Cuando la URSS conquistó el blues

Las coincidencias temporales son esos juegos quisquillosos con los que la Historia nos entretiene de vez en cuando. Leía el otro día la dirección donde Carrillo pasaba su primera noche tras volver de incógnito del exilio: calle Comandante Franco, donde Lagunero tenía un pequeño apartamento. Debe ser difícil conjugar el macarthismo en tu América natal con recibir el premio Stalin de la Paz. Quedaban cuatro años todavía para que fuese rebautizado con el nombre del revolucionario Vladímir Ilich, justo los mismos para el fin de la caza de brujas de Joseph McCarthy en los estados Unidos.

Hijo de un exesclavo y de una madre que luchó por abolir la situación de su cónyuge. Atleta, cantante, actor y poseedor de uno de los expedientes más amplios del FBI. Antes de nacer, Paul Robeson ya sabía que pasaría su vida luchando entre desigualdades. Las raíces de uno no se eligen, tocan. El resto de universidades no querían competir ni mantener lazos con la de Rutgers en aquellos años por tener a un negro en sus filas. Diecinueve años después de su muerte sería incluido en el Salón de la Fama del Fútbol Americano Universitario. También es reconocido como uno de los tres primeros profesionales negros en la NFL.

De la URSS diría que fue el único lugar donde no encontró un racismo estructural como el que se daba en Mississippi. Allí, entre las repúblicas soviéticas, afianzó su amistad con el cineasta Eisenstein. En el Senado norteamericano alegó en defensa propia que su gente murió construyendo aquel país, y allí permanecería teniendo una parte de él, exactamente igual que el resto de senadores que le interrogaban, y ningún fascista importado lo lograría sacar. Acusado de desacato al Congreso, fue condenado a 12 meses de prisión y a 17 de censura total en los medios. Un Tribunal de apelación desestimó la acusación por defecto de forma. Una vez en Europa no dejó de combatir a ese mismo enemigo. Descubrió que su arte podía contribuir a la causa. Durante la guerra civil española se enroló en las brigadas internacionales, en la Lincoln. “El artista debe tomar partido. Debe elegir luchar por la libertad o por la esclavitud. Yo he elegido. No tenía otra alternativa” dijo una vez en un mitin antifranquista. Su etapa en la España más negra le ata con Hemingway, el cual aclamaba a Robenson como figura política y artística, al igual que otros escritores como Joyce o Neruda. El chileno le reservó un trocito de su Canto General. La búsqueda de la paz mundial es el germen de su amistad con el físico Albert Einstein.


Su madre pertenecía a la comunidad religiosa de los cuákeros. Choca el carácter pacifista de la agrupación con el espíritu combativo del de Nueva Jersey. Reconocido barítono, cantó marchas proletarias y blues contra la explotación y la esclavitud, a favor de los maquis y los presos políticos. La Rolling Stone recoge que su "No More Action Block" le quita el sueño a Tom Waits, y que alguien como Screamin' Jay Hawkins estuviese influenciado por Robenson indica lo ecléctico de la obra de un hombre que entendió que su patria eran todos los de su misma clase, “que el carácter esencial de una nación no está determinado por las clases altas, sino por el pueblo, y que los pueblos de todas las naciones son hermanos en la gran familia de la Humanidad".

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