El shoegaze está de vuelta

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El lustro de las reuniones. Así podríamos llamar a estos últimos años en los que iconos musicales de los 80-90 han decidido que, por unos motivos u otros, era hora de volver a los escenarios. Desde The Replacements hasta The Libertines pasando por Ride y Slowdive. Se ha convertido casi en un proceso de desmitificación. Mitos del rock alternativo y del shoegaze volvían sin explicación alguna y, en tres de los cuatro casos mencionados, desfilando por el cartel del Primavera Sound como principales reclamos del festival barcelonés. 

El pasado año y después de casi 20 de silencio comenzaban, tras anunciar algunas fechas aisladas, los rumores de una posible reunión de Slowdive, uno de los grupos cumbre del shoegaze británico.
Cuando hablamos de shoegaze resulta inevitable remitirse al Loveless de My Bloody Valentine, sí, pero, sin embargo, no podemos quedarnos ahí. Decenas de grupos aparecieron con ellos entre el tercio final de la década de los 80 y el principio de los 90. Slowdive, en concreto, consiguieron posicionar su Souvlaki (1993) como uno de los discos clave en la historia del género.

Just for a day (1991), en cambio, parece ser el eterno olvidado de los de Reading. Para los amantes de los últimos discos de Slowdive quizás éste no vaya mucho más allá de la ópera prima de una banda que luego evolucionaría, marcando un antes y un después. Sin embargo, en este álbum se consiguen unos matices que, a mi parecer, se perdieron en gran parte de los discos posteriores, entre ellos la creación de una calidez y de una atmósfera de sonidos. El grupo se las arregló para manejar unas melodías mucho más cuidadas, quizás no tan tajantes o agresivas como las de Shields, menos noise y más luminosidad.

La épica Spanish Air es la encargada de abrir el disco. La primera canción del álbum es como si te sentaras en una habitación oscura, esperando algo, con la voz de Neil Halstead casi clamando "there's nothing here for me now/ the clouds fly, so far / I'm lost there now…". El disco va evolucionando por temas vaporosos como Catch the Breeze o Ballad of Sister Sue de manera casi parabólica, constituyendo la progresión perfecta hacia un aumento de luminosidad y hacia los temas más casi-pop del álbum. El corte minimalista de Erik Song se convierte, de este modo, en el punto de inflexión del disco hasta que en Waves ("everything looks brighter…") las melodías etéreas terminan de jugar contigo.
Con la llegada de Primal vemos que, estratégicamente, situaron los arrolladores dos himnos del disco abriendo y cerrando el mismo. Este tema deja la puerta abierta hacia una nueva caída, un nuevo hundimiento. Con Just for a day, son capaces de subirte hasta lo más alto y luego soltarte, a ver cómo puedes apañártelas.

La banda ha confirmado que está en el estudio preparando nuevo material desde los diferentes perfiles de sus redes sociales. 20 años después, tienen un arduo trabajo por delante si quieren alcanzar la calidad musical de sus predecesores.
¿Imposible no ilusionarse?

She told me that she loved me
Love just for a day
And all the time I feel her
I feel her fade away.

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