Nacho Vegas: ''Ciudadanos son como la ultraderecha de Marine Le Pen pero con la cara lavada''

|Por Isabel Vargas.
No nos han contestado los de prensa, pero podemos presentarnos en el CAC que es donde da la charla junto a Víctor Lenore. Vale, nos acercamos y le pedimos el número, a ver si mañana podemos reunirnos con él. Dame un toque a las 13, se lee en el móvil al día siguiente.  Se ha hablado de él y de drogas, también de relaciones personales en la prensa rosa y especulaciones sobre el sentido de "El hombre que casi conoció a Michi Panero". Nacho Vegas no lo conoció ni en su lecho de muerte. Su viuda le felicitó por la canción.  No hablaba tanto desde hace... nos dice al final de la entrevista.

Llegaste para presentar el libro de Víctor Lenore, Indies, hipsters y gafapastas (Capitán Swing). ¿Qué tipo de relación tienen los músicos con los críticos?
Cuando se gestó la escena indie la verdad es que estábamos todos mezclados. Está claro que una escena no se da solo con músicos, también radios, gente que monte un sello, un local donde hacer conciertos... Al final todos formamos un poco parte de lo mismo y nos conocíamos. Me acuerdo que Víctor empezó con un fanzine que se llamaba Malsonando y claro, lo conocía de los conciertos en Madrid, de cuando empezó el Benicàssim, y teníamos relación. 

Comienza el circuito indie y os empezáis a conocer, conoces a Jota, de Los Planetas, por ejemplo. No sé si la unión de los artistas nace a través de los festivales...

Claro, cuando vas a otra ciudad te conoces a los grupos de allí. Los festivales sí que cuando empezaron fueron un punto de unión en el que te veías con gente que era difícil verla el resto del año a no ser que tocaras en su ciudad y lo mismo con promotores, periodistas... Aun así tampoco ha habido una relación de colegueo con los periodistas. Siempre ha habido una distancia de seguridad razonable para que la cosa no fuera ponerlo bien todo. Sí es cierto que los primeros años del indie todo el mundo estaba a lo mismo y estaba aquello de no poner mal a lo que saliera, pero en los siguientes años se fue reparando. 

Hubo un punto de inflexión que fue una crítica que hizo Xavi Cervantes del disco de Los Canadienses en Rockdelux [octubre de 1994]. Lo puso fatal y fue como un pequeño escándalo. Cómo le dan tanta caña a Los Canadienses, se preguntaba la gente. Tampoco se lo merecían seguramente, pero igual era más difícil poner mal al Inquilino Comunista - por ejemplo- que a ellos. Pero bueno, eso fueron los principios. Con Víctor Lenore sí que tengo una relación particular porque cuando él formó parte del colectivo Ladinamo yo colaboré con ellos y de aquello surgió también la Fundación Robo. 


¿Tiene actividad a día de hoy la Fundación Robo o está en punto muerto?

Lo que hicimos después del primer año fue publicar canciones más espaciadas con la premisa de que además de ser reivindicativas tuvieran relación con algún movimiento social o algún centro. Hace unas semanas hicimos una canción conjunta con la PAH y la presentamos en una de las asambleas estatales, que fue en Gijón. La canción salió unos días antes para darle mayor visibilidad al movimiento.

¿Crees que la unidad del 15M se ha podido ir diluyendo?

No, no lo creo. Lo que creo que al principio del 15M la estrategia de la movilización era hacer mucho ruido. Pero eso son estrategias que desgastan, y tienes que dar paso a otras. Si te das cuenta, a partir del 15M - no como sujeto político, sino como un clima político creado alrededor de él- surgieron un montón de cosas. El movimiento más visible es el de la PAH que, si bien existía antes como V de Vivienda, se expandieron más con el 15M. De hecho, la PAH de Asturias surge de ahí. Cada semana las asambleas se llenan y pasa en todas las ciudades. Aquí en la Casa Invisible (Málaga) me contaban que las asambleas de la PAH que tienen también se llenan. Y no solo eso, también está Juventud Sin Futuro, OfiPrecaria, todos los centros okupados o autogestionados como el Patio Maravillas; lo que pasó en Barcelona con Can Vies, que era un centro que llevaba 17 años ocupado y los mossos cuando lo fueron a desalojar se pensaban que iba a ser fácil, pero hubo un apoyo vecinal y se juntaron todo el mundo. Creo que eso tiene que ver con el clima del 15M, aunque a lo mejor no se ve tanto en manifestaciones multitudinarias. Luego, que todo ello tomara forma en torno a formaciones como Podemos o las formaciones regionalistas también es algo que viene de alguna manera del 15M, aunque no solo de ahí. Ahora vemos un horizonte de cambio que no se veía en el 15M, estaba todo muy desarticulado con movimientos antagonistas de decir no queremos, estamos en contra... y ahora sí hay propuestas, y una perspectiva de cambio que no había antes. 

¿Cómo de lejos estás del PSOE y de Madina, que dijo que harías un estupendo trabajo como diputado socialista?

Del PSOE estoy a una distancia sideral. Y Madina es majete, una vez me escribió un mensaje diciéndome que le gustaba lo que hacía, le respondí que a ver si nos veíamos en un concierto, y a ver si dejaba el PSOE de una vez. Él me dijo que lo del concierto sí. Una cosa que aprendí con los años, antes del 15M, aunque yo no era específicamente militante sí que en Asturias estaba rodeado de muchos amigos muy militantes y me di cuenta de que la gente quedaba muy desencantada con la militancia de izquierdas. Por las luchas intestinas y todo el rollo de los troskos contra no sé quién, las purgas... 

Sí que llega un momento en que te das cuenta que en la izquierda hay mucho gilipollas, y que también entre la gente de derecha hay gente sensata y lo que tiene que haber unos mínimos. Hay una situación de urgencia social y por ejemplo grupos como la PAH escenifican esto: va todo tipo de gente a la plataforma. La labor más dura de ella es que la gente tome conciencia de ello, y que cuando la gente vaya desesperada, incluso avergonzada porque la van a echar de sus casas, la PAH les dice "este problema no solo es vuestro, también es de mucha más gente y la causa es política, y la solución pasa por la acción política. Y la acción política conjunta, si vais vosotros solos al banco no os van a hacer ni puto caso, si vamos todos nos van a hacer caso. Y eso es trasversal, y no tiene que ver con gente de izquierdas o de derechas. Eso es una cosa que el 15M ha puesto de manifiesto. Yo siendo una persona de izquierdas sí que creo que ahora se ha roto un poco ese paradigma porque han entrado en juego muchas cosas que se les escapa a la vieja izquierda.


Tocaste en un banco junto a la PAH, García Montero se presenta por IU en Madrid. ¿Crees que es el momento para que los artistas se involucren más en acciones políticas más allá de sus canciones o sus poemas?

No les exigiría militancia. Pero creo que se está viendo que los grupos son permeables a todo lo que pasa a su alrededor, gente como Vetusta Morla, León Benavente o Amaral. Y no se trata solo de las canciones, sino a qué las vinculas y hacía donde las llevas. Por ejemplo, más allá de aquel videoclip de Amaral que puede gustar más o menos, la cuestión de que Amaral tocara en el Patio Maravillas hace unos meses es ya un acto de posicionamiento político y de activismo.

Pero puede llegar el momento en que se desvirtúe eso por culpa de personajes como Víctor Manuel, o Miguel Bosé cantando "Sí se puede", que antes habían hecho la campaña de la ceja antes.

Claro que se puede desvirtuar. Lo que pasa es que cuando hicieron la campaña de la ceja lo que estaban haciendo era asumir el sistema que había y ser cómodos para el sistema. Estaban cómodos allí y no había nada que criticar. Ahora sí que creemos que hay algo que hay que cambiar. Si se cambia de hegemonía cultural no tiene porqué que ser malo si es con valores más justos, más igualitarios y más participativos. Eso es lo que nadie criticaba en los 80 con la Movida y la gente luego en el indie en los 90. Ahora lo que toca es enfrentarse al sistema. Creo que vamos a cambiar para algo diferente. Lo que se trata es que Podemos no sea un nuevo PSOE. Si gana y se convierte en un partido que puede establecer una nueva hegemonía cultural, ellos serán solo una herramienta en la que haya un montón de patas más (movimientos sociales gente en la calle y partidos minoritarios) para que todo sea más empático, justo e igualitario que es lo que nunca en estos años de falsa democracia no ha habido.

En una de las entrevista de hace un año decías que Miguel Bosé te daba mucho asco pero no sabías el porqué. ¿Sabes ya por qué?

[Risas] No, a ver... me arrepentí un poco de esa entrevista. Fue una de las primeras que hice con Resituación y es el típico titular que te ponen y yo se lo contaba un poco off the record a la chica. Pero claro, hacía un tiempo que yo no hacía entrevistas. Y no es que me dé asco Miguel Bosé, y además me jode mucho que me pregunten porque lo pongo en una canción ["La vida manca"]. Sale en una canción porque al igual que Víctor Manuel o Ana Belén es un icono. Ellos han alcanzado un estatus icónico, que es muy difícil, pero cuando lo alcanzas también pueden intentar derribártelo. Simplemente me refería un poco a Miguel Bosé como estatus de una especie de cultura progre y muy cómoda, pero no tengo nada en contra de él. De hecho, si empieza a ir a escraches de la PAH me parecería estupendo. 

Tú viviste de cerca los conflictos mineros en Asturias. ¿Cómo te ha sentado el caso de Fernández Villa, investigado por ocultar 1,4 millones a Hacienda?

Era una cosa que era vox populi en ciertos sectores y que los sindicatos mayoritarios de clase estaban podridos era una cosa que ya sabíamos. En Asturias en realidad quien marca el paso sindical para bien es la Corriente Sindical de Izquierda (CSI) y todo esto de Villa es un chanchullo más de los que puedes descubrir a UGT y CCOO. Me da rabia porque hay mucha gente de base y afiliados que son muy honestas. Creo que el caso es una especie de metáfora de la decadencia de los sindicatos de clase mayoritarios, incluso el sindicalismo de clase que en Asturias sigue siendo importante porque hay una industria renqueante por la reconversión. De hecho, no hay prácticamente una empresa que no haya sufrido un ERE o un despido masivo. Tanto la Corriente Sindical de Izquierda, como la plataforma Trabajadores en Lucha están haciendo mucho por ellos. Lo que ocurre es que estamos en un nuevo paradigma y existe una nueva clase social que es el precariado, y para ellos los sindicatos no son efectivos. Un precariado en el que hay mucha movilidad, con mucha temporalidad, sin saber los unos que cobran los otros y donde nadie se sabe si tiene que sindicarse o no. Hay que respetar los sindicatos de clase, pero creo que Villa era una muestra de lo agonizante del sindicalismo. 

En la presentación del libro de Lenore hablabas de que frente a lo cómoda que resultaba la Movida para los poderes estaba el Rock Radical Vasco. No sé si tienes relación con algún grupo de aquella época...

Bueno... conozco a Fermin Muguruza y la gente de Negu, pero tampoco tengo una relación estrecha con ellos. Es curioso que cuando era guaje la gente escuchaba canciones de La Polla Records, que era un grupo que vendía a lo mejor 100.000 copias, pero si ponías la tele salían grupos que vendían mucho menos. Obviamente había un movimiento musical aupado por los medios mayoritario  y otro que estaba silenciado, pero como tenía tanta importancia social y con tanta gente detrás no se podía silenciar del todo. 

Hablé con Carlos Tena hace poco y me comentó que la peculiaridad del rock vasco era la reivindicación bailable, cuando estábamos acostumbrados a escuchar en esa línea a cantautores...

Sí que es verdad. Kortatu sobre todo con las referencias de los Clash y de la música jamaicana tenía esa cosa tan chula de celebración y de denuncia a la vez. Que la música de protesta era también algo con lo que divertirte y con lo que poder bailar.

Y sobre tus inicios, ¿qué te llega antes la poesía o la música?

A mí la música. En realidad la poesía me llega sobre todo cuando entré en Filología Hispánica. Tendría 19 años o así y recuerdo que en segundo curso un profesor nos pasó tropecientos folios con una selección de poemas y flipé. Conocí cosas de Pessoa, de Leopoldo Panero, de Cernuda... que aunque me hubieran hablado en el colegio de ellos no hubiera prestado demasiada atención. 

A una amiga mía le dio clase un tal Marcial Escudero, decía que tu primera maqueta la habías grabado con un 4 pistas...

Ah, sí, Marcial. Me acuerdo que se lo pedí, fui a su casa y lo puse a grabar, pero él estaba a otras cosas. Yo estaba con mis cancioncillas y a él le había dejado la novia, estaba agobiado queriendo acabar de grabar y al final me lo dejó una semana y grabé una maqueta. Sí que estoy muy agradecido a Marcial. Luego me compré yo un 4 pistas de esos de cintas, todas las maquetas sonaban con un montón de soplo de fondo, pero estaba bien...

¿Las influencias de Bob Dylan, Tom Waits, Van Zandt de cuándo te vienen?
Eso también empezó a partir de los diecinueve o veinte años, porque al principio empecé con el rollo indie. Escuchaba a los Smiths, Billy Bragg, a los McCarthy. También a grupos americanos como Sonic Youth, toda esa gente independiente. De ahí vas tirando, vas escuchando grupos de los 60, los Byirds, Velvet y al final llegas a Dylan, pasas al folk americano… En esos años por unos amigos me fijé en el pop y cancionero asturiano. Con los años vas conociendo más música, te das cuenta que hay demasiada música y que tú eres muy pequeño. Cuando eres joven piensas que los grupos que escuchas cómo no le pueden gustar a todo el mundo. Pero claro, no a toda la gente le puede gustar el Psychocandy de Jesus and Mary Chain.

A Bylly Bragg se le ha visto mal en cierto modo por ser tan crítico. Tocó en el BIME! hace poco y decía que estaba ilusionado con lo que había pasado en Grecia, con que en España hubiera surgido Podemos.
Hombre, no creo que se le viese mal, al menos en los 80 cuando el pop estaba muy politizado. Lo que hacían eran letras puramente marxistas, con el rollo que iban también de cristianos de base. Había un movimiento antiThatcher muy heavy y Billy Bragg fue pionero en eso, en hacer canciones revolucionarias y a la vez canciones de amor y sacar un disco con la Internacional incluso. Ahora mismo quien se atreviera a hacer eso sería masacrado totalmente. Creo que estaba muy bien visto. Creó un tejido a su alrededor de movimiento y de apoyos a movimientos sociales y a causas, y creo que es un tío muy respetado. Pero cuando empezó el indie en España, cuando se fragua en el noventa y pico, es cuando el indie ya se había derechizado. Había fracaso todo ese rollo antiThatcher porque justo empezó el laborismo. Está la maravillosa frase de Margaret Thatcher que decía que su mayor acierto había sido Tony Blair. Es cuando surgió el britpop con Oasis, Blur, Stone Roses, grupos que en vez de hablar de luchas colectivas lo hacían de hedonismo. Todo eso derechizó la escena, y es cuando se crea la escena en España. A la gente que hablaba de política se la veía como de otra época. Tampoco recuerdo demasiado la actividad de Billy Bragg, pero creo que fue muy respetado y lo sigue siendo.

Hay quien dice que tu música no se escucha, que se lee. ¿Qué cantidad de influencia tiene la literatura en tus canciones?
Lo que lees forma parte también de tus influencias y se puede colar en tus canciones. Pero tampoco me gustó cargar las tintas de literatura, aunque las mías estén llenas de referentes y de versos robados. Lo que pasa es que no sólo de libros, también de conversaciones que escuches en la calle. Las canciones tienen que estar presentes en la realidad, no basta con hacer un ejercicio de estilo y meter poesía en tus letras. Yo no creo que se lean mis canciones. Creo en la canción como un lenguaje en sí mismo donde hay tres elementos: por un lado está la música como algo abstracto que se puede escribir en una partitura, por otro lado la letra que se puede leer y por otro lado está la interpretación que hace que esas dos cosas cobren vida y se actualicen. De hecho la interpretación en la música popular es muy importante porque de una misma canción se pueden hacer mil interpretaciones diferentes y pueden ser mil canciones diferentes, por eso para mí es muy importante. A mí me gusta cuando compro un disco que tenga las letras. Me jodía mucho cuando Pulp publicaban un disco y decían que las canciones se tenían que escuchar sin leer las letras, porque en inglés igual no te llega todo lo que escuchas directamente. Pero creo en la canción como un lenguaje donde la letra y la música crean algo indivisible.

En el prólogo en Un relato sobre Nick Drake (Editorial Contra) destacabas el Pink Moon como el disco de música popular más bonito que habías escuchado.
A lo mejor uno de los más. Me acuerdo que cuando escribí el prólogo se me había pasado el escuchar a Nick Drake a todas horas y para hacer el prólogo, con el que no quedé muy contento, volví a escuchar los discos y me puse el Pink Moon y pensé, joder, es una maravilla. Es un disco que le puedes poner a cualquiera. Ahora mismo tengo amigos que no están metidos nada en la música y si quieres que escuchen algo que les vaya a emocionar les pasas el Pink Moon. A todo el mundo le parece adorable. Hay un montón de discos preciosos, este es uno de ellos. También porque cuando lo escuché fue para mí un shock, por eso le tengo un cariño especial. Pero es una de esas frases categóricas que no tienen mucho sentido, hay muchos discos muy bonitos.

Cómo surge la autoentrevista en Rockdelux en 2011.
Me llamó Santi Carrillo y me dijo que ya me habían entrevistado mucho y querían hacer algo diferente. Dudé un poco, a ver qué me salía. Lo hizo con más gente.

Cómo recibiste la reseña de Resituación en esa misma revista.
Estaba avisado porque Santi tuvo el detalle de llamarme antes para decirme que iba a salir una reseña muy negativa del disco. Nada, fui a comprarla y ya sabía que iba a haber un palo. No sé, es una reseña que da a entender dónde está Santi Carrillo, dónde está Rockdelux y dónde estoy yo. Creo que estamos en sitios diferentes. Lo que no acabo de entender es la mierda de entrevista que me hicieron. Eso es una cosa que no es publicable. Es digna de un becario de Intereconomía, pero bueno, allá ellos.

Cómo te sientes más cómodo: ahora que te preguntan por política, hace un par de años que te preguntaban por las relaciones o antes que te preguntaban por las drogas.
(Risas). No lo sé, en realidad todo tiene que ver con las canciones y con lo que se nutren las canciones que hago. Me parece normal que se carguen las tintas en ciertas cosas. Siempre se exagera un poco, tampoco había porqué hablar tanto de drogas en su momento, ni de relaciones, ni ahora de política. Pero bueno, en concreto en este momento me parece normal que se hable de política porque es algo que está en todos lados. Quiero decir, una de las cosas que trajo el 15M es que sacó la política a la calle, a la barra de los bares, en los autobuses públicos. Veías a todo el mundo, en la cola de los supermercados, hablando de política. Lo sigue siendo ahora. El otro día fui a tomar una caña a un bar en Madrid, en el aeropuerto, y estaban los camareros discutiendo sobre las elecciones de Andalucía, sobre los resultados de Podemos. Es una cosa que hace unos años no veías. El 15M sacó eso, que es una cosa que nos afecta, lo sacó a la calle, antes era un tema tabú. Era una cosa que manejaban unas élites que no tenían nada que ver con nosotros y los dejábamos hacer pensando que bueno, que ya protestaríamos con nuestros amigos pero que no iba con nosotros. Pero cuando algo está tan en la calle y está tan reciente pues es normal no sólo que se cuele en las canciones, sino que luego te pregunten por ello. Me parece más normal eso que una entrevista focalizada en las drogas.

Y el proyecto de Fulgor, ¿cómo nace? Ahora con Boyhood se podría entender algo más, pero es que se grabó hace trece años.
Fue una colaboración con Ramón Lluís Bande que es muy amigo mío y que llevamos colaborando todos estos años, aunque de forma intermitente. Este último año hizo el vídeo de Polvorado. Él se empeñó en grabar el proceso de creación de una canción desde que nace, desde que empiezo a escribirla, cuando se la presento al grupo y hasta que se presenta en directo. Lo que pasa es que Ramón Lluís tiene una estética muy dura y muy íntegra. No quiere que la cámara se mueva, que nada estropee lo que está delante de la cámara y creo que la película es muy dura. Creo que la película lo que termina demostrando es la imposibilidad de narrar cómo una canción surge, que es lo que él quería grabar. Pero por eso puede tener valor. Como estoy tan expuesto nunca la logré ver entera. Le tuve que decir a Ramón Lluís en alguna presentación que no iba porque me sentía fatal al verme. Pero bueno es un ejercicio que viendo un poco su trayectoria y las últimas películas que hizo, tiene mucho sentido lo que hizo.

¿Defiendes el asturiano como lengua propia?
Sí, defiendo la oficialidad del asturiano, la llevo defendiendo desde que estaba en la facultad. Fue una batalla que libramos mucho en los 90 cuando creíamos que el PSOE podía darle la oficialidad al asturiano. Fueron unos años de desencanto con todo esto. Creo que ahora vuelve, al menos desde la consulta ciudadana y ver que el asturiano ocupa el lugar que debe ocupar en Asturias, no como algo que simplemente tenemos presente en la diglosia que se habla en las ciudades, sino como una lengua muy rica que tiene mucha cultura detrás, mucha música y literatura, que se normaliza y se dignifica como cualquier otra lengua. En Asturias los asturianos estaríamos más a gusto con ella.

¿Qué significa el intento de desalojo del Johnny para los artistas de tu generación?
Bueno es que en el Johnny nunca estuve. Pero desde luego el desalojo a centros autogestionados es el pan nuestro de cada día en los últimos años. Aquí lo tenéis muy cerca con La Invisible, todos los intentos de desalojo, de cortarle las vías de subsistencia, de cortarle el agua, la electricidad, y aun así siguen sobreviviendo y ganando batallas mediáticas, que no legales, al Ayuntamiento. La verdad es que la situación del Johnny no sé muy bien cómo está pero bueno, he vivido de cerca otros desalojos. En Asturias con la Magreña, fue un centro social ocupado que tuvo una labor muy importante social y cultural durante años. Lo desalojaron de una manera brutal, sin ningún miramiento. Dejaron a un chaval en coma los antidisturbios. Pasa también en Vallecas o en el Patio Maravillas que está pendiente de varios desalojos, y supongo que no será muy diferente la situación del Johnny. Pero desde luego todo lo que sea ocupar espacios públicos para ceder la gestión a la gente es algo que molesta mucho a los gobiernos porque donde está el dinero concretamente es en la gestión de los espacios públicos, en la privatización y en la propia gentrificación de los barrios para convertirlos en sitios donde se suban los alquileres y se eche a la población que paga menos renta y que se conviertan en sitios un poco pijo, que den dinero y hacer que la ciudad esté vistosa, pero sólo para un segmento que lo pueda disfrutar.

En la presentación del libro de Lenore dijiste que en la época de tus padres los modernos denostaban a Julio iglesias colocándolo a la derecha y a Los Chunguitos como lo más bajo de la sociedad. ¿Ahora el moderno intenta juntarlos a los dos? Como Raphael tocando en el Sonorama.
No lo sé. Lo de Raphael es verdad que fue reivindicado por ciertos sectores de la escena como Alaska y Fangoria, luego por varios grupos indies. Raphael no me gusta especialmente como intérprete pero es verdad que tiene un cancionero muy bueno, el de Manuel Alejandro, y eso tampoco hay que despreciarlo. Pero no creo que sea eso, creo que se repiten los mismos patrones. Antes eran Los Chunguitos y Julio Iglesias y ahora es Camela o el reggaetón y David Bisbal. Estamos en las mismas, no ha cambiado nada en ese sentido.

En el sentido institucional de cara a las próximas elecciones, ¿puede desencantar un posible escenario Ciudadanos con el PP o Ciudadanos más el PSOE?
Hombre, un escenario con Ciudadanos más el PP o el PSOE sería más de lo mismo. Claro que desencantaría, sería más mierda de la misma. Ciudadanos no son más que una especia de escisión españolista de lo que era el PP, es todo lo que no se atreve el PP a decir en torno al españolismo y al racismo institucional. Albert Rivera tiene los huevos de defender la sanidad universal menos para los inmigrantes que no tengan papeles. En mi opinión, Ciudadanos son como la ultraderecha de Marine Le Pen pero con la cara lavada. Eso para mí sería muy peligroso. El auge de Ciudadanos es algo que me sorprende mucho, y espero que no se dé ese escenario. Si se da será un desencanto más y habrá que seguir luchando desde el otro lado.

La gente que habéis vivido todos los años de la democracia, ¿pensáis que Podemos es realmente una herramienta o que será como Felipe González en el 82 si llegan al poder?
Es el miedo que tiene mucha gente y es razonable, pero yo creo que no. Hablo con mucha gente que está metida en Podemos y ellos son conscientes de que son una herramienta y que se tienen que apoyar en muchas patas. Por ejemplo, la PAH sigue manteniendo la vocación apartidista. Ellos ahí no quieren saber nada de Podemos hasta que lleguen y digan ‘pues sí, paramos desahucios’. Pero ninguna PAH apoya a Podemos porque son un agente de transformación social como nunca lo fueron los partidos, así que Podemos son otra herramienta pero tienen que apoyarse en otras patas y hacer caso a la gente. Un caso cercano creo que es el de Syriza. Tampoco es la solución a todos los problemas de Grecia pero sí son una herramienta. Al menos llegaron y cerraron todos los CIEs, paralizaron desahucios, dieron un montón de dinero a familias, así que a ver que pueden hacer. Es verdad que se están enfrentando a un discurso hegemónico muy sólido y a poderes muy consolidados y eso no va a ser una lucha de un día para otro.



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