Antonio Maíllo: ''La izquierda no puede permitirse el lujo de más frustraciones''

                                                                                     |Fotografía por Isabel Ruiz.

En pleno Festival de Cine Español en Málaga no contábamos con fotógrafos para nuestra cita. Por suerte nos encontramos con dos amigas a la entrada de calle Larios. "¿Tenéis diez minutos para echar fotos?". Cuando decimos el nombre de Antonio Maillo (Lucena, Córdoba, 1966) no se lo piensan dos veces. Quedamos con el dirigente de Izquierda Unida en la Plaza de la Merced. Viene acompañado de Toni Morillas, compañera de partido. Nos dice que ha venido para un acto y se interesa por quién lee a Kerouac de los dos. "A mí sí me impactó, claro. A vosotros estos códigos ya no os sorprenderán".

Has estado de intercambio escolar en varios países, entre ellos Finlandia.
Sí, en Finlandia estuve. También en Bulgaria, Italia y Reino Unido. Pero eran estancias profesionales. ¿Con alumnos? No, en ninguno de los cuatro sitios. Eran estancias profesionales en institutos públicos, menos uno. Siempre ligadas a proyectos europeos que eran en mi caso sobre el conocimiento de cómo una buena organización escolar provoca mejor rendimiento académico. La relación directa, vaya. Organización de recursos y material escolar, actividades pedagógicas, inclusión de grupos y el rendimiento escolar... En el caso de Finlandia fue por el recorrido que tiene el país desde los 90, que refundan el sistema educativo, y en el caso de Italia y Reino Unido como director, enfocado en la investigación de la función de director.

Se habla mucho del sistema finlandés. ¿Hasta qué punto es exportable?
Hay varias cosas: primero una población de cinco millones de habitantes donde hay un consenso social en el que la prioridad es la educación. Segundo: un proceso de formación del profesorado y un reconocimiento social equiparable al de un juez, y tercero: una gestión descentralizada donde la unidad de gestión administrativa es por distritos, no por comunidades autónomas y por tanto una atención de ratio de la administración bastante gestionable. Pero sobre todo lo más fascinante allí es el proceso de formación del profesorado y la exigencia formativa. El profesorado está vinculado durante su formación a los proyectos educativos de cada centro y no a sus objetivos individuales que son muy deficientes. Yo estuve en un instituto de la minoría sueca en la zona oeste de la costa y fue muy interesante ver cómo ibas a las clases experimentales, a los laboratorios, y siempre había un profesor de apoyo. Hay mucha educación a la carta, casi personalizada. ¿Exportable? Creo que nosotros tenemos un concepto social en el que la educación no es la prioridad en los valores actuales y tenemos que invertir más en el sistema educativo… menos menú y más carta, por decirlo de alguna forma. La atención a la diversidad es la clave del éxito escolar. Tenemos una educación basada en el “menú”. Y ahora con la LOMCE es un disparate.

Hablas de gestión descentralizada. Con las propuestas de otros partidos como Ciudadanos que pretende eliminar o fusionar diputaciones y ayuntamientos no sería posible.
Ciudadanos es un proyecto neoliberal que lo que pretende es disminuir el Estado, es la marca blanca del Partido Popular para canalizar la indignación del voto de centro derecha hacia una opción que como se descubre es una opción política de desmantelamiento del Estado.

¿Eso a qué conduce? A la privatización y a que cada uno gestione la educación, la sanidad, etc. Nosotros evidentemente partimos de una opción de igualdad. Los indicadores de igualdad también son muy altos en Finlandia. Por cierto, la escolarización es a partir de los siete años, no es tan temprana como la nuestra. Hay una parte del concierto temprano educativo muy vinculado al ámbito familiar.

En las entrevistas se te destaca como un hombre con grandes inquietudes culturales. ¿Qué llega antes, la inquietud política o la cultural?
Vitalmente la cultural. Recuerdo el primer libro comprado con mi dinero, que fue Cien años de Soledad, en la feria del libro de mi pueblo. Me costó 400 pesetas (como un día me lo preguntaron miré el precio después). De las inquietudes culturales estamos hablando de los años 80, que no había Internet. Uno tenía tres sitios donde formarse: la calle, la familia y la escuela. Ahora no, ahora hay otros vehículos de conocimiento. A través de eso viene la conciencia política. Pero vamos yo lo que soy es una persona normal, profesor de instituto, que me ha gustado siempre leer. Como eso es tan raro en política pues parece que es mucho más.

¿Hay algún libro que te lleve a decir “yo quiero ser político”?
Hay un libro que desmonta los valores en los que hasta entonces yo tenía construida mi vida, que es San Manuel Bueno Mártir, que en plena crisis de fe me sacude mucho. Yo vengo de una familia cristiana. Y luego hay otros libros que ya son por voluntad propia en el saber, que son los que ya me incitan al compromiso. Por ejemplo, a partir de mi afición por la literatura, me intereso en aprender la trayectoria de muchos escritores, la generación del 27, que son los que te hacen comprender la historia de este país.

Sueles citar a muchos autores clásicos, ¿sigues leyendo autores revolucionarios o eso son cosas para los jóvenes?
Tuve mi tiempo de lectura compulsiva en el que parecía que si no te leías a algún mamotreto realmente infumable no eras un buen izquierdoso, y ese sarampión lo tenemos cuando somos jóvenes, que nos leíamos ladrillos auténticos, una cosa tremenda, que ahora no me los leería. A mí me estimula mucho la lectura de Antonio Gramsci y de André Gorz. Y después El Manifiesto Comunista que sí que hay que leérselo, es muy interesante. Es una de esas lecturas que impacta, y además lo he leído ahora de nuevo y tiene una actualidad tremenda. Hay otro libro de Lenin, la Revolución y el Estado, que también lo he releído hace poco y estás leyendo el diagnóstico actual. Que por cierto, el otro día me llamó la atención que Gorbachov decía en una entrevista que cada vez admiraba más a Lenin. Sin que sirva de precedente, Lenin es un personaje de primera línea, y yo no lo he leído mucho.

Entrando en materia de la falta de acuerdos para la investidura de Susana Díaz, se leía en el Confidencial que el PSOE ya baraja el 27 de septiembre como una posible fecha de elecciones. ¿Realmente se plantea ese escenario?
Yo creo que el PSOE lo está haciendo para presionar el debate político, para condicionarlo. Pero hay que decir una cosa: primero que el Partido Socialista quiere erigirse con la bandera de la responsabilidad cuando ha sido el más irresponsable. Es decir, en este momento la Junta funciona porque tiene un presupuesto que fue aprobado por Izquierda Unida, por eso funciona, por eso se hacen pagos y se atienden a programas. Ellos se envuelven en esa bandera cuando han sido los más irresponsables y los más frívolos. Porque han adelantado unas elecciones por capricho personal y nos ha situado en una situación empantanada que tendrá que resolverse no por los resultados, los resultados nunca han dado estabilidad, eso es falso, fue una premisa absolutamente falsa. Lo que da inestabilidad es la actitud que tú adoptes en función de esos resultados electorales y ellos como primera fuerza política, si están llamados a gobernar, tienen que afrontar responsabilidad de diálogo, cercanía y asunción de propuestas en el debate parlamentario.

¿Por qué IU en 2012, un año después de que se empiece a instruir en caso de los ERE, y se mete en el embolado de pactar con el PSOE?
En los tiempos que corren políticamente, estamos viviendo tres años que valen por treinta. Esta premisa viene para reflexionar sobre los códigos y los tiempos tan convulsos que vivimos, donde parámetros muy claros en su momento ahora están superados. En 2012 hay una restricción en toda la organización que viene determinada por una asunción de responsabilidades que decía que no íbamos a permitir que el Partido Popular entrase en Andalucía. Gracias a eso el PP se ha desfondado, y porque queríamos intervenir para que el Estado no maneje a su antojo el Parlamento andaluz. Qué es lo que yo pienso, que en lo que en 2012 era verdad y era razonable, a finales de 2013 y 2014, con el ciclo de movilizaciones y de necesidades, nos obligó a una respuesta más rápida. Propusimos la asamblea de valores pero a lo mejor la tendríamos que haber hecho antes. Y embolado no, los partidos políticos estamos para resolver los problemas de la gente, ¿no? Para intervenir en la realidad andaluza. Por ejemplo nosotros, en un gobierno de resistencia como el que hemos tomado, con una ofensiva al Partido Popular en contra de los servicios públicos, hemos garantizado que no se privatice ningún hospital ni se cierre ningún colegio rural por parte del Partido Popular.

Eso sirve de ejemplo, porque es lo que ha hecho el Partido Popular en otras comunidades, que ha cerrado colegios rurales y ha metido a niños en autobuses para que vayan a municipios más grandes a estudiar. Ha intentado privatizar en Madrid, que no le ha salido bien, tiene privatizado todos los servicios en Valencia. Y la reflexión es que evidentemente ahora en Andalucía se nos ha enviado a hacer una oposición de izquierdas y eso es lo que vamos a hacer.

¿Crees que la propuesta de crear una banca pública fue lo que hizo que el pacto se deshiciese?
Esa es la constatación de que el Partido Socialista nunca se va a enfrentar a los poderes fácticos de este país. De que no se va a enfrentar a los poderes económicos, a la banca. Ellos, que hicieron un pacto de sangre con Botín y con Fainé, que les dijeron que no iba a haber banca pública, y efectivamente se demostró. ¿Por qué no quieren que haya banca pública? Porque nosotros estábamos en los gobiernos para cambiar los modelos productivos. ¿Cómo es posible que una economía como la andaluza no tenga medios de financiación para la pequeña y mediana empresa, para las cooperativas y para los autónomos? ¿Vamos a depender de la voluntad de Botín, de Fainé o de Francisco González del BBVA para la reactivación de la economía? Por eso la banca pública era una medida transformadora, es la que puede servir de base para un cambio de modelo. El PSOE no tiene voluntad. Tiene una liturgia, una literatura, un mensaje supuestamente progresista pero la realidad es que siempre se aviene a los intereses de los poderosos de este país, y esa fue una de las razones, evidentemente.


Si nos ponemos en esa tesitura, y con el PSOE como el gran partido de izquierdas tradicionalmente, ¿cómo le explicas a alguien realmente de izquierdas, o más revolucionario, el sentido de votar hoy en día?
Tiene sentido, claro, porque tenemos acumuladas fuerzas. El error está en considerar que el avance de nuestras propuestas o el de las políticas de izquierdas o el avance de una sociedad más justa se circunscriba a una batalla electoral. Ese es el error que nos hace caer en los pensamientos de derechas, pero cuando hablo de derecha no me refiero a la formación política, sino a la derecha como confluencia de intereses y de una visión de la sociedad.

La lucha está en muchos sitios, en la articulación de una alternativa mucho más ambiciosa de la que tenemos en estos momentos. Nosotros somos conscientes de que puedes ganar aritméticamente una batalla electoral pero no políticamente si no tienes a la gente detrás al día siguiente. Tú no construyes una banca pública solamente por un decreto, la construyes si tienes el respaldo de un pueblo que te apoya frente a las presiones que vas a tener por parte de una banca privada en el momento en el que creas un instrumento que le hace competencia, porque te va a ahogar financieramente. Como no tengas a toda la gente detrás, la gente te va a pedir explicaciones en el momento que una administración no funcione. Por tanto necesitas un nivel de conciencia que es al que nosotros aspiramos.

Siempre has dicho que vas a estar en la política un tiempo.
Lo tengo clarísimo. En política no voy a estar un tiempo, voy a estar siempre porque desde los 18 años estoy en política. Me refiero que en primera línea, a full time, evidentemente no voy a estar. Creo que es fundamental para la regeneración política la limitación temporal de las responsabilidades, la renovación permanente de los sujetos que dirijamos lo proyectos políticos y la no profesionalización, no se puede vivir de la política.

Pero entonces ser concejal no es primera línea política (has sido concejal de manera interrumpida [Sanlúcar de Barrameda entre 1991-1995 y Aracena entre 2003-2011]).
Yo pienso que no. Pero ojo, cuando hablo de primera línea hablo también de cargos públicos. No puedes estar 24 años de concejal, vamos. Uno de las cosas que quiero aportar al patrimonio político es ese entrar y salir, que vengan otros. Pero en el momento en el que estés darlo todo. Yo estoy intentando dar todo de mí, no sé si es mucho o poco, pero vivir con intensidad y con pasión porque esto requiere mucha dedicación, pero después que vengan otros.

Se ve la política como una competición y como un teatro.
Totalmente.

Una persona con ideales, cuando entra en esa batalla, ¿cómo se lo plantea?
Me chirría mucho, muchísimo. Lo del teatro es absolutamente verdad. El otro día la constitución del Parlamento era un acto sacramental laico, donde todo el mundo sabía cuál era el papel de cada uno. Hay mucho teatro en la política y bueno, ahí hasta cierto punto hay una liturgia formal, pero lo que hay es mucha impostura de gente que hace un discurso fuera y hace el contrario dentro, eso es tremendo. Gente que hace un discurso para afuera y luego actúa en contradicción con el mismo, eso me irrita. Y no me pienso adaptar.

Podemos habla de romper el candado del 78. En 1996, Anguita ya declaró que lo recogido en Constitución no se desarrollaba.
Aquí hay algunos que se creen que han inventado la pólvora. Lo digo porque hay que ser más humilde tanto política como intelectualmente. En el 96 hicimos solemnemente una declaración en la que nos desvinculábamos del acuerdo de la constitución por dos razones: una, porque la Constitución se había desarrollado en sus aspectos más reaccionarios en el ámbito económico y social, y en su aspecto más centralista en su ámbito territorial. Las élites económicas y políticas dieron una lectura cada vez más retrograda a una Constitución que sentíamos cada vez menos nuestra. Denunciamos el incumplimiento de los aspectos más avanzados de la Constitución. Y eso tiene una trayectoria en la acción política de Izquierda Unida en que hemos sido los únicos que resistimos cuando el espejismo neoliberal parecía hegemónico en la década pasada.

Siempre se escucha a IU decir a la gente de Podemos que se creen que han inventado algo nuevo, pero si en un año consiguen lo que vosotros lleváis defendiendo tantos…
Ahora que estamos en un ambiente relajado, te voy a decir una cosa: a mí que me pongan en la Sexta todos los días también. Vamos a hablar de igualdad de condiciones y que nos pongan en la Sexta y en Cuatro el mismo tiempo que se ha puesto a Podemos. Independientemente de que su elemento novedoso haya podido enganchar, yo también quiero igualdad de condiciones en los debates políticos. Os digo que cuando se conocen las propuestas de IU hay mucha gente que se convence de ellas. Quiero que nos den los instrumentos, tiempos y espacios para que lleguemos al gran público como ha llegado Podemos. Vamos a hablar de todo… ¿de verdad vosotros consideráis que hemos tenido el mismo tratamiento y espacio en los grandes medios de comunicación que Podemos?

Se planteaba como algo rompedor en las europeas. Sí que creo que Garzón está teniendo su espacio…
Bueno, ahora cuando ya está en la peana… también hay juego de vieja política bajo el envolvente de novedoso. Lo que quiero decir es que es verdad que han enganchado con los significantes vacíos como elementos de cohesión en la sociedad y nosotros tenemos una responsabilidad en cuanto no hemos sido capaces de atraer ese hartazgo. Es una responsabilidad evidente. Podemos, que es un síntoma, lo que genera es una capacidad de enganche y delata las carencias de quien no ha sido capaz de enganchar. Pero, ¿ahora qué ocurre? Que ahora dejan de ser novedosos y tendrán que mojarse en el parlamento y en todos los sitios. En el camino nos veremos todos.

Da la impresión de que Izquierda Unida no recibe un ideario como pudiera recibir el PP: seguir un guion y línea del partido…
Ellos reciben a las ocho y media de la mañana el argumentario y tienen que decir lo que dicen. En Izquierda Unida, la directriz la marca la dirección política en función de unas propuestas. Tenemos mecanismos también para cohesionar nuestros mensajes, pero el PP y el PSOE son partidos muy verticales, donde la cúspide determina todo. Nosotros también marcamos mensajes pero con otros mecanismos.

De cara a las generales, ¿un posible acuerdo entre PP y/o PSOE más Ciudadanos podría ser desaprovechar una oportunidad única?
Nosotros aspiramos a una alianza con los que quieren hacer un nuevo país. Tenemos la voluntad de un nuevo modelo político, construir una nueva constitución, establecer prioridades sociales y blindar los intereses de la mayoría social con un modelo económico de garantía del trabajo que cubra las necesidades mínimas a los ciudadanos como derecho humano, no como objeto de consumo. Tenemos muy claro lo que tenemos que hacer. ¿Quién quiere participar de ese proceso? Con eso nos unimos.
El PP y el PSOE están en un proceso de reconstrucción del bipartidismo en España. Que lo pueden construir con ellos o con marcas blancas que canalicen la indignación popular, pero que no cambien el modelo político y social. Nosotros queremos un cambio de modelo y ahí nos situamos.

¿No cree que dentro de unos años se pueden ver las elecciones de 2015 como una oportunidad perdida?
Yo no quiero que sea una oportunidad perdida. Nosotros queremos que sea el inicio de algo nuevo, y vamos a luchar por eso. El problema lo tiene Podemos, que empezó con un discurso muy rupturista y ahora está tirando a un discurso ambiguo e incluso introducido en el sistema. Los gestos de Pablo Iglesias reuniéndose con el embajador de Estados Unidos, yendo con el jueguecito de los tronitos a Felipe VI, eludiendo el debate del aborto o el del modelo territorial o si monarquía o república. Así no se construye un país, un país se construye diciéndole a la gente lo que se quiere hacer al día siguiente de gobernar. Y a mí me preocupa ese viraje que está teniendo.

Eso es reconocible, pero la gente dice que Podemos es de izquierdas.
En el imaginario está captando eso. Pero qué pretenden reuniéndose con el embajador de EEUU y haciéndose una foto con la bandera constitucional y oficial, y cuándo hace el guiño con Felipe VI diciéndole que si se presentara sería el más votado de todos. Esos mensajes de ambigüedad tienen un recorrido electoral de rentabilidad, pero después generan frustración y melancolía. La izquierda no puede permitirse el lujo de más frustraciones. No puede. Nosotros como Izquierda Unida también tenemos responsabilidad con errores que hemos cometido. ¿Cómo explicamos la contradicción de que vamos contra el bipartidismo pero gobernamos con el PSOE en Andalucía? Eso también es una contradicción.

¿Y cómo salváis esa contradicción?
Volviéndose a ser genuinos. Estando con la gente y reivindicando lo que pensamos sin vernos condicionados en nuestro proyecto político…

¿Habrá que esperar otra crisis para reivindicar a la izquierda?
Tenemos esta todavía. Y el capitalismo, que es el más camaleónico de los sistemas (basa su éxito en la capacidad de adaptación a la coyuntura), está intentándose reconstruir a través del bipartidismo como sistema político que puede llamarse tetrapartidismo y que aunque sea a través de cuatro opciones electorales no cuestione en ningún momento el sistema económico.

En el marco de la lucha institucional está claro que hay que ganar votos…
Tienes que ganar apoyos políticos porque si al día siguiente la gente que te vota no está convencida de lo que tú vas a hacer, no vas a hacer nada. Un proyecto de izquierdas transformador va a tener como base el enfrentamiento con los poderes fácticos de este país y si no tienes el apoyo de la gente, no eres capaz de transformar el país.
Te voy a decir una frase y luego te voy a decir el autor. Hace tres años, un destacado dirigente dijo que cada vez que IU superaba el 10% de votos le salían competidores electorales. La frase es de Juan Carlos Monedero, y es verdad. A Izquierda Unida lo que le han salido han sido competidos electorales porque al fin y al cabo el bipartidismo ha salido rasguñado pero no se ha hundido, sino que está en una fase de reconstrucción cuyo primer paso fue la abdicación de Juan Carlos I para simbolizar en el imaginario una nueva etapa política y hacer una gran apuesta lampedusiana, que todo cambie para que todo siga igual.

Escuchaba esta mañana la entrevista a García Montero en la cual le preguntaban si creía que volver a nacionalizar todos los servicios que se han privatizado hipotecaria el país…
Al contrario, haría el país más libre. Ahora mismo el país está hipotecado… está hipotecado por la privatización. ¿Crees que puede funcionar un país que cuyo Estado depende de manos privados? ¿Tiene lógica que un sector estratégico como la energía dependa de la voluntad de consejos de administración particulares? De la privatización de las eléctricas viene mucho lo que es este país. Las eléctricas son un auténtico lobby que establecen tarifas absolutamente abusivas para intereses propios, que no considera la luz como un derecho humano – que es lo que es, al igual que el agua- y que ha deterioro un servicio que es básico. Si no controlas la energía no puedes controlar el poder de un país. Este país está hipotecado porque tiene una deuda de 36.000 millones de euros de intereses, que es más que el presupuesto anual de la Junta de Andalucía… Y es un país hipotecado porque los sectores estratégicos están controlados por el sector privado.

En el año 90, que es cuando empecé a trabajar, tenía 23 años. Había cinco bancos públicos: la Caja Postal, Banco Hipotecario, Banco Exterior de España, Banco de Comercio y Banco de Crédito local. Eran cinco bancos dedicados a dar créditos con criterios diferentes al privado. Esos bancos los unificó Felipe González con Argentaria y se lo dio en bandeja a Aznar para que lo privatizara, y el amigo de Aznar, Francisco González, es uno de los grandes capos del poder económico y bancario. ¿Crees que el crédito de una cooperativa de un pueblo puede depender de cuatro familias que son los dueños de los bancos más poderosos? BBVA y Banco Santander tienen el 60% del negocio bancario, y eso sí es una verdadera hipoteca. La liberación de un país es un estado fuerte que tenga los sectores estratégicos nacionalizados, que tenga un instrumento financiero que permita establecer prioridades en favor de las necesidades sociales y la economía y que tenga los sectores estratégicos como la energía, regulados por el propio país. 

¿Qué es la izquierda? ¿El PSOE es de izquierdas?
El PSOE es un partido holístico. Le cabe todo, por ejemplo en Andalucía la gente que lo vota la inmensa mayoría se siente de izquierdas. Y eso es un mérito suyo, no lo considero demérito. Yo soy una persona muy sensibilizada con la causa Saharaui, mientras tenga voz pública voy a transmitirlo para que no muera en la indiferencia. He estado allí y ha sido de las experiencias más impactantes que he tenido en mi vida. He conocido activistas saharauis militantes del PSOE y tienen a Susana Díaz que es una aliada de los intereses sátrapas de Marruecos, y tienen esa habilidad que les reconozco porque si eso lo hiciéramos en Izquierda Unida nos rompíamos. El PSOE en Andalucía es el partido de los banqueros y de las grandes empresas. Y de estas, el referente de estabilidad es el PSOE y están presionando de forma silenciosa, pero muy firme, para que cuanto antes, Susana Díaz sea investida como presidenta.

Y fuera del PSOE, ¿qué es la izquierda?
En primer lugar estamos los que nos consideramos de izquierda, y ahí creo que sigue vigente el concepto que surge de la Revolución Francesa, que hay una diferencia de clases que motiva un proyecto ideológico. Luego están los que dicen que no son de derechas ni de izquierdas y no lo comparto porque estamos en una sociedad de clases con diferencias profundas: una caída de la clase media y empobrecimiento; con ricos cada vez más ricos y mayor número de pobres… En esa diferencia social está justificada esa diferencia de pensamiento. Otra cosa es lo nominal, y estamos en una crisis porque hay quien cuestiona esa diferencia.

¿Cómo se explica a los que no son andaluces la importancia del PER (Plan de Empleo Rural)?
Es un programa que surgió en Andalucía con un objetivo, que es convertir en derecho subjetivo (y no en una concesión graciosa del Estado) el trabajo del mundo rural. Y garantizará la supervivencia de quien en el mundo rural no tiene otra salida que esa. ¿Qué es lo que pasa? Que lo que es un sistema que ha impedido, entre otras cosas, un éxodo rural masivo, el uso que el PSOE, principalmente, ha hecho del PER es un uso clientelar que ha vinculado el poder institucional con la prestación de servicios, es decir, ha pervertido convirtiendo en una especie de graciosa concesión lo que es un derecho subjetivo del mundo del campo, que merecen tener unos mínimos ingresos para sobrevivir. El problema es que ha habido consecuencias indeseables de un sistema que nosotros defendemos mientras no haya una alternativa en el campo. ¿Pero qué es lo que defendemos? Defendemos no que el PER sea el objetivo del futuro del campo, sino que es una necesidad histórica y, por tanto, transitoria en el tiempo. Mientras que el PSOE ha hecho del PER un instrumento para que se eternice la precariedad del campo, nosotros queremos hacer de la ayuda un instrumento transitorio para lograr un desarrollo rural sostenible.

En ese sentido se dice que el PER era el parche para no abordar una reforma agraria profunda.
Evidentemente. Es un sustituto cuando el debate de la reforma agraria y la estructura de la propiedad de la tierra es derrotado. El PSOE y entonces UCD derrota la posibilidad de que se haga una reforma agraria y un cambio en la estructura de la propiedad de la tierra… Y de esos polvos vienen estos lodos.

La noche que salen los resultados de las elecciones andaluzas, como cara visible de ese proyecto, ¿cómo te sientes?
Triste con un sentimiento de que había sido un castigo excesivo, aunque hubiéramos cometido errores. También con un sentido de responsabilidad por la ilusión que habíamos generado, creo que habíamos hecho una campaña electoral muy positiva y fuerte, con una segunda semana muy potente, un sentimiento de que nos había faltado una semana. Y luego hacemos una lectura más racional y es que hemos resistido en una tormenta perfecta que nos podía haber llevado por el sumidero, sin embargo mantuvimos el grupo parlamentario. Lo que era tristeza, ahora es un elemento de resistencia, de mantener una posición que conforme vaya avanzando el tiempo va a ir a nuestro favor porque tenemos un proyecto clarísimo. En estos momentos, después de racionalizar, ver el afecto de la gente, y el debate político que hemos tenido en la asamblea: hay un sentimiento de que hicimos el mejor trabajo posible, que el contexto era muy difícil y lo que nos toca es ir creciendo. Aspiro a que las elecciones andaluzas hayan sido el punto de inflexión a partir del cual estemos en un contexto más favorable.

En campaña, algunos de los titulares ponían de relieve tu homosexualidad. ¿Cómo te sienta?
Me chocó. Yo de esto he hecho un acto de normalidad, ni de victimismo ni de ocultación. Lo que no iba a hacer es ocultarme de nada por cálculos electorales, lo tengo clarísimo. ¿Qué ocurre? Al principio me chocó, pero luego hubo dos padres –uno director de un periódico- que me agradecieron que lo dijera porque le había sentado muy bien por hijos que tenían. Claro, si te conviertes en referente positivo no está mal, pero no es relevante políticamente.

|Entrevista por Carlos Frías y Alberto Albertus|

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