Carlos Boyero: ''Conozco críticos que están durmiendo toda la película y salen diciendo que es sublime''

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Llega fumando y escoltado por una trabajadora de La Térmica y por el moderador de la charla de la noche. Me contengo las ganas de pedirle un pitillo. Se esconde bajo un sombrero negro. Siempre le ha dado a las drogas y no le gusta el cine que tiene que gustar a quienes entienden. No conozco a mucha gente que hable bien de Boyero, y él lo sabe. La gente no sabe que a él se la trae floja lo que ellos piensen. Nunca le ha faltado trabajo.

¿Cómo se hace uno crítico?
En mi caso concreto tenía que ganarme la vida, gustándome el cine la hostia. Antes de hacerme crítico jugaba al póquer y estuve un año vendiendo enciclopedias a puerta fría, que era una cosa terrorífica. Éramos un grupo de amigos que fuimos la primera promoción de imagen en la facultad y nos hicimos amigos íntimos. Éramos Fernando Trueba, Antonio Resines, Julio Sánchez Valdés, Óscar Ladoire y yo, y hacíamos cortos. A mí me utilizaban de actor, que soy el peor actor del mundo yo creo, y lo grabábamos en súper 8 y en dieciséis. Yo empecé a escribir, pero no era de cine, era de la noche. Escribía de putas, de travestis, de sitios de por ahí de la noche. Lo cual era un coñazo porque de repente lo que hacías por placer, el estar hasta las cinco de la mañana en un garito, tenías que ir por obligación, es decir, ir y ver el nuevo espectáculo de Los Centauros o el nuevo bar de lesbianas de Madrid. Pues como tenía que vivir de algo y Fernando Trueba empezó a dirigir cine, y estaba en la Guía del Ocio, entonces yo cogí la sección de cine y empecé a escribir. Serían los años setenta, finales de los años setenta.

¿Qué relación tenía Florentino Pérez en la Guía del Ocio cuando lo despiden?
Era uno de los accionistas, de los dueños. Había tres o cuatro dueños. Con la Guía del Ocio acabé mal, me echaron. Tuve movidas muy sórdidas, me acusaron en un juicio de alcohólico y drogadicto, que aparte de que lo fuera… No sé, fue muy desagradable. Al final gané pero me tuvieron como los niños malos durante meses, mirando a la pared, no podía trabajar, no podía escribir. Me dijeron que nunca volvería a poner mal una película de las multinacionales. Las multinacionales metían en aquella época un montón de pasta en la Guía. En aquella época todo el mundo que salía en Madrid por aquellos años compraba la Guía. Yo les dije más o menos que me tocaran los genitales. O sea, que cómo coño iba a hacer yo eso. Fueron tan bestias que me perdieron a mí, que al parecer me leía mucha gente. Fue muy desagradable. Yo soy tan conformista que me hubiera pasado la vida allí, eh. Nunca he tenido interés en ir a los grandes medios, pero resulta que todos los grandes medios han venido a buscarme a mí. Pero vamos eso sí lo puedo contar. Afortunadamente no he tenido que ir a pedir curro nunca, me han venido a buscar.

Qué piensa Carlos Boyero cuando se dice que su opinión es la que tienen todos los críticos en España. O que lo que dice Carlos Boyero es lo que vale.
Yo diría que no estoy de acuerdo con casi ningún crítico. Eso es una cosa que se llama la gente, esa cosa tan menospreciada, y es que resulta que mucha gente está de acuerdo conmigo o le gusta cómo cuento las cosas o como escribo, pero mi relación con los críticos de cine es inexistente. Tengo algún amigo pero no entiendo a los críticos. Alguna vez me he esforzado por leer artículos pero no sé de qué hablan. Resulta que yo soy muy simple y que con sus teorías tan elaboradas no me entero.

Puede ser que sea porque sus críticas son más impresionistas y la de los otros más academicistas.
No sé cómo son mis críticas porque no me leo. Me da mucha vergüenza, así que como para leer a los demás. Pero alguna vez que lo he intentado en una de esas revistas especializadas y no sé de qué cojones están hablando. Me resulta muy aburrido. He leído a gente con la que no tengo por qué estar de acuerdo, lo que me gusta es el estilo, que la prosa me cautive o me haga gracia. Pero ya te digo que no tengo relación con los críticos, nunca me verás en ninguna asociación. Y sospecho que la mayoría a mí me tiene mucho gato, porque me firmaban manifiestos en El País pidiendo mi cabeza. Pero estoy acostumbrado, llevan toda la vida haciéndolo.
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Con las redes sociales estará más al tanto de cuando lo hacen...
No tengo ordenador. Me llega eso de las redes sociales, una cosa que al parecer es la hostia. Me dicen “eres trending topic”, que al parecer es que mogollón de gente habla de mí. Pero mi relación con las redes sociales es que hago un chat desde hace 16 años, soy pionero en internet. Pero un chat donde una persona recoge preguntas, otro las selecciona, me las pasan y yo contesto. Mi relación con internet acaba ahí, pero al parecer la gente… Hay una cosa que se llama Twitter o no sé, que al perecer es [se hace un lío con el funcionamiento de la red del pajarito]. Siempre me han pedido que tenga uno, y una polla voy a tener yo una cosa de esas. Me lo dijo la gente que llevan las cuentas de Gasol. Que ellos me lo llevaban y que de entrada tendría unos 130 mil seguidores de entrada o no sé. Pero tampoco le veo el interés a algo donde dices estoy aquí tomándome un vodka o parece que va a llover. No sé a quién cojones le importa eso. Perdón pero es que soy un profano en las de las redes sociales pero sé que siempre ando metidas en ellas y eso del trending topic me lo he aprendido.

Este año hemos estado ante dos películas bastante revolucionarias: Boyhood y Mommy de Xavier Dolan.
Perdóname, ¿pero cuál es la segunda que has dicho?

Mommy, de Xavier Dolan, una canadiense que salió el año pasado.
No la he visto, no la he visto. [Le explico el juego de pantalla que hace Dolan según el estado anímico de Steve, el joven de la película encarnado por Antoine-Olivier Pilon]
Hostia qué curioso, qué curioso. Perdóname, pero no la he visto.

¿Qué queda por inventar en el cine?
Pues en cuanto a técnica muchas cosas, imagino que las películas olerán, conseguirán que huelan. En cuanto a narrativa todo está inventado yo creo. Y teniendo en cuenta que soy profundamente reaccionario, la narrativa que me interesa es la de los maestros: una historia con su planteamiento-nudo-desenlace. O al revés, que decía Godard que no forzosamente tenía que ser así. Con los experimentos soy cauteloso siempre. Hay quien experimenta haciendo maravillas y hay mogollón de experimentos vacíos, que sirven para que los críticos cuenten ‘jo, la hostia’. Muchas de esas pelis no las compra ningún distribuidor porque la gente si las viera podría quemar los cines o pedir la entrada de vuelta. Luego hay gente muy creativa, con un lenguaje distinto. Me citabas Boyhood. A mí me parece apasionante lo que hace Linklater, seguir la vida a lo largo de trece años de un niño. Boyhood por ejemplo sí me interesa mucho, pero la de Xavier Dolan… Pero te aseguro que a partir de ahora me voy a fijar en él. Aunque no sé qué diría John Ford o Billie Wilder de eso de la pantalla. Aunque es posible que lo haya visto en algún festival. Pero en los festivales a los quince minutos me aburro en un pase y me salgo a fumar y me voy a beber. Soy un irresponsable absoluto. Pero conozco a muchos críticos que están durmiendo toda la película y luego salen diciendo que es sublime. Yo no, además como cuento cuando me largo pues me lo reprochan. Qué cojones voy a hacer yo ahí sentado cuatro horas si no aguanto media.

¿La crisis ha agudizado el ingenio de directores como Carlos Vermut con Magical Girl?
Es probable. Si no tienes medios te buscas la vida para financiar tu película, aunque sospecho que un tipo como Vermut, con medios o sin ellos, haría ese tipo de cine. A mí es una película que me sorprendió gratamente, me dejó muy perturbado. Una película que en los diez primeros minutos aguanté diciendo “esto qué es, una modernez o qué”. Afortunadamente me quedé y es una película que sigo pensando en qué pasará detrás de esa puerta verde y pienso en ese padre y esa niña y en la relación entre Sacristán y Bárbara Lennie. Es una película que me parece que tiene algo, y que ese tío tiene eso tan pretencioso que es un mundo propio. No sé si la crisis habrá agudizado su ingenio, lo que tengo clarísimo es que su personalidad es peculiar y para mí muy inquietante.

¿Qué es lo que le falta al público europeo para abrirse a grandes directores asiáticos como Wong Kar-wai, Kim Ki-duk o Park Chan-wook?
Con el cine oriental he tenido un desencuentro permanente. Kim Ki-duk, pues sí, alguna vez me ha afectado, y evidentemente que ese tío tiene su rollo. Mis enemigos si me quieren putear tienen que dejarme el resto de mi vida atado a una silla en mi cuarto viendo a todos esos directores. Has citado a uno que sí me gusta, Wong Kar-wei. Deseando Amar a mí me dejó muy tocado. Te quiero decir, aunque sean prejuicios, en mi caso son con causa. He visto todo el cine oriental por obligación, y me resulta difícil entrar en él. Pero después puedo ver una película iraní y me estremezco. Respeto muchísimo que para ti sea un descubrimiento muy gozoso, y tu capacidad de comunicación con el cine oriental es grande, en mi caso no. Igual me falta una especia de sensibilidad para captarlo, pero como no soy del todo tonto cuando hacen alguna buena me entero. Wong Kar-wai ahora está a la baja, porque hizo una preciosa en Estados Unidos, pero como era muy entendible y estaba hecha con estrellas, con muchos medios y tal, sospecho que lo va a tener jodido con los críticos si sigue haciendo cine con actores cojonudos. Mola mucho lo del cine indie pero... Me refiero, me gustan determinadas películas orientales.

¿Y a los directores europeos qué les queda para inspirarse en los asiáticos? Por ejemplo la narrativa de Kim Ki-duk se dice inspirada en la de Antonioni.
Antonioni te diría que es para mí uno de los mayores bluff de la historia del cine. Detesto a Antonioni, al maestro Antonioni. Su incomunicación, sus tiempos muertos y sus análisis de una sociedad. Me aburría mucho, a lo mejor ahora que soy mayor me pongo a verlo otra vez y digo "joder es que cuando eras joven no te enterabas". Con Bergman hay películas que me apasionan, pero me he pegado unos sueños importantes con otras. La influencia en los directores europeos de los asiáticos. Yo te diría que hablando de directores no actuales hay un par de ellos que se murieron hace unos años que su cine me parece primoroso. Un japonés que se llama Ozu y un señor que se llama Mizoguche, u otro, del que no me gustan todas, como es Kurosawa. Éste sí ha influido muchísimo, confesado por él, en Spielberg. Ozu no lo sé. Víctor Erice alguna vez lo ha mencionado. Pero es que mi subconsciente desde pequeño ha estado colonizado por esa cosa tan imperialista, tan vacua, tan vacía llamada cine norteamericano. Lo que más me gusta en el mundo es el gran cine americano. Que no lo es todo, hay basura para dar y tomar. Si para algunos el paradigma pueden ser los maestros suecos, o daneses, franceses como Renoir, a mí lo que más me gusta es el gran cine  norteamericano. Cuando eso está en forma, todo funciona, me quedo con la boca abierta, soy feliz.

¿Carlos Boyero vota?
No he votado nunca. Soy un irresponsable cívico y un frívolo. Me doy asco a mí mismo en los insomnios que tengo en las noches de invierno. Pero creo que voy a perder la virginidad que debe ser algo precioso a los 61 años. Voy a votar, sí. A ver si se van a tomar por culo todos. No sé, si me van a robar me apetece que me roben nuevas caras que tardarán en corromperse más al pillar esa cosa tan onanista llamada poder, que debe ser un colocón. Yo que soy muy drogotas nunca he tenido poder pero debe colocar mogollón. Pero sí claro, voy a votar, voy a ser responsable.

¿Y qué espera?
Supongo que al final habrá esa cosa tan pragmática llamada pactos. Supongo que nadie va a cumplir a rajatabla sus promesas. Eso al parecer es parte del teatro de la política desde siempre. Me parecería milagroso que alguno lo hiciese en caso de que ganara. Estoy cansado de que roben los de siempre. Caras nuevas, darle a la juventud una esperanza.

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