Estratos de fuzz, ácido y la pantanosa espiral del ruido

Parece que los sótanos griegos se han quedado sin luz; están grasientos y humeantes: Acid Baby Jesus nos lo hicieron saber en 2011 a golpe de guitarrazos y ritmos hipnóticos con un vibrante largo, titulado con el nombre de la banda, que hace sudar en clave de drone.

Sobre las lindes del pop garajero de la vieja escuela, la frenética psicodelia de 13th Floor Elevators, el garage-punk y el delirio noise del kraut y shoegazing, los atenienses renovaron la incipiente camada de revival desde las sombras de la escena. Trece cortes editados por Slovenly Recordings, la discográfica de bandas como Wau y Los Arrrghs! y Black Lips, que por norma edita a todos sus sucios protegidos en el riguroso grumo de los canales del vinilo; los más exitosos, también en CD aunque el éxito no es cosa de Slovenly, Acid Baby Jesus viven en el amparo de la cultura de club, los suelos pegajosos, los techos manchados y los servicios garabateados y pringosos sin espejo. El escenario perfecto para los sibaritas del garage: que empiecen a volar las botellas.

                                                         Portada del LP de Acid Baby Jesus.

Los de Atenas se mantienen casi en el anonimato como ermitaños de su género y sólo citan a referencias tan ricas como adversas y confusas para el oyente como la música de Western, Coltrane, los Stones, el pop lisérgico y The Famous Piraeous 4 (artista folclórico de raíces puramente rebéticas) sin ningún tipo de reparo. Más allá de cómo se definan a ellos mismos con aires de lejanía y misticismo, el debut de Acid Baby Jesus es el encuentro entre lo nuevo y lo añejo; encontramos una mina de influencias desde 'Tomboy', el tema con el que abren su álbum: una oda al garage más oscuro, un ritmo pesado y destartalado, y feedback de sobra para sobrecargar la red eléctrica. Le siguen otros como 'Android Robot' o 'Tyrannosaurus Rex', con riffs que nos recuerdan a The Cramps o The Henchmen, y melodías más abiertas que nos hacen pensar en The Stoics y en los primeros Stooges pasados por la batidora de los más actuales The Almighty Defenders. Cortes como 'Mesmerized', 'Why Aren't You Laughing Now' o 'Tooth to Toe' nos muestran su faceta más ácida, asemejándose a las baladas psicodélicas del 67 bajo la presencia de unos Allah-Las triturados por el espíritu de la baja fidelidad. El álbum alcanza su mitad con 'Old Fart', un completo guiño a The Sonics, pero no llega al clímax hasta su recta final con el nuevo himno coreable hasta la saciedad 'Oh, Aurelia', hasta cerrar con 'You Had It Coming', dos minutos de puro divertimento pop animoso que bien homenajea el legado de The Remains.


Foto de archivo del grupo.

El cuarteto griego se presenta en escena críptico, nebloso, serio y tintado por un aire de lisergia que no termina por infectar sus grabaciones; lejanos de la diversión y la simpatía que desprenden las actuales bandas del género, se mantienen sobrios creando un estado de magnetismo entre música y presencia. Bien aluden al Syd Barett que jugueteaba con el space-echo en sus directos y a su 'Vegetable Man', sólo que bajo una crudeza mucho menos coloreada en la que encaminaron 'Selected Recordings', su segundo trabajo lanzado a finales de 2014, que bien huye del garage más tradicional para adentrarse en una psicodelia, quizá, mucho más mascada pero que con facilidad se adhiere a la suela del zapato para que no te olvides al llegar a casa.

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