El cine militante de Helena Lumbreras

Descubrir a Helena Lumbreras es toda una lección de cine político, y como yo soy una inexperta en cine y en lo que a discurso político se refiere, necesito una guía didáctica para adentrarme en su mundo. Helena Lumbreras (Cuenca 1934- Barcelona 1995)  fue maestra rural, artista, actriz, guionista, cineasta, feminista y revolucionaria. Seguro que me dejo algo. La 23ª Mostra de Films de Donds de Barcelona hace una retrospectiva en tres sesiones. Por ello, me reúno con Isabel Felguera, especialista en Helena Lumbreras y restauradora de cine que colabora con la Filmoteca, y Mariano Lisa, el cofundador del Colectivo de Cine de Clase y compañero de la cineasta. La sala de entrevistas de la Filmoteca es muy pequeña, la luz es de hospital. No da tiempo de hablar mucho, comentamos vagamente algunas cuestiones.

Isabel Felguera y Mariano Lisa. | Fotografía por Clara Asín. 
Tercera fila, empieza la película. Las imágenes de Spanish Earth (1937) de Joris Ivens,  la lucha antifascista de la Guerra Civil se alternan en planos cortos, como destellos informativos. La banda sonora es la canción popular Los cuatro muleros, popularizada por Federico García Lorca, en la versión republicana de Los cuatro generales, interpretada por un brigadista internacional alemán de la columna Thälmann. A la melodía revolucionaria se le fusiona Nosaltres no sambíem d’un únic senyor del cantautor Raimon, interpretada el 18 de mayo de 1968 en la Facultad de Económicas de Madrid. En las pancartas se lee “Bienvenidos a la primera universidad libre de España”, a continuación un plano medio de Raimon de espaldas frente a los estudiantes se torna en una panorámica hacia la izquierda mostrando al público y enfocando otro cartel: “Democracia Popular”. Le acompaña todo un recopilatorio de testimonios de representantes del Sindicato Democrático de Estudiantes, las mujeres de los presos políticos, un cura obrero, militantes de Comisiones Obreras. El 18 de mayo de 1968, Helena Lumbreras, junto a la productora Unitelefilm, ligada al Partido Comunista Italiano, lleva a cabo un viaje a España para filmar la represión sociopolítica y la lucha clandestina. Spagna 68 (El hoy es malo, pero el mañana es mío) (1968), de la cineasta Helena Lumbreras, inaugura la 23ª Muestra Internacional Film de Dones de Barcelona. Helena Lumbreras dedicó su carrera cinematográfica al compromiso político. Le bastó una cámara de 16 mm para plasmar con audacia un archivo documental histórico de las luchas sociales antifranquistas.

Helena fue pionera en el llamado Cine Militante o de intervención, inspirado en el cine soviético del Kino Glaz y el neorrealismo italiano. El Colectivo de Cine de clase fue la materialización de sus convicciones políticas para plasmar una realidad opresiva dentro de la cotidianidad, historias universales de la clase obrera, como la de Antonio, Bruno y María en el Ladrón de bicicletas (1948).

Mariano Lisa no responde con exactitud a la pregunta de por qué se disolvió  el Colectivo, pero hace referencia al “enchufismo” para la producción y difusión de la época en la llamada Transición. “Eso que llaman casta, y la gente se ríe, ha existido siempre. Si tú no eras de la casta o familia de alguien no entrabas en cine y en televisión; ella le envió trabajos a Pilar Miró, pero nada. Además era un contexto de hombres, y para una mujer era difícil entrar”.

Cine y compromiso

La conciencia de clase la tenía muy asimilada. “El cine de Helena era un cine democrático radical. Democrático porque es el pueblo quien habla y radical en sentido sistémico, porque reedita la democracia”, explica Mariano en un recopilatorio de las memorias. Y es así, dejó constancia de epifanías históricas como la huelga de los obreros de la FORSA de Cornellá en O todos o ninguno (1976-77) que, junto a la huelga de Roca, fueron algunas de las luchas obreras más importantes de la Transición. Es mil veces mejor que Pride (2014), pero no se proyecta en los cines. Le pregunto si Helena Lumbreras hubiera filmado la actual huelga de Movistar y Mariano frunce el ceño y se ríe de la pregunta: “Ahora Helena tendría 80 años, pero sí, yo creo que lo hubiera hecho”.

Los problemas que tenían los agricultores tanto en los minifundios gallegos como en los latifundios andaluces fue otro de sus campos de estudio con El campo para el hombre (1075). Helena escuchó a la tierra y a las personas que la trabajan. “Esas películas hace que hable el pueblo”, reitera Mariano Lisa. No hay una marca de autoría, huye del narrador omnipresente del cine documental clásico  y como en “el cine ojo” de Dziga Vértov, fluyen las realidades sociales invisibilizadas en el contexto de su época. Con A la vuelta del grito  (1978) nos enseña el intento de formación de sindicatos de diferentes empresas: Roselson, Battenfeld, Eurostil y Fisam en Barcelona, Megesa en Sevilla y Babcock-Wilcox en Vizcaya. Isabel Felguera señala: “Las imágenes muestran a los obreros y obreras en lucha, buscando la solidaridad de sus compañeros, ocupando las fábricas y negociando con los directivos para asegurar sus derechos y libertades". Esta pieza documental es la única de la que se ha recuperado el negativo original y se ha digitalizado en HD. 

Helena Lumbreras y el feminismo

Hace 50 años las mujeres iban juntas a lavar la ropa a los lavaderos públicos. Helena, desde pequeña, asistía con entusiasmo a este espacio en el que las mujeres compartían tareas y opiniones en total libertad. “En los lavaderos no había hombres, no había patrón, no había guardia, ni marido, ni cura y allí fue donde empezó a adquirir una perspectiva de género”. Durante sus películas me gusta pensar que intentaba denunciar las agresiones sexistas y la opresión patriarcal sistemática. El último trabajo que preparaba Helena tras A la vuelta del grito, era un documental sobre los barrios populares, dando protagonismo a la mujer en el trabajo doméstico relacionado con el “estereotipo de la imagen de mujer”. En la Filmoteca de Catalunya se conservan los primeros planos de la producción. Se trata de imágenes del barrio de San Ildefonso en Cornellà donde aparece una escuela activa de matemáticas y asambleas de vecinos. Helena tuvo una gran amistad con la poetisa Sandra Mangini y Amelia Rosselli, escritora, compositora y militante comunista. Rosselli trabajaba en los barrios marginales periféricos de Roma. Con ellas compartió ideas, luchas y planeamientos socio políticos.

Luces, cámara y acción: Fellini, Pontecorvo y Francesco Rosi 

Durante su beca en Italia trabajó para la RAI y realizó decenas de producciones, todavía no recuperadas. Cuántas veces habremos visto Queimada! (1969) de Pontercorvo o Fellini Satyricon (1969) de Federico Fellini. Helena trabajó en ellas y se nutrió de los grandes cineastas de la historia. También colaboró en el proyecto El Che (1968) de Francesco Rosi, pero finalmente esta película no se llegó a realizar.

La estética poética de su cine era consecuencia de su estancia en Italia, sobre todo a nivel militante. Hizo amistades progresistas, entre las que se encontraban Pier Paolo Pasolini.  Incluso fue mecenas de El cuarto Poder (1970), película que explica la censura y manipulación de los medios de comunicación, perpetuada por el Estado franquista y el capitalismo. Su formación marxista se consolidó en Italia y desarrolló un estilo en el campo de la estética influenciado por el formalismo ruso, el Stilikritik alemán y el New Criticism de la corriente angloamericana, así como el estructuralismo de Ferdinand de Saussure. Los referentes, estudios y trabajos que desempeñó la cineasta son ingentes. Helena Lumbreras es una de las intelectuales más silenciadas de la historia del cine español. Un cine incómodo, directo y sin miedo.

Vuelvo a escuchar a Raimon y canto en mi cabeza, suena Al Vent. Los obreros hablan de las pésimas condiciones laborales. Tierno Galván, profesor durante el 68 en la Universidad, pronuncia un discurso. Un grupo de niños saludan a la cámara en una zona de Barracas. Pienso que podría ser Canyelles en Barcelona o San Fernando en Madrid. “La vida ens dona penes, ja el neixer és un gran plor: la vida pot ser eixe plor, però nosaltres…al vent [...] al vent del món”. Acaba la película. Ha sido una experiencia épica. “Helena estructura Spagna 68 como una cantata de Bach, se abren con un corazón largo, el preludio, le sigue los recitales y arias y acaban con un himno”, explica entre sonrisas.

Durante el certamen se han programado una retrospectiva en 3 sesiones a las que preceden material cinematográfico de su formación en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (I.I.E.C.). Entre 1987 y 1994, Mariano Lisa y Helena Lumbreras depositaron en el Archivo de la Filmoteca de Catalunya un total de 36 materiales, copias estándar, negativos y descartes de cinco títulos completos de películas y proyectos inacabados. La Filmoteca de Catalunya ha planteado un proyecto de difusión de su obra. Es el vigésimo aniversario de su muerte.








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