El festival de los pobres y los locos

“Esta es nuestra fiesta, la de los pobres, la de los locos”. El privilegio del trabajo asalariado en su modalidad de prácticas y un viaje de 500 kilómetros entre Adra y Valencia agradecieron los centenares de metros cuadrados de tierra que compusieron una zona de acampada lista para recibir a los 7.000 asistentes ante los que el municipio abderitano preveía desnudarse con el The Juerga's Rock. Al fin y al cabo para disfrutar de un festival poco más hace falta que un hueco dónde acampar.


Llegamos tarde porque llegar pronto significaba no firmar el paro para una, y tener que ir el lunes a por él para otro. La consecuencia: faltar a la fiesta de bienvenida. Una bienvenida que la organización dio a sus juerguistas con un escenario caliente desde las 21:00 horas con No Potable. Más tarde llegó Cizaña, quienes precedieron a Los Mojinos Escozíos, que entraron en Adra como Pedro por su casa con falda escocesa y ese estribillo de las niñas del colegio de La Salle que permitió, permite y permitirá alguna que otra broma con las alumnas de cierta escuela. Tras ellos le llegó el turno a Maniática antes de que cerraran los granadinos de Eskorzo.

Nos recibió Trashtucada con la bienvenida más digna. “Siempre sale el sol, y no importa amanecer”, la arena del coliseo romano que hacía de 'grada' para el público enmudecía, el polvo se levantaba, De festi? Vale sonaba desde el escenario del Juergas. Nos habíamos perdido Alademoska por una hora de viaje, pero éramos bienvenidos.


Paco, anciano comunista y republicano./ Alba Medina
“Esta es nuestra fiesta, la de los pobres, la de los locos”. Nos preparábamos para la primera noche en Adra cuando un anciano abderitano hizo parada en nuestro camping. Paco, octogenario. Comunista y republicano. Empezó a trabajar con 8 años y se jubiló con 72. Vivió la peor época de la libertad. Sus manos delatan que su vida fue el campo. No tiene acento abderitano, sorprende. Nació tras las montañas, aún antes de la provincia de Granada, motivo por el cual no cecea. Para él, tres seres marcaron la historia: Cristo, Sócrates y Federico García Lorca. ¿Por qué? “Porque murieron por intentar llevar la cultura al pueblo”. Como tantos otros. Nos despedimos de Paco, tocaba ver al pueblo fabricando cultura.

Tocaron Kiko Veneno y los primeros internacionales del Juergas: los norteamericanos de Anti-Flag. Con el pabellón caliente esperando a los leones saltó a la palestra Soziedad Alkohólika. Dos años hacía que los vitorianos, censurados en Madrid, no tocaban en tierras almerienses. Un directo a la altura de sus avales. “Si algo tienen que sentir hacia nosotros, que sea miedo”, podría ser el eslogan de la banda. Sonaba Política del MiedoMotxalo, Cuando Nada Vale Nada, En el Tejado y S.H.A.K.T.A.L.E. brillaron. No hubo barricadas, ni asaltos a las viviendas de Adra, ni revueltas contra los cuerpos de seguridad. Carmena podría tomar nota.

Bajó S.A. y subió Talco. Italianos, futboleros, revolucionarios y, sobre todo, juerguistas. Su indumentaria les delató: la camiseta oficial de nuestros compañeros del bar Bella Ciao de la capital almeriense, “los locos de la calle Trajano”, en 'huelga' el fin de semana en Adra trabajando al mejor lado de la barra. Tuve la oportunidad de ver a Talco una semana antes en el Rockejat de Torrent, donde compartieron cartel con Los de Marras y Mafalda. Ahora no tocaba escuchar; ahora tocaba vivirlos. Todo el pueblo cantó “Maradó, Maradó” con La Mano de Dios, se trasladó al Hamburgo más antifascista para animar al Sankt Pauli y regresó a las montañas guerrilleras para llegar al clímax y despedirse con el clásico Bella Ciao. Talco, ciao.

Se bajó Talco y subió Asian Dub Foundation con la misión de animar la fiesta. Era febrero, plena ola de frío, en Granada. Poco se sabía del Juergas. Los Chikos del Maíz y Asian Dub Foundation, confirmados. “Este verano en Almería sufriréis un poco menos que ahora...”, comentamos. “Allí estaremos en Adra, hay muchas ganas de los Asian Dub Foundation”, respondieron. Los británicos desplegaron su drum and bass vestido de reggae con toques de rap que evidenció por qué eran una de las principales cabezas del cartel de Adra. Tras ellos, N.O.H.A. despidió la segunda jornada del festival con unas 'buenas noches' que cerraban el, hasta entonces, día más internacional de la historia del The Juerga's Rock.

El despertar en las arenas de Adra a las 9 horas solo lo pudo hacer llevadero los cien metros que separaban playa y camping. El calor levantó a los juerguistas, las aguas de Adra los volvieron a adormecer bajo las sombrillas. Un poco más tarde, con todos ya bien despiertos, de una plataforma con sombra en el paseo marítimo abderitano surgió un escenario acústico en el que los artistas compartían su música con los oídos de un público que no dudó en aprovechar cualquier hueco de sombra, lo que llenó el escenario de oyentes al más puro estilo festival hippie al que acudía mi madre con sus amigos de la JOCA allá por los 80.

Los Chikos del Maíz actuaron ante centenares de asistentes que no huyeron del sol de las 17.30./ Alba Medina
De los -5 grados centígrados granadinos a los 40 y tantos almerienses. De la Salta El Tren de Granada al festival The Juerga's Rock de Adra. Pues no, los extremos no se tocan. Y a las 17.30 horas, Los Chikos del Maíz saltaron al escenario. Los valencianos son unos habituales de los festivales de pobres -que diría Paco- y no podían faltar al Juergas, repitiendo asistencia estival a Almería, donde el año pasado tocaron en Vícar. Su directo no es ningún secreto. Canciones clásicas, repaso general a La Estanquera de Saigón y mucha pasión, de talibanes o no, entre cánticos de "lipotimia, lipotimia". Nega, Toni y Bokah reusaron del atrezzo del hidden track ochentero que sí lucieron en otros conciertos de esta gira. Una peluca con 40 grados a pleno sol solo la pueden soportar los obreros metalúrgicos del Donbass y los superhumanos de Twitter. Antes de despedirse, en un gesto de romanticismo, los valencianos lanzaron un mensaje: vuelve Riot Propaganda. Podía seguir la fiesta tras el ya clásico estribillo de Trabajadores dedicado “a los que suben al andamio; dedicado a los parias, a los olvidados; dedicado a la clase trabajadora, dedicado a las madres con jornadas de veinte horas; dedicado al explotado, no al que explota; dedicado al que friega suelos, a la que sirve copas; dedicado a los que lanzan la primera piedra”. Y la emoción en mis ojos.

Tras Los Chikos llegó El Puchero del Hortelano, que traía un concierto especial. Los granadinos están en plena gira de despedida y cada directo significa un paso más hasta el punto y final de la banda. Entre tanto, su alegría natural. Y amor, mucho amor. Un adiós a grabar en la mente de los juerguistas, que punto y seguido dieron la bienvenida a Gatillazo. “Los Gatillazo no pueden faltar en el Juergas”, nos comentó Antonio Alcaraz, uno de los organizadores. No faltaron y no fallaron. Los años pasan y se le notan, pero Evaristo volvió a firmar un gran directo con su legión de punkis, algunos más mayores y otros más jóvenes, acompañándole en la arena, donde pudieron disfrutar de un repertorio actual mezclado con los primeros pasos de la formación alavesa e incluso algunos retales de La Polla Records.

Y entre tanto, el camping. Y, entre tanto, Paco. El sol se escondía entre las montañas que marcan el límite interprovincial entre Almería y Granada y nuestro amigo comunista de Adra volvía a nosotros. “¿Cuál es la sustancia de la vida?”, preguntó. “La energía; un campo florecío, la sexualidad”. Y tras ello, vuelta a la política. Él, jubilado ya, afirma haber hecho su trabajo, obligándonos a nosotros a recoger su compromiso y no permitir que un partido vuelva a vender a la izquierda "como hizo el PSOE en un momento histórico tras la Transición al echarse en los brazos del gran capital”. Ya no trabaja, pero aboga por una huelga general indefinida y culpa a la izquierda de un exceso de democratización transformado en burocracia que impide una solución urgente a los problemas de un pueblo. Le comento que mi padre hizo el primer estatuto de trabajadores del campo en Almería y se suelta aún más.

Hablamos. No tiene demasiada fe en la juventud. “Un festival como este está bien, algunos simplemente sirven como elemento de distracción, adormecimiento de la clase obrera, pero por los grupos que tocan aquí veo que este es diferente”, dice Paco. Aún así, mi pensamiento y el suyo confluyen. “Si esta mañana hubiera habido alguna concentración o manifestación aquí, ¿cuánta gente hubiera acudido?”. Calculamos que, en el mejor de los casos, unos 500 asistentes del Juergas. Con la de revolucionarios que saben a cuánto está el gramo pero no qué es un piquete, no nos explicábamos cómo no tenemos ya socializados los medios de producción y a medio construir el Palacio de Invierno. “Al fin y al cabo es música, la gente viene a pasárselo bien, pero luego también tienen que estar cuando hay que rebelarse. Vosotros tenéis la misión de rebelaros”, nos ordena Paco. A sus órdenes, comandante.

Volvimos a por la última noche del Juerga's con La Excepción y sus Oye Compai y Besolla F.S. que hacen inconfundible el sonido de El Langui y el Gitano Antón. Tras ellos, Hora Zulú, para los que Filiberto acudió a Adra expresamente desde Granada, usando dos de los tres días al año que su mujer e hija le dan de descanso. “Pensaba ir al Viñarock, pero justo nació mi hija. Luego me enteré de que estaba el Juergas, que venía Hora Zulú y... de cabeza”, nos confesó el 'Fili' entre chiste y chiste. La banda granadina tocaba tras dos años alejados de los escenarios. La organización los convenció y se volvieron a subir para ofrecer un directo especial lleno de emoción y clásicos que convirtieron a este en uno de los conciertos más especiales de esta edición del The Juerga's Rock.


Toy Dolls salió de entre bastidores como última banda internacional del evento. Abrigados hasta arriba y con extravagantes pintas sorprendieron a los que no les conocíamos con un concierto en el que no faltó su popular tema en honor al elefante Nellie. El animal dio paso a la bestia. Narco saltaba a la palestra como penúltima banda del Juergas. Ya era domingo, día del señor, pero los sevillanos parecieron no muy agradados con eso de dejar a los festivaleros descansar para ir a misa por la mañana. Como tenía que cuidar mi voz como buen profesional de la radio que soy, decidí ir a dormir y perderme el concierto final de Dremen. Y hasta aquí la parte que puede leer mi jefe.

“Siempre sale el sol y no importa amanecer...” empezó cantando Trashtucada. De perdidos al río, Dremen se encargó de dejar a cero las energías de los asistentes con una despedida del Juergas llena de dubstep y ritmos electrónicos mezclados con rap y dancehall. Con su fin el sol fue apareciendo. El festival de los pobres y los locos cerraba sus puertas y recogía los drones que capturaron los mejores momentos de cada día. Volver el próximo agosto es obligación. Almería demostró querer The Juerga`s Rock. Bella, ciao. Ciao Juergas, ciao, ciao, ciao.




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