comentarios:

Publicar un comentario

 

Nuestro timeline

Resaca en Facebook

Recibe Resaca en tu email

Publicidad