Antonio de la Torre: ''Hay algo más importante que definirse de izquierdas''

|Fotograma de la película Grupo 7
Son las 11 de la mañana. “Antonio lleva 20 minutos esperándoos” se leía en el WhatsApp de mi móvil. Aguarda en ayunas en la planta de arriba de La Térmica. “Sólo he podido comer medio plátano”. Lo rodean compañeros de actuación que nos dejan a solas con él, aunque irían apareciendo a lo largo de la entrevista. Se despide gritando al micro de la grabadora “¡saludos cordiales muy bonitos!”. Son las doce menos algo cuando se dispone a darle el primer bocado del día a media mañana.

¿Cómo entró en Canal Sur?
Para empezar yo soy más viejo que un nuo hasta el punto que cuando yo empecé Periodismo no había facultad en Málaga todavía, entonces estudié en Madrid. Creo que ahora las prácticas van coordinadas con la facultad, pero antes no, antes era un poco el buscatelalife.com… Imagino que ahora seguirá siendo así. Esto no va relacionado con lo de Canal sur, pero...

¿Entra por oposiciones?
No, no. Voy a contarlo, porque yo creo que probablemente habría menos medios en aquella época pero también éramos menos, digo yo -por pensar en voz alta-. El caso es que yo hacía prácticas todos los veranos, hice prácticas en Diario Sur y luego en Canal Sur hice una especie de exámene. Todavía no eran oposiciones. El caso es que hicimos una especie de exámenes, unas pruebas, y entré. Era en cuarto de carrera, ascendí de mi condición de becario a contrato.

¿En esa época seguía en Madrid?
Yo seguí en Madrid. Había terminado cuarto y de hecho aquel verano estuve trabajando, hubo una persona que se dio de baja, y Juan Luis Navarro me dijo que si quería continuar un mes y medio más. Me imagino que le gustó mi trabajo, y ya me quedé ese tiempo. Mi amigo Domi del Postigo me cogió así de productor y para mí aquello era la gran oportunidad de mi vida. Domi me dijo “tío, yo te quiero fichar de productor conmigo, que eres muy bueno, muy dinámico y tal” y para mí era tío, o sea yo en cuarto de carrera, con mi padre que ya había muerto… In the meantime yo iba con Alberto San Juan que era mi colega de la facultad e íbamos hablando “illo te imaginas ser actor” pero en aquel momento ser actor me parecía, era como si tú ahora me dices “oye, tú te vienes a volar con lo que eso tiene que ser…” Yo diría hostia pues estaría guay, pero no me parece una opción realista en mi vida. 
Entré un poco en la rueda de Canal Sur. Luego a Domi y a mí nos trasladaron a Sevilla y empezamos a hacer el programa desde allí. Más tarde empecé un programa de humor, que fue un poco como el curso puente entre el periodismo y la interpretación. Era un programa en el que hacíamos muchos sketches con la actualidad. Y en el 92 cuando se acabó la Expo, Alberto San Juan me dijo “¿te vienes a Madrid a estudiar interpretación?”. Me pareció un momento en el que no sabía qué hacer, si quedarme en Canal Sur, donde veía que tenía opciones porque me iban haciendo contratos, o dar el salto. Entonces me la jugué.

Uno de las primeras cosas que hizo fue entrevistar a Juanito, jugador del Real Madrid. ¿Cómo surgió la entrevista a Juanito?
El tema era que en segundo de carrera, [¿ahora son cuatro años no?, pregunta] En aquella época eran cinco, y en segundo teníamos la primera asignatura de redacción periodística, creo que era segundo, si la memoria no me falla porque en primero no teníamos y yo decía “por qué no tenemos redacción periodística”. Entonces un profesor nos pidió hacer una entrevista a un famoso, bueno a alguien conocido, y también hacer un reportaje, y a ser posible publicarlo. Entonces yo me marqué un reportaje sobre parapente. Fui con un colega a la sierra de Gredos, y el Sur me lo publicó en un dominical. En el año 88 publicar en el Diario Sur me hizo mucha ilusión, fui al primer kiosco de la Puerta del Sol en el que había tres ejemplares, que por supuesto agoté.  Me acuerdo que nos fuimos aquel domingo allí en invierno con unos colegas y unas amigas a la Plaza Mayor con mi periódico a celebrarlo. 


Y sobre la entrevista a Juanito fue a través de Paco Rodríguez, un periodista de Canal Sur, Le dije “tío pásame el número de Juanito” que entonces era como si le digo "pásame la fórmula del Santo Grial", por lo menos para mí. Ahora es como de lo más natural, a mí a veces me piden número de contacto de gente, pero en aquella época... ¿Se entiende lo que os digo? Estamos hablando de una época que ni móvil, ni móviles ni móvolo, que yo llamara a Juanito y me contestase:

Era un tío que ya tenía una carrera que seguramente si no muere en un accidente, hubiera sido entrenador del Madrid, y a lo mejor hubiese hecho época como Del Bosque. Pero lo alucinante, lo que me más me llamó a mí la atención en aquella entrevista es que yo llegué allí con un loro que me había regalado mi padre, una mezcla entre negro del Bronx y la Palmilla porque iba con un loro y una cámara de foto de Cola-Cao que me regaló mi cuñada. Cuando Juanito nos vio tuvo que pensar “¿y estos dos?”. Yo iba con Alberto [Díaz San Juan], los dos en el vespino. Fuimos a buscarlo a la salida del entrenamiento y le dije que a ver si pudiera ser una entrevista así más en profundidad. Me llevo al Cabra y estuvimos tomando una caña y me atendió un buen rato. Tengo una foto inolvidable que salimos los dos abrazados… Además me daba un airecillo a él, a mí me llamaban el Juanito, no por cómo jugaba al fútbol, claro.

-Sí hola, ¿Juan Gómez?
-Sí.
-Mira pues soy un pobre estudiante… [Gesticula sonriente el actor]

Por eso yo intento, aunque a veces no dé abasto, intento dar bola a la gente porque yo he vivido eso en mis carnes, que de repente un famoso me atienda. Me estoy enrollando mucho pero quería terminar la pregunta. Entonces el tío me atiende y claro resulta que era un futbolista que seguramente vosotros no lo conocisteis, pero preguntadle a vuestros viejos, era un crack, y luego tenía una peculiaridad que lo hacía muy especial:  era un tío que era muy volcánico en el campo, era el típico ídolo coloso con pies de barro. Un chaval sin formación de Fuengirola, pero un genio. Yo de hecho lo digo, si pudiese hacer un biopic de Juanito… Tenía una vida muy especial, una mujer, un divorcio, cuatro niños, un carácter volcánico en el campo pero muy buena gente. Todos hablaban bien de él. Era muy bueno, muy generoso, no sabía decir que no, a todo el mundo ayudaba, y estaba ya medio tieso. 

¿No ha convencido a nadie para que haga ese biopic?
No he convencido a nadie y la pena es que me he pasado de edad, cuando él murió era más joven que yo ahora. En términos realistas yo hacer de Juanito futbolista… tendría que ser una cosa así como Juanito entrenador o Juanito vuelve.

¿Cómo era su vida cuando estudiaba y subía a Madrid los fines de semana?
No, no, yo no subía los fines de semana, la historia no es correcta. Exactamente en el 92 me voy a Madrid y me apunto a la escuela de interpretación. Es verdad que como yo no tenía a nadie, mis padres ya habían fallecido, en esa época tenía que buscarme un trabajo, tenía que vivir de algo. Así que me busqué un curro pero a los ocho meses me echaron, luego me salían programas en Canal Sur. Domi y seguía tirando de mí. Me llamaba para trabajar de productor, de redactor, tráeme un café, un papelito,.. hacía un poco de todo. Abría junio y me bajaba, hacía el programa dos meses y me volvía, en ese plan y así aguanté cinco o seis años en Madrid.

Y ya empezó el curso de interpretación con la madre de Diego Botto.
Exacto, con Cristina Rota. Yo me apunto a la escuela, no a un curso de estos de un mes, son cuatro años. Para ser sincero sólo hice tres, porque ya un año estuve currando. Cuarto no lo hice porque ya era el año 97 y tenía 30 años. Me salían papelitos de un día, me resultaba dura la vida en Madrid, no lograba encontrar una fuente de ingresos como tengo ahora. Entonces el periodismo me sacaba las castañas del fuego gracias a dios. Me volví a Sevilla y a gente que conocía de Canal Sur les dije que me avisaran si salía algo y me llamaron para currar de reportero. A los pocos meses se hizo el casting para canal 2 de presentador y me cogieron. A Miguel Ángel Cortés, que era el director de deportelo había conocido en Málaga, le dije que muchas gracias pero que si me salía algo de actor me diese algo de cuartelillo porque era el sueño de mi vida, había invertido seis años en Madrid y me respondió que no me preocupara, que no me querían cortar las alas. Y ahí es donde ya empieza el picoteo de currar en Sevilla con los deportes y Madrid-Sevilla-Madrid, Sevilla-Madrid-Sevilla hasta 2007, que es cuando pido una excedencia para ser actor y hasta el día de hoy.

El año pasado estuvo grabando también con Diego Botto en esa escuela Hablar, una película grabada en un solo planosecuencia. 
Sí, había muchos actores que éramos de allí y era guay, era como una vuelta a clase. Había muchos compañeros que están ahora en la escuela, también estaba Cristina por allí y medio bromeaba mientras yo le contaba que hace 30 años por los cojones iba a decirme que a esto me iba a dedicar. Es bonito, es entrañable, esta cosa del antiguo alumno que ya eres un profesional medio consolidado, porque la vida nunca está consolidada, pero que has conseguido hacer una carrera, que estás viviendo de eso. Para mí era muy tierno volver y ver a chavales que están empezando y decirles "tranquilos que el camino es duro, pero a lo mejor en 20 años estáis como yo viviendo de esto".

Botto, San Juan son políticamente activos, usted incluso se ha declarado de izquierdas, cuando hoy en día declararse de izquierdas parece algo superficial.
Es verdad que todo este movimiento de Podemos me ha dado mucho que pensar. Yo no diría superficial, yo lo que digo es que vamos, no es que me moleste que tú me pongas la etiqueta de izquierdas, sino que hay algo más importante que definirme de izquierdas. En ese sentido, creo que Podemos está siendo inteligente, que ha dicho "no, hablemos de los temas importantes". Yo podría decirte que no sé si soy de izquierdas o de derechas pero creo en la educación pública; creo en la sanidad pública, creo en un sistema donde se criminalice la corrupción; creo en un sistema donde haya una renta básica, donde se elimine la pobreza, donde se elimine el fascismo, donde haya igualdad entre hombres y mujeres. Entonces me da igual que lo llames de derecha, izquierda, centro o Condemor de la pradera. 

Ayer me encontré con Chamizo [Defensor del Pueblo Andaluz hasta 20013] viniendo en el tren y dijimos que es verdad que la izquierda está siempre dándose de hostias. A mí que digas "soy de izquierda y voto a Izquierda Unida", y tú al PSOE y nos enzarzamos en una discusión… Pues yo estoy un poco cansado y le pedí convergencia por favor. Convergencia con gente de derechas, porque yo quiero converger con ciudadanos que queramos un sistema más justo, más igualitario y menos corrompido, y me da igual la etiqueta. Pero es cierto que igual tengo que dejar de etiquetarme yo, porque lo que me interesa es lo importante, y lo importante no es si soy de izquierdas o de derechas, lo importante es que tengamos un sistema más justo.

También grabó el año pasado con el hijo de Ken Loach.
Ken Loach para mí es dios. Jim ya lo sabe, hombre yo no se lo digo mucho para que no me odie. Jim es un tío maravilloso, adorable, un gran director, pero entiendo que el pobre estará con la sombra de su padre. Debe llevar toda su vida oyendo lo bueno que es su padre. Tengo que volver ahora a principios de marzo para terminar de rodar una secuencia, eso muchas veces ocurre. En La isla mínima también ocurrió. Me consta que unos meses después, una vez terminada se rodaron varias cosas para que la película quedase redonda.

¿Por qué cuenta Jim Loach con tantos españoles para su última película?
Porque es una historia de españoles en Australia. La película va sobre inmigrantes, la diferencias culturales, la integración, la historia de una familia…

En Balada triste de trompeta tiene una escena con Carolina Bang en la cual la viola, ¿cómo hace esa escena, qué siente?
Tratas de centrarte en lo que siente el personaje. Como empieces a montarte una película moral te bloqueas, te lo digo en serio. Cuando a mí me dicen que mi personaje es de malo, mi típica respuesta es si te cuento la vida de mi personaje... No juzgo nunca haciéndolo, sino no podría hacerlo, quizás una vez hecho pero en el momento nunca. Te concentras y haces lo que tienes que hacer. George Bush cuando dice hay que tal no piensa que está haciendo el mal, piensa que los malos son los otros.

¿Sánchez Arévalo o Alex de la Iglesia?
No, esa pregunta no, es como si me dices tu padre o tu madre. Con Sánchez Arévalo tengo una relación personal, he hecho con él todo, todos sus cortos, pero es que los dos me parecen la hostia. Todo el mundo sabe que Arévalo es mi amigo del alma. Hombre yo qué sé, si hay que hacer categorías supongo que Sánchez Arévalo es más amigo mío, pero los dos directores me parecen que son de puta madre. Además son dos directores que tienen un universo tan distinto que son imposible de comparar.

Pero igual a la hora de trabajar se siente más cómodo con uno que con otro...
Claro, pero es que intento no sentirme cómodo currando, intento no apalancarme, porque lo fácil es apalancarse y eso es estar ya muerto como actor. Por eso me metí aquí en La Térmica a hacer el friki [el actor actúa en una obra de teatro en la que hace de vampiro], porque tienes que intentar cosas que te renuevan, si no te quedas obsoleto.

Habla siempre que está como en una fiesta que no sabe cómo va a acabar, ¿esa incertidumbre la tienen siempre los actores?
Hombre, cada vez la tengo menos, porque cada vez me queda menos tiempo por lo cual tengo menos que perder. Yo tenía más miedo cuando tenía 20 años. Soy una persona que no tengo una ambición de un yate, una mansión… No necesito demasiado. Ahora mismo tengo un horizonte, si todo va bien tengo unos proyectos para este año. Sería grosero si dijese que estoy acojonado, la gente diría ‘hijo puta, si eres de los que más trabaja’. Cada vez voy mejor con la incertidumbre y estoy más tranquilo.

¿Qué le ha parecido el nombramiento de Antonio Resines como director de la Academia?
Bueno es que no sé, sólo sé que ha dimitido González Macho, no he podido hablar con él. Supongo que es como dice él, que ha enviado una carta a la Academia diciendo que era por motivos personales y la verdad es que ha hecho un trabajo de puta madre. Y lo de Resines es fantástico. Si te soy sincero del trabajo del presidente de la Academia no tengo NI idea, pero creo que un perfil como el de Resines va bien porque es un tío muy dialogante al que todos le tenemos aprecio, y conoce el mundo de la industria por llevar tantos años trabajando. Yo creo que el perfil de un presidente de la Academia tiene que ser alguien con energía, que Antonio la tiene, con mano izquierda para aglutinar voluntades que creo que él también la tiene. Espero que sea un presidente muy bueno.

¿Cómo se elige el puesto?
Por voto, votan los académicos.

También grabó con Depardieu recientemente una película sobre el primer Mundial de fútbol...
Sí, en verano de 2013, pero no sé mucho de esa producción. Hay un tráiler que está en Internet pero no sé mucho. Fue una experiencia alucinante con un genio mundial, lo pasé que te cagas, me trató genial, me lo pasé muy bien, fue mi primer papel en inglés. Me encantaría que la peli se viese es todo el mundo y tuviese un éxito brutal pero por los productores, ya no por mí porque me viesen y tal, que también, pero la verdad es que no tengo ni idea, no he hablado con el director, no sé qué va a pasar con la película, no sé si igual dentro de dos meses la estrenan, no tengo ni idea.

¿Cómo se siente recibiendo el premio Málaga-Sur del Festival de Málaga?
Es muy bonito. Emocionante. Y además con Juan Antonio Vigar que nos conocemos desde hace muchísimos años. Cuando me llamó para decírmelo me hizo un montón de ilusión. Todo empezó aquí en Málaga, donde el niño que eras empezó a soñar con todas estas cosas. Y es sentir muchas cosas, venir al festival de Málaga también es decir hostia vengo a Málaga, a mi tierra, estoy en el hotel Málaga Palacio, que se vea que soy actor. Tiene algo como cuando le enseñas las notas a papá y a mamá. Venir a Málaga, a por un premio nacional por una carrera consolidada es como llevar las notas con sobresaliente.

|Entrevista por Carlos Frías y Alberto Albertus|


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