Izal: ''Cuando comenzamos y necesitábamos ayuda, no la tuvimos''

Mikel Izal junto a  junto a Alejandro Jordá (batería), Emanuel Pérez “Gato” (bajo), Alberto Pérez (guitarras) e Iván Mella (teclados).

El disco se llama Copacabana. ¿Qué significa Río de Janeiro para vosotros?
Más que por la ciudad es por el concepto que puede representar, como algo idílico, un recuerdo de algo feliz. Es la imagen de la Habana vieja lo que a uno le viene a la cabeza cuando ve el videoclip y la estética que se ha conseguido y la estética que esta se ha conseguido. Más que por la ciudad y por la playa y todo el veraneo que pueda significar, tiene que ver más con el recuerdo feliz.

Los últimos dos discos los publicasteis en dos años, ¿por qué habéis esperado tanto para este?
Hemos podido dedicarle [a este disco] más tiempo de trabajo, tanto en el local de ensayo como en el estudio, por primera vez hemos podido estar fuera de casa haciendo vida en el estudio... ha sido una experiencia muy bonita. Hemos podido hacerlo con todos los detalles que merece. La otra vez fue más rápido, tanto por dinero como por tiempo y esta vez hemos podido hacerlo más tranquilo.

Este disco, igual que los anteriores, ¿está autoeditado?
Seguimos con la misma fórmula, nosotros siempre nos hemos autogestionado y es un poco nuestra bandera, desde el principio ha sido así y mientras siga funcionando, seguiremos.

¿Hay más ventajas o inconvenientes en trabajar sin un sello detrás?
Son formas diferentes de trabajar realmente. Es tan sencillo como que tus decisiones dependan de ti u otra persona que, aunque esté dentro del negocio y son muy profesionales, no tienen nada que ver dentro del proceso creativo, que es lo que a nosotros nos importa. Un ejemplo es la decisión del single, 'Copacabana' quizá no tiene el formato tradicional, pero a nosotros nos gustó y lo elegimos como adelanto del disco, con una empresa detrás intentarían influir en este tipo de decisiones. Cuando comenzamos y necesitábamos ayuda, no la tuvimos, así que ahora que las cosas marchan bien, no lo vemos necesario.

Una de las cosas que llama la atención de vuestros discos es que están subidos íntegramente en vuestra cuenta oficial de YouTube.
Sí, para nosotros es importante que todo el mundo pueda escucharte sin tener la obligación de comprarte. Aunque tenemos la suerte de que muchísimos de nuestros fans respondieron al crowdfunding de los primeros discos. Esta vez no lo hemos hecho, pero en la preventa la gente está demostrando que confía en nuestro trabajo.

No sois como esos artistas que se quejan de las nuevas tecnologías.
Está claro que el negocio ha cambiado. Se ha perdido la venta de discos, es una pérdida para las grandes discográficas, que vivían de eso. Hoy en día es mucho más democrático porque creas una canción y cualquiera, sin pagar un solo euro, puede escucharte desde cualquier lado, y luego si decide que esa obra le ha gustado, puede decidir comprarla. Hay mucha gente que escucha una canción, le gusta mucho y decide comprar el disco, eso no se ha perdido. Las cifras no son las mismas, pero a mí y mucha gente como yo, les gusta tener los discos originales. Además hoy en día tú publicas un disco y al día siguiente ya está colgado en Internet, no es algo que tú decidas, y tampoco puedes ir en contra de eso. Creo que lo mejor es subirlo uno mismo y que la gente lo escuche, quien quiera comprarlo, que lo compre, y quien no que lo escuche en YouTube con la mejor calidad posible. 

¿Cómo ha sido el paso de ser unos desconocidos a llenar salas? ¿Se os ha subido la fama a la cabeza?
Seguimos funcionando de la misma manera, lo que ha crecido es la empresa que nos rodea. Hace 4-5 años nos pateábamos todas las salas de España y poco a poco hemos llegado al punto de poder conseguir, por ejemplo, publicidad en los medios, con lo que ganamos visibilidad. Nosotros hemos crecido con el boca-oreja: alguien venía a nuestro concierto y se lo decía a sus amigos, luego venían ellos al próximo. La fama es un concepto extraño, caminamos por Gran Vía tranquilamente, quizá ese concepto se aplique a gente de la tele, pero nosotros estamos muy lejos. Por suerte.




Participasteis en el primer concierto silencioso de España, ¿cómo fue la experiencia?
Fue una propuesta de Axe que hicieron una campaña que se llamaba “Aléjate del ruido” y colocaron una caja gigante de cristal e hicimos un concierto en el que el público estaba con auriculares el concierto. Era una gran imagen ver a todo el mundo gritando y la plaza completamente en silencio. Tener la posibilidad de que la gente te escuche sin que estés sonando es una gran experiencia. Nosotros dentro nos escuchábamos genial, pero fuera no salía nada.




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